Almagro, un personaje clave que divide aguas en la salida de Evo

El secretario de la OEA ha jugado un rol central en la crisis reciente. En el pasado avaló la reelección de Morales y ahora lo cuestionó por impulsar un fraude.
lunes, 18 de noviembre de 2019 · 00:04

AFP / José Arturo Cárdenas

Una auditoría de la OEA, que detectó “irregularidades” en las elecciones generales  del 20 de octubre, impulsó la caída del gobierno de Evo Morales. Pero el secretario general del organismo, Luis Almagro, que ha exhibido una política bipolar respecto al ahora exiliado líder boliviano, ¿es héroe o villano en esta crisis? Depende a quién se le pregunte.

Tras dimitir el domingo y asilarse en México, Morales afirmó que su salida del poder después de casi 14 años se debió a un “golpe de Estado”, al que “lamentablemente la OEA se ha sumado”, por lo que recomendó a los nuevos políticos de América Latina cuidarse de la Organización de los Estados Americanos (OEA). “La OEA es neogolpista para mí”, dijo. 

En la auditoría realizada sobre el escrutinio de las elecciones del 20 de octubre, los enviados de la organización denunciaron un “cúmulo de irregularidades”, por lo que desestimaron el resultado oficial que dio la reelección a Morales sin necesidad de un balotaje con  Carlos Mesa.

Por ello, el nuevo Gobierno boliviano elogia a Almagro: “Solo faltó que llame delincuentes” a los líderes del gobierno de Morales por “haber hecho un fraude descomunal en las elecciones”, dice el ministro de Gobierno (Interior), Arturo Murillo.

Algo similar piensa la analista boliviana Lily Peñaranda, crítica de Morales, quien asegura que Almagro fue un factor “importantísimo” en el cambio de gobierno y gracias a él Bolivia no es “una Venezuela”.

“Almagro ha jugado este juego político a costa de su imagen”, agrega Peñaranda, quien dirige la firma de consultoría SDSN Bolivia y es docente de la Universidad Católica Boliviana.

Excanciller del popular presidente uruguayo José Mujica, Almagro está enfrentado hace tiempo con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, pero si bien hubo confrontaciones con Morales, también tuvo muestras de simpatía hacia el líder indígena que levantaron dudas sobre su imparcialidad en las elecciones recientes.

En el pasado, Morales había criticado la actuación del secretario general de la OEA en la crisis venezolana.  A fines de ese año, Almagro cuestionó un polémico fallo del Tribunal Constitucional boliviano que avaló la candidatura de Morales a pesar de que había sido rechazada en un referendo en 2016. 

El mandatario indígena lo tildó de “injerencista”.

Pero el secretario general de la OEA sorprendió a muchos en mayo pasado, cuando le dio un espaldarazo al gobernante boliviano al afirmar que rechazar su candidatura era “discriminatorio”.  Ese mismo mes, Almagro firmó un acuerdo con La Paz para el envío de una misión de observadores a las elecciones en Bolivia. Fue este equipo el que lanzó la primera alarma el día de los comicios, cuando reveló que el conteo rápido de votos había sido paralizado sin razón.

Morales anuncia su renuncia a la Presidencia el domingo 10.

Al momento de detenerse el recuento, cuando el escrutinio alcanzaba el 83% de las actas, los resultados provisionales apuntaban a una segunda vuelta entre Morales y Mesa. Veinte horas más tarde, otro sistema de recuento mostró un “drástico” cambio de tendencia y terminó por darle la victoria al mandatario, lo que encendió las denuncias de “fraude” en la oposición.

Tres semanas después se conoció el lapidario informe de auditoría de la OEA, en el que se denunciaban graves irregularidades, mientras Morales enfrentaba paros y protestas en varias regiones, así como motines policiales. Acorralado, Morales anunció nuevas elecciones, pero era tarde: las Fuerzas Armadas y la Policía le pidieron que renunciara, a lo que accedió.

En una sesión de la OEA sobre Bolivia en Washington dos días después de la renuncia del presidente indígena, Almagro declaró: “Sí, hubo un golpe de Estado en Bolivia. Ocurrió el 20 de octubre, cuando se cometió un fraude electoral que tenía como resultado el triunfo del expresidente Evo Morales en primera vuelta”. Pero esas declaraciones no lo convierten en héroe, según algunos analistas.

“Luis Almagro es un oportunista, se acomoda en busca de su conveniencia cuando hay un giro conservador”, dice el analista internacional peruano Farid Kahhat, de la Universidad Católica de Perú. Almagro “no vio nada irregular cuando Evo Morales estaba en busca de la reelección”. “Tampoco cuestionó la reelección de Morales y ahora no ve nada raro en lo que pasó (después), cuando el cuestionamiento militar (exigiendo la renuncia de Morales) fue inconstitucional”, indica el analista.
 

Evo se molesta luego de que se ve descubierto en una mentira

Página Siete / La Paz

 “¡Te voy ha combatir desde Bolivia!”, amenazó Evo Morales al periodista de la BBC Gerardo Lissardy en una entrevista que el exmandatario de Bolivia concedió  en México. Evo se molestó luego de que el comunicador le descubrió una mentira. 

Casi al final de ese tenso encuentro, Morales dijo que “para que no hayan hechos de sangre,  el domingo en la mañana (10 de este mes) dije: vamos al diálogo, que hayan nuevas elecciones, si quieren sin Evo Morales, dije eso”. Inmediatamente el periodista retrucó:  “Sí, lo dijo después de irse de Bolivia, no cuando estaba ahí”.  “No dijo que usted no era candidato  ahí”. La situación provocó una respuesta iracunda de Evo. “Por favor, por favor… No me trate de mentiroso, no te acepto eso…”, enfatizaba mientras apuntaba al periodista con su dedo índice. 

Evo Morales en una entrevista con la BBC.
 Foto:Archivo digital

Luego argumentó que “el domingo en la mañana, en una conferencia de prensa, textualmente dije ‘no hay problema, vamos a nuevas elecciones, sin Evo Morales. A las 7:00 de la mañana”.

A partir de ahí, la situación se volvió intensa, tanto que el expresidente de Bolivia amenazó al periodista luego de una consulta: “¿Tiene fecha para volver a Bolivia?”. Evo respondió que “no tengo, pero volveré en cualquier momento, justamente para combatir a tus seguidores. Te voy a combatir desde Bolivia, a tus mentiras”.

Como no le pasó en anteriores entrevistas con medios internacionales, Evo se sintió incómodo ante Lissardy, a quien acusó de “defender a la derecha y de la OEA”. “El problema es que a usted no le gusta que le pregunten sobre la auditoría”, respondió el profesional. Un Evo desencajado  se refería a Lissardy como “defensor de la dictadura. ¡Qué clase de periodista es usted!”.
 

 

 

 

Más de
76
1