Vuelve la normalidad a Santa Cruz y en Yapacaní empieza la angustia

En el municipio cruceño de Yapacaní, los pobladores viven con miedo. Por un lado están los saqueos y por el otro la represión de fuerzas del orden. Hay un muerto.
viernes, 15 de noviembre de 2019 · 01:42

Carolina Méndez / Santa Cruz

Tras la renuncia de Evo Morales y la posesión de Jeanine Áñez como la presidenta transitoria de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra levantó con júbilo el paro  que mantuvo  21 días. Paralelamente, no obstante, en Yapacaní, a  un par de kilómetros de la capital, los conflictos apenas empezaban.

 Mientras la capital oriental retoma su vida, en Yapacaní y Montero se han registrado fuertes enfrentamientos que dejaron  como saldo varios heridos y dos muertos. La violencia crece y los intentos de pacificar la región el Norte Integrado  son inútiles. 

 La población  retomó sus actividades  diarias.

21 días que “valieron la pena”

Tres días después de las elecciones nacionales, Santa Cruz de la Sierra inició un contundente paro cívico con bloqueos en toda la ciudad. En las esquinas, rotondas y radiales, familias enteras mantuvieron puntos de bloqueo en protesta por la sospecha del fraude electoral. 

La medida fue acatada por transportistas, empresas, colegios y demás servicios y la urbe sostuvo  21 días de inactividad. En algunos casos como en los mercados la medida se realizó de forma parcial. 

 La consigna compartida y reiterada para cumplir la protesta fue la de “resistir por un reclamo justo”. Miles de cruceños se repitieron con aliento que “ya van 10 días, 13, 17, 19” o que “todo esto valdrá la pena al final”.

Así pasaron 21 días, se cambió a un presidente y se metió la Biblia al palacio. Con esto, mucha gente en las calles festejó con algarabía y cohetes a la nueva presidenta y levantó sus sillas de las esquinas. La medida había concluido y había valido la lucha.

Ahora era tiempo de ingresar a las casas y retomar las  rutinas escolares y laborales. Desde el miércoles, las empresas se pusieron en  marcha, se reanudó el tráfico vehicular, los hospitales tuvieron gran afluencia de pacientes y el comercio reactivó su servicio a la totalidad.

De las calles desaparecieron los puntos de bloqueos y el ritmo de la vida se  normalizó. El legislativo departamental instaló sus sesiones para ponerse manos  a la obra, porque ahora es necesario trabajar. 


En Yapacaní  hacen falta alimentos y, a momentos, agua y luz.
Foto:El Deber

En Yapacaní, la crisis

Mientras el expresidente Evo Morales anunciaba su renuncia en la televisión, Yapacaní, que estuvo indiferente durante los 21 días de paro en Santa Cruz, se convirtió en un campo de batalla. La gente realizaba sus actividades normales cuando corrió la voz de la renuncia. 

Esto provocó que algunas personas salgan a festejar a la plaza principal y de inmediato fueron otras a confrontarles. Desde esa noche los enfrentamientos  no se detienen  hasta ahora. 

Desde hace cinco días los tres mercados están cerrados y se han suspendido las clases. En la población  escasean los víveres, el gas y  los servicios básicos, como  la luz y el agua.

 Grupos vandálicos han saqueado y destruido el canal de televisión  local, por lo que los pobladores están sin noticieros de señal abierta. Hay heridos por enfrentamientos y un muerto confirmado. Reina la incertidumbre y sobrevuela el miedo.

El municipio cruceño, que está cerca al departamento de Cochabamba, fue militarizado desde el lunes y está cercado por algunos partidarios del Movimiento Al Socialismo (MAS) que se han desplazado desde el Chapare para evitar el ingreso de las milicias nacionales a quienes han esperado con armas de fuego y gases lacrimógenos.

Según testimonios, los vecinos de Yapacaní se sienten cercados por la violencia, por un lado, temen saqueos a sus negocios por parte de civiles armados y  por el otro, temen a  la presencia de los   militares que sobrevuelan sus casas   y disparan por  sus calles.


Las Fuerzas Armadas   intentan pacificar el lugar.
Foto:El Deber

 

Más de
43
4