Crónicas del espanto

Día 2: el fantasma de la guerra

domingo, 17 de noviembre de 2019 · 00:04

Leny Chuquimia /   La Paz 

Martes 12 de noviembre de 2019. No hay  periódicos  en   los puestos de los canillitas  y el presidente renunciante, Evo Morales, abandonó el país. En grupos, los  militares patrullan las calles en medio de   barricadas y  montones de  cenizas  aún humeantes. La ciudad tiene un extraño a olor a pólvora y a humo, a abandono. 

En la mente de los bolivianos, la silla presidencial vacía no es más que un  signo de interrogación que busca desesperadamente una respuesta que le devuelva la calma. La sucesión constitucional que habilitará a   Jeanine Áñez como presidenta aún es  incierta.
  
Son las  2:00 y aún nadie duerme en las laderas de La Paz. En el sur de la urbe, la Subalcaldía de Mallasa arde en llamas mientras los vecinos piden el auxilio a   una   Policía y  bomberos que no llegan por las barricadas y los pedidos de ayuda en varios puntos de la ciudad. En El Alto el ambiente es muy similar.

Los militares ya están en las calles y mientras  son aplaudidos a su paso en algunos puntos de  vigilia, también  son mirados  con recelo en otros. Y es que el fantasma de una guerra se pasea entre la gente y causa terror. 

“Hay miedo, a cada rato hay rumores de que vendrán grupos a atacarnos, así nadie duerme. Pero ver a los militares en las calles también asusta. Parece un mal sueño. Dicen que Evo ya se ha ido, su gente  se va a enojar, ojalá  las cosas se calman”, dice una vecina  casi al amanecer. 

Con el sol llegan también las primeras noticias.   Evo ha dejado el país y aunque  su carta  aún no fue tratada en la Asamblea Legislativa, el puesto de presidente ha quedado vacante.    

Por los actos violentos tres periódicos  de alcance nacional, de Cochabamba y La Paz,  dejaron de circular y las emisiones de los canales estatales fueron cortadas. Por los ataques de días anteriores la señal abierta de al menos dos medios de comunicación privados no salen al aire.

“Es grave cuando los diarios no circulan. En Bolivia se debilitó la vigencia del Estado de Derecho y se encuentra afectada la libertad de prensa”, se lee en un   tuit del relator de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza.

Pero esto no impide que la información llegue al ciudadano. Con lo bueno y lo malo, las redes  sociales se convirtieron en un monitor de todo lo que pasa. Entre noticias falsas y ciertas, Facebook y Twitter dan cuenta que Morales;  antes de llegar a su destino hizo una escala forzosa en Paraguay.

Cerca de las 11:30, mientras miles siguen el arribo de Evo a México, aparecen las primeras imágenes de la Subalcaldía de Mallasa reducida a cenizas y los relatos de los funcionarios que para escapar  del fuego y la violencia de los comunarios de Río Abajo tuvieron que saltar por el cañadón. En todos los televisores del país se ve al ya expresidente pisar suelo mexicano y saludar a quienes lo acogen en ese país. Custodiado y con el puño izquierdo en alto, afirma ante las cámaras que el exilio le “salvó la vida”.

En El Alto una multitudinaria marcha se reúne para realizar un cabildo en rechazo a  Carlos Mesa y al cívico Luis Fernando Camacho, a quienes acusan de dar un “golpe de Estado”. Afirman que la wiphala debe respetarse y que para ello deben bajar a protestar a la ciudad. Una vez más,  una masa cubierta de banderas multicolores baja por la avenida Naciones Unidas al grito de “ahora sí, guerra civil”. 

Se desplazan con agilidad mientras los vecinos de los barrios por los que pasan cierran puertas y ventanas  luego de colocar la wiphala en algún lugar visible, como si esta fuera una seña para que la gente pase de largo. La multicolor ya no sólo significa convicción y respeto sino temor.

Pasan las horas, la silla presidencial continúa vacía  y las sesiones convocadas por las cámaras legislativas se retrasan una y otra vez.   Los asambleístas del MAS aseguran que las renuncias del Presidente y Vicepresidente deben ser tratadas en el Legislativo pero a la vez se niegan a instalar la sesión argumentando falta de garantías. El país entero parece dar vueltas en un círculo mientras la paz se ve cada vez más lejana. 

“Hemos sabido y de manera desafortunada que de alguna manera se quiere boicotear las sesiones ya convocadas. No obstante, parlamentarios tanto del oficialismo como de la oposición han comprometido su asistencia en la Cámara de Diputados y Senadores”, manifestó Áñez durante una conferencia de prensa.

La marcha que ya está en el centro es monitoreada por militares y policías. Dos aeronaves sobrevuelan la ciudad a una altura tan baja que en las laderas parece  que pronto rozarán el suelo.

En medio de manifestaciones, cerca de  las 19:00 la senadora Jeanine Áñez asume  la presidencia, con el fin de pacificar el país. Lo hizo en una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa Plurinacional a la  que asistieron apenas la cantidad de legisladores necesarios para generar  el quórum.

Con la Biblia en la mano, la mujer y madre beniana saluda desde el balcón del Palacio Quemado adornado con la tricolor y la wiphala. Mientras unos festejan y levantan el paro cívico en Santa Cruz, Potosí y parte de La Paz,  en El Alto, las provincias y el Chapare anuncian radicales  medidas de presión en rechazo a su posesión. Exigen su renuncia y el retorno de Evo Morales.

  La silla presidencial ya no está vacía y aunque se espera que la paz vuelva al país,  esta parece alejarse más. La medianoche se acerca y en las calles las barricadas continúan. Los vecinos quieren recobrar el sueño pero algo aún los ata a las calles. El fantasma de una guerra entre nosotros ronda anunciando el luto.

 

 

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