Crónicas del espanto

Día 1: el encierro

A los saqueos siguieron las quemas, los ataques a vecinos, el luto y la defensa. Desde el domingo, una serpiente de fuego escupe veneno y deja un tatuaje de miedo.
domingo, 17 de noviembre de 2019 · 00:04

 Anahí Cazas / La Paz

Nada es igual. El sonido de cachorros de dinamita advertía  el  paso de ellos, de los que  horas antes sembraron terror en las calles de La Paz, de los que salieron iracundos a quemar casas y buses, de los que saquearon  negocios.  “Tenemos que apagar la luz. Ya están cerca”, susurraba  una pequeña escondida en uno de los cuartos de  una casa en una ladera que une las urbes de  La Paz y El Alto. Todos guardaban silencio.

“Vecinos: tenemos que salir a defendernos. Un hombre por familia tiene que salir para cuidar nuestra calle”, gritaba un joven  la madrugada del lunes 11 de noviembre. Otro se encargaba de golpear las puertas para despertar a los vecinos. No  era  necesario. Nadie  podía dormir. Nadie podía entender  y muchos no podían creer cómo la renuncia de  Evo Morales a la Presidencia  desató   la ira de   grupos de choque   del  Movimiento Al Socialismo (MAS) que se organizaron  para cobrar venganza y  destruir todo.  

  El domingo en la noche,    horas después de la renuncia de Morales, en la zona Sur, los simpatizantes del MAS    quemaron  64  buses PumaKatari en   Chasquipampa y Achumani, saquearon  negocios y  apedrearon  inmuebles. Nada calmaba la  ira de los manifestantes. Tenían sed de venganza.    Enfurecidos  quemaron y saquearon  las casas de la periodista Casimira Lema, de Televisión Universitaria,  y del rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA),  Waldo Albarracín.  Este último era representante del Comité de Defensa de la Democracia (Conade),  ente  opositor al  entonces  gobierno de Morales. No hubo daños humanos, pero el trabajo de una vida quedó en cenizas.   

 
La madrugada del lunes, el  miedo se apoderó de La Paz y El Alto. En la plaza Murillo y el centro, los manifestantes que celebraron la renuncia de Morales, desaparecieron.   Sólo algunos  jóvenes se quedaron en las vigilias de Kilómetro Cero. Ellos mantenían vivo el fuego de lucha que comenzó el 21  de octubre, un día después de las elecciones presidenciales: “¿Quién se cansa?/ Nadie se cansa/ ¿Quién se rinde?/ Nadie se rinde/ Evo de nuevo, huevo carajo”.  Pero de un momento a otro, la gente pasó del festejo a la zozobra.

  Luego de enterarse de los ataques en  la zona Sur, la madrugada del lunes, en las calles aledañas a la Pérez Velasco, la plaza Eguino, Max Paredes, Tumusla y  Cementerio General, los comerciantes cerraron sus negocios e instalaron barricadas para evitar saqueos. “No he dormido nada. No me voy a mover de aquí”, dijo una de las vendedoras de la Uyustus.  No era la única. A las diez de la mañana del lunes, los vendedores no bajaban la guardia. Más al contrario se organizaban para  realizar vigilias y cerrar todas las vías de ingreso al  mercado con alambres y sogas.

64  PumaKatari  fueron quemados la noche del domingo.

En la mañana,  las calles estaban desiertas.  En  inmediaciones del Cementerio General y  la Garita de Lima,  los puestos de venta de pollos, verduras y frutas estaban cerrados. A escondidas, unas cuantas comerciantes sacaban algunos   productos.

 “Esto ya no es lucha por la democracia, por la izquierda o la derecha. Estamos acá para salvar nuestras fuentes de trabajo. Hay mucha susceptibilidad. Algunos dicen que son masistas, otros dicen que los opositores. Al final ya no sabemos qué pensar”, dijo una de las comerciantes que tiene un puesto de venta en el mercado Rodríguez. Al igual que sus compañeras, ella se armó con un palo para cuidar su patrimonio.

 El lunes en la mañana,  todos los negocios y los bancos del centro de la ciudad  están cerrados,  muchos de los cajeros automáticos dejaron de operar. Antes del mediodía, sólo funcionaba el del Banco Unión y decenas de personas hacían filas  para sacar dinero. Tampoco había  transporte público.  Casi todos estaban obligados  a caminar.

  El pan y el huevo eran los productos más buscados. Las personas hacían filas  en algunas tiendas de San Pedro y del  mercado Rodríguez. “Uno no sabe qué pasará. En la Guerra del Gas (octubre de 2003) he sufrido mucho. Recuerdo que no podía encontrar un huevo. Comimos arroz puro. Tengo miedo y pena”, dijo  un  ama de casa que  bajó desde Munaypata hasta el mercado Rodríguez para adquirir  alimentos. Tenía  ojeras. “No pude dormir”, añadió. 

 Después del mediodía, muchos  vecinos dejaron por unas horas el encierro y  se animaron a salir a las calles para buscar alimentos. “Las vendedoras de pan no abrieron sus anaqueles. Todo está vacío. Las encontramos en los hornos”, dijo uno de los ciudadanos.

En unas cuantas  horas, un huevo que antes valía  70 centavos,  subió a 90.  El kilo de  la pulpa de  carne de res subió de 36 a 40 bolivianos. 

Nada  era igual. Para Beatriz, este lunes  algo se rompió. “Sentí un dolor en el pecho”, dijo  y se sintió peor cuando  vio los   videos  que los vecinos de varias zonas de la ciudad compartían en redes sociales. “Quemaron casas, los Pumas están en cenizas”, lamentó. 

 
Desesperados y en horas de la tarde, varios vecinos  publicaban imágenes de cómo los militantes del MAS se reorganizaban para tomar las calles. En la parte alta de las Lomas de Achumani y Chasquipampa,  los pobladores  salieron  para  defender sus propiedades.

Unidades policiales  fueron saqueadas y quemadas.

 En La Paz, los grupos de choque se organizaron para quemar los módulos policiales de Chasquipampa  y Alto Lima.   En las laderas, en las zonas como Villa Victoria y  Munaypata, los vecinos organizaron cabildos. “No hay Policía. Los atacantes ya están bajando. Tenemos que salir, nos tenemos que organizar”, gritaba uno de los jóvenes. Apenas sonaron unos petardos, la gente  se replegó a sus hogares. “Ya están cerca”, dijo   uno de ellos. 

 Horas antes, tropas de militantes del MAS marchaban en  la zona de Río Seco de El Alto   y gritaban con fuerza “Guerra civil, guerra civil, guerra civil”. La escena fue grabada en un video que  luego circuló a través de redes sociales. Parecían soldados dispuestos  a  destruir todo lo que estaba a su paso. Y así fue.

    En El Alto,  las turbas declararon la guerra a los policías que  tres días antes se amotinaron  contra el  entonces gobierno de Morales, incluso  unos   efectivos  sacaron  de sus uniformes la    wiphala. Estos grupos se desplazaron a  diferentes puntos de la urbe alteña y atacaron   la Unidad Operativa de Tránsito (cerca de la Ceja), el Comando Regional de la Policía Boliviana (carretera a Oruro, altura cruce Viacha)  y las estaciones policiales de San Roque y Ventilla.  No contentos con eso, se dirigieron para quemar   la  Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc). Los policías fueron rebasados y escaparon del lugar.

   Los manifestantes llegaron también    hasta las puertas de la Universidad Pública de El Alto   y querían tomar los  predios donde tal vez estudiaban sus hijos. Los acusaban por venderse a la derecha.

Desde El Alto, la zona Sur y otras laderas, los grupos  del MAS se dirigían al centro. Los policías pedían ayuda a  las Fuerzas Armadas. Los vecinos se alistaban para hacer guardia. Dos horas antes de terminar el lunes, el Ejército  desplegó militares para cuidar las calles. “Hay que apagar la luz. Ya están bajando”, repitió  la niña. Así se inició  otra larga noche de encierro.  

Cronología de  una semana de crisis y luto en Bolivia 

  • Viernes 8  Tras 20 días  de paro cívico  nacional y cuatro movilizados asesinados ,  la Policía se amotina  y se suma al pedido de renuncia de  Evo Morales.
  •  Sábado 9   Emboscan la caravana  que viajaba a La Paz; masistas toman rehenes, los vejan y torturan. Evo llama a sus militantes a luchar ante lo que llama “golpe”. Vándalos saquean en El Alto, queman antenas de red Uno y TVU. En Oruro, queman la casa del gobernador masista Víctor Hugo Vásquez.
  • Domingo 10 Auditoría de la OEA establece fraude en las elecciones. Tras el informe, Evo llama a elecciones.
  •   Potosí  Ataque del MAS a la caravana   deja cuatro mineros heridos por balas. En Potosí, queman casa del diputado Borda y del ministro Navarro. Suman las renuncias del Gobierno.
  • Renuncia  Desde el Chapare, Evo Morales anuncia su renuncia a la Presidencia. García Linera advierte que volverán. En la plaza Murillo y varia capitales hay festejos cívicos. Comienzan los saqueos en El Alto y La Paz.
  • Ataques  Turbas  saquean y destruyen en varias zonas. En el  sur, queman 64 buses ediles PumaKatari, queman la casa del rector de la UMSA, Waldo Albarracín, y de la periodista Casimira Lema. Hay ataques, asedios, agresiones, violencia toda la noche. Los vecinos hacen vigilia y  resisten a  los vándalos.  
  •  Lunes 11   La Paz es campo de guerra. Persisten ataques a vecinos. Masistas queman módulos policiales, la Subalcaldía de Mallasa. La Policía es rebasada. Las FFAA se suman a  tareas de control por la noche. Marchistas gritan “Guerra civil”.   
  •  Martes 12   Asume la presidencia transitoria   Jeanine Áñez. Evo Morales llega a México, que le da asilo.   
  •   Miércoles 13  Hay violencia en todo el país. Áñez nombra su  gabinete. Persiste el acoso  a los vecinos.

 

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