La espontánea unión de bolivianos en el exterior para defender la democracia

Se recaudaron fondos para apoyar a “La Resistencia”, se hicieron videos para enviar mensajes de fuerza y unidad, se entonaron himnos, hubo marchas y se contactó a la prensa internacional, entre otras.
lunes, 18 de noviembre de 2019 · 00:04

Sergio Mendoza / Londres 

Comenzó de a poco, una vez que se supo que el sistema de conteo de votos se había reactivado y Evo Morales resultaba ganador en primera vuelta. Primero fueron las manifestaciones frente a las embajadas en rechazo al fraude evidente que se había producido. Después las redes de bolivianos que viven en el exterior se ampliaron  y las movilizaciones en favor de la democracia en Bolivia alcanzaron a por lo menos 75 ciudades.

Algunos de los bolivianos que se manifestaron contra “la dictadura” que se instauraba en su país, al notar la dimensión de las protestas, calificaron el movimiento de histórico. Dijeron que nunca antes tantos bolivianos habían estado conectados desde tantos países  por una misma causa. 

Lo cierto es que, más allá de la voluntad de apoyar la lucha que se libraba en Bolivia, la coordinación que hubo en el exterior no habría sido posible sin el uso de las redes sociales; quizás la relativa novedad del uso de estas herramientas puede explicar el porqué, esta vez, tantos bolivianos se movilizaron al mismo tiempo.

El fin de semana después del fraude electoral los bolivianos alrededor del mundo se manifestaron para expresar su repudio, su apoyo a la democracia y al respeto al voto. En varias ciudades las manifestaciones fueron de forma espontánea y sin ninguna coordinación entre ellas; pero inmediatamente surgió una plataforma que permitió coordinar actividades en simultáneo en los cinco continentes y así reforzar el mensaje que, en un principio, era principalmente dirigido a Bolivia, un mensaje de fuerza y aguante.

La plataforma denominada Red Internacional de Bolivianos en el Exterior (RIBE) logró coordinar con al menos 30 ciudades la organización de un cabildo durante el primer fin de semana después de las elecciones. Éste fue un evento simultáneo en el que se dio lectura a un manifiesto de apoyo a la democracia.

Paralelamente, en cada ciudad, surgieron los grupos de WhatsApp y otras redes  para realizar todo tipo de acciones con un mismo propósito. Se recaudaron fondos para apoyar a “La Resistencia”, se hicieron videos para enviar mensajes de fuerza y unidad, se entonaron himnos, se realizaron marchas, se contactó a la prensa internacional, se enviaron cartas a organismos para denunciar la vulneración de derechos humanos y más.

El siguiente fin de semana se organizó una vigilia coordinada con al menos 35 ciudades en memoria de los dos primeros fallecidos en defensa de la democracia: Marcelo Terrazas y Mario Salvatierra, quienes de acuerdo a la investigación policial fueron asesinados por militantes del MAS.

Ninguna oportunidad fue desaprovechada. El 5 de noviembre, ante la noticia de la llegada del secretario general de la OEA, Luis Almagro, a una conferencia en Londres, una veintena de bolivianos lo esperaron para reclamarle la doble postura que tuvo con relación a la postulación de Evo Morales y para expresar que el fraude cometido había sido evidente, ante el temor de que una vez más la OEA decidiera apoyar al gobierno  con un informe que respaldara la manipulación del voto, aspecto que al final no ocurrió.

Y cuando en Bolivia  a un líder cívico no se le dejó llegar a la plaza Murillo con la carta de renuncia de Evo, en el exterior los bolivianos repartieron la carta en las embajadas como una medida de apoyo a la iniciativa cruceña.

El tercer fin de semana, nuevamente se realizó un evento coordinado para hacer un llamado de ayuda a la comunidad internacional. Ahora, tras la renuncia de Evo y su gobierno y ante la tergiversación de que en Bolivia hubo un golpe de estado, los residentes en el extranjero se movilizan una vez más para hacer conocer que lo que ocurrió no fue un golpe de estado, sino una recuperación de la democracia. Las ideas surgen en las redes sociales y las acciones se aplican.

Hubo personas que tomaron vacaciones en sus trabajos para dedicarse tiempo completo a organizar actividades que demuestren al mundo lo que ocurre y ocurrió en Bolivia, hubo otros que relegaron cualquier otra actividad porque creyeron que el sacrificio no sólo debía hacerse en Bolivia.

 

Más de
18