Conozca cómo fueron las últimas horas de Evo en el Chapare y Bolivia

La consigna ese día entre los cocaleros era no aceptar la renuncia y organizar una resistencia que conduzca a una guerra civil.
miércoles, 13 de noviembre de 2019 · 07:07

Página Siete Digital.- El domingo 10 de noviembre, al final de la tarde, ante la sorpresa de muchos, Evo Morales ponía fin a su mandato de más 13 años continuos en el poder. Lo hacía en la sede las 6 federaciones de productores de coca en Lauca Ñ. Una vez hecho el anuncio, los dirigentes que lo acompañaban lloraron ante el caudillo… pero, inmediatamente y automáticamente, convocaron al cierre de caminos y aeropuertos para proteger a Morales, ya que – consideraban- su vida corría peligro, según la información que veían en las redes sociales.

La noche del domingo ya estuvo cargada de furia. Los cocaleros agredieron a empresas privadas;  el hotel del senador opositor Arturo Murillo, en Villa Tunari, fue quemado, destruido; su familia amedrentada huyó a buscar refugio en la selva. No contentos con ello, los productores de coca saquearon los edificios policiales de Villa Tunari, Shinahota y Chimore. La consigna ese día era no aceptar la renuncia y organizar una resistencia que conduzca a una guerra civil.

Muchos arengaban que tendrían que tumbar al nuevo gobierno, como a principios del siglo XXI lo hicieron en los gobiernos de Hugo Banzer y Tuto Quiroga. En la sede de las 6 federaciones se mantenían reuniones con los ánimos alterados, analizando los pasos a seguir.

Algunos fanáticos, como Mario Fuentes Terán, rector de la Unibol quechua, obligó a los estudiantes de la universidad indígena a organizarse como guerrilla. Los sacó de sus habitaciones y les ordenó salir armados con palos que tuvieran clavos en las puntas y cualquier otro objeto. A los docentes, bajo amenaza de despido, les impuso seguir su plan subversivo.

El dirigente Leonardo Loza, en los puntos de bloqueo, exigía ser intransigentes con quien no fuera cocalero. Los ánimos se mostraban enardecidos. Ya entonces no se hablaba del fraude electoral, una de las razones por las que renunció Morales, sino de golpe de Estado.

 La noche del domingo se hizo larga, mientras el ánimo de venganza y sangre se veía en los ojos  de los furibundos cocaleros.

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