Falta de GLP obliga a caseras a cerrar puestos en comedores

Vendedoras de los principales centros de abasto de La Paz madrugan para comprar alimentos. Ante la falta de gas para cocinar, muchas cierran sus puestos.
jueves, 21 de noviembre de 2019 · 00:04

Luis Escobar  / La Paz

Todos los días, las comideras de los mercados populares  de La Paz madrugan para comprar uno o dos kilos de carne de res o pollo; y hacen largas filas para adquirir huevos, verduras y  alimentos. De esa manera, las caseras garantizan la venta de almuerzos   a bajos precios. 

Ante la falta de GLP,  no obstante, varias comerciantes cerraron sus puestos. Otras aseguraron  que utilizan sus últimas provisiones de gas y  lamentaron que  en pocos días ya no tendrán   insumos. “Todos los días vengo a las 3:30 (a las puertas del mercado Rodríguez) para comprar  alimentos y cocinar para mis caseros”,  dijo  María del Carmen, una vendedora de comida del comedor popular de esta zona.

 “No podemos dejar de dar almuerzo a las personas que vienen hasta acá para comer”, añadió la comerciante,  quien  por la madrugada logró comprar un kilo de hígado a 45 bolivianos, cuando normalmente cuesta   15. 

El menú de ayer en su puesto era ají de fideo con queso raspado, asado de hígado, saice tarijeño y sopa de fideo. Pese a la escasez,   la vendedora mantuvo el precio del almuerzo en 10 bolivianos aunque  redujo las porciones.   “Muchos de nuestros clientes se quedaron sin gas y como saben que tenemos almuerzo se vienen con  su familia”, afirmó.

Ella es la única comidera de la planta baja del mercado popular  Rodríguez  que ayer seguía preparando el medio centenar de almuerzos. Las otras seis caseras  dejaron de ir a sus puestos  por falta de GLP para cocinar. 

“Me queda gas para hoy (ayer), sólo prendí una hornilla de mi cocina y la llama apenas está  encendida. Ya no podré salir a vender más”, añadió. Lo propio sucede en el mercado Lanza. 

Una de las comideras –quien  prefirió no dar su nombre– dijo que cada día a las 4:00 de la madrugada debe ir hasta Río Seco para comprar un kilo de carne de res (Bs  80),  el hueso rojo  (Bs 40) y   el hueso blanco (Bs 18), cuando antes de los bloqueos costaban menos de la mitad.

“Decidí  venir a trabajar porque las anteriores semanas estaba obligada –por la junta de vecinos– para  bloquear mi zona. Ya no quiero estar ahí por tantas cosas que están  pasando (refiriéndose a las fallecidos), ¿por ahí me pasa algo?” cuestionó la vendedora. 

En el mercado, el costo del almuerzo se incrementó en dos bolivianos. Se  vende entre 12 y 14 bolivianos dependiendo del sector. El martes por la noche, cientos de garrafas del mercado Lanza salieron a la calle a la espera de comprar este insumo. “Esperamos hasta pasadas las 22:00 y nunca vino”, dijo otra de las vendedoras. “Tampoco podemos estar ahí abajo y una de las compañeras mandó a sus hijos,  pero por jugar, el pequeño   perdió una garrafa”, afirmó. 

Otra comidera del mercado Camacho dijo que cada madrugada sale para buscar alimentos. “Nos avisan que en el mercado Yungas están vendiendo carne y nos vamos corriendo; también nos dirigimos a la Max Paredes o a Miraflores. Así vamos de un lugar a otro para aprovisionarnos. Tenemos que hacer eso, de lo contrario, no podremos abastecernos porque tenemos hijos y  familias que mantener”, dijo.

La comerciante comentó  que en las madrugadas comenzó a llegar papa peruana a 60 bolivianos la arroba. Compró también  cebolla y morrón. Pero el principal problema que atraviesa es la falta de gas.

 En este mercado medio centenar de garrafas esperan en la calle  al  carro distribuidor, que nunca llega, aseguró.  “No hay gas y buscamos en todos los lugares.  Llamo a mis parientes, conocidos para que me pasen aunque sea media garrafa para seguir cocinando porque las personas vienen a rogarnos aunque sea por un arroz con huevo”, añadió.

En este mercado, al igual que en los otros dos, un par de puestos no abrieron ayer. Según sus propias compañeras, la razón es la falta de  gas. “Hacemos todo por conseguir los alimentos, pero ante la escasez de garrafas ya no podamos hacer nada. Después de que se me acabe mi gas ya no sé qué haremos  ni cómo mantener a nuestros hijos”, declaró.

 

 

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