Piden que dejen salir de Chapare a 600 soldados erradicadores

Bloqueos instalados por los cocaleros impiden que unidades militares y policiales del trópico se doten de alimentos y de agua potable. Aclaran que no son agredidos.
jueves, 21 de noviembre de 2019 · 00:04

Página Siete  /  La Paz

Jefes  de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) asentados en el Chapare pidieron a los productores de coca  que bloquean el lugar que permitan la salida de la zona de 600 soldados erradicadores que comienzan a sentir en su salud los efectos de la escasez de alimentos y de agua potable. La falta de este líquido potable  está enfermando a los uniformados. 

Los oficiales precisaron que al menos cuatro de los 16 campamentos de la  FTC en Chapare están en una situación crítica porque hasta ayer eran cuatro días que no recibían ninguna dotación de alimentos y agua.

“La situación es crítica. Son casi 600 soldados que están en 16 campamentos de la zona. Ya no tienen comida, no tienen agua porque todo está bloqueado. No pedimos que nos dejen meter el abastecimiento, sino que los soldados salgan. Como no hay agua, están enfermándose porque tuvieron que beber agua de todo lado”, declaró un jefe de la    FTC a Página Siete.

La FTC tiene   16 campamentos dispersos entre   Isinuta, Villa Tunari, Chimoré, Río Blanco, Chipiriri y en el resto del trópico de Cochabamba, bloqueado desde el domingo 10 de noviembre, cuando Evo Morales, líder de los cocaleros de la región, renunció a la presidencia de Bolivia, tras conocerse el informe de la OEA que confirmaba el fraude en las elecciones del 20 de octubre.

El uniformado de la FTC remarcó que los soldados erradicadores ya terminaron su trabajo en el trópico de Cochabamba y que, por lo tanto, no hay necesidad de que se mantengan en los campamentos. Añadió que no tienen ningún tipo de armamento, más que  palas y picotas.

“Sólo son los soldados, porque al final ellos sólo erradican. No tienen armamento, no tienen más que su uniforme y sus herramientas, una pala y una picota, para erradicar o racionalizar la coca”, señaló la fuente.

Añadió que diariamente llegan los padres de estos uniformados para expresar su preocupación por la situación.

“Vinieron padres de familia ya muy preocupados porque sus hijos están ahí adentro y no pueden salir.  Ojalá nos puedan entender que nuestros soldados de la FTC  en el Chapare no están en conflicto, porque lo único que estamos haciendo es hacer cumplir la Ley 906 de la hoja de coca, en lo que es la racionalización y erradicación de coca”, insistió.

 El militar añadió que la FTC dio por terminada su tarea de erradicación  de este 2019 debido a los bloqueos y demás  conflictos que se desataron en el Chapare tras la renuncia de Evo.

“Paramos el año de la racionalización y erradicación. Ya concluyó para nosotros con todos estos problemas. Normalmente termina hasta el 15 de diciembre, pero con esto ya no estamos erradicando y lo único que queremos es sacar a nuestros soldados”, sostuvo.

Explicó que intentaron dialogar con los productores de coca para que escuchen su pedido; sin embargo, en las actuales circunstancias es difícil  encontrar algún líder del sector.

“En este momento no hay un líder como tal. Hablamos  con varios, pero nos dicen mañana, pasado. Esto es  preocupante porque los soldados se están quedando sin alimento y sin atención médica”, insistió.

El uniformado aclaró que en ningún momento fueron agredidos por los productores de coca afines a Evo Morales.
 
En el Chapare, además de la FTC también tienen sus bases las unidades Garras de Valor, en Chimoré, la Novena División, en Shinahota, Umopar, en Chimoré, y el RI-31 CIOS II en Villa Tunari. De acuerdo a versiones de civiles, estas unidades también sufren la carencia de alimentos y agua debido al bloqueo instalado por los cocaleros.

El 87% de la Fuerza de Tarea Conjunta, entre personal y equipo logístico, está concentrado  en el trópico de Cochabamba porque en esa región de Bolivia se alcanza el mayor nivel de racionalización y erradicación. Está  divida en dos grupos, la FTC Chapare, que cumple operaciones en el trópico de Cochabamba  y la FTC Yungas, desplazada en la zona productora  de coca en los Yungas de La Paz. Los erradicadores van custodiados por efectivos armados de Umopar.

 Cae el precio de la coca chapareña

Los bloqueos instalados en la zona del Chapare desde el 10 de noviembre, tras la renuncia de Evo Morales a la Presidencia  de Bolivia,  llevan poco a poco a la población del lugar a un claro desabastecimiento de alimentos, lo que se expresa en el  incremento de precios en los diferentes productos de la canasta  familiar. A esto se suma la escasez de GLP y de  gasolina, por la que se tienen pagar hasta 10 bolivianos el litro.

Como efecto inmediato, los mototaxistas han incrementado sus tarifas  y  cobran entre 15 a 20 bolivianos  por el transporte de un punto de bloqueo a otro, que puede cubrir una  distancia de dos a cinco   kilómetros.

Pero en los puntos de bloqueos crece una gran preocupación: el precio de  la coca.  Según se dice a media voz,  en los últimos días  sufrió una baja considerable, de 3.200 a 2.500 bolivianos el paquete de 50 libras.

Según las proyecciones, este precio puede descender aún más, lo que implicaría un golpe directo a la economía de los productores de coca movilizados pidiendo el regreso de Evo.

 

 Bajo el mando de Evo Morales  y la sintonía de Kausachun Coca

Página Siete  /  La Paz

Los días transcurren en el trópico con jornadas intensas de bloqueos por parte de los sindicatos de las 6 federaciones del trópico de Cochabamba, organizados en cada punto de bloqueo en grupos de cinco personas por sindicato, con relevos cada 48 horas. 

En cada punto, los bloqueadores se articulan  sobre la carretera, alrededor de la sintonía de RKC (Radio Kausachun Coca), instrumento por el cual los dirigentes convocan a reunión con las bases, el avance de la toma de la ciudad de Cochabamba, y las nuevas determinaciones de los ejecutivos, que, como plana mayor de ejército, determinan la suerte de los cocaleros movilizados: ya sea continuar bajo el sol en las carreteras o reforzar los grupos para tomar Cochabamba.

El control de asistencia es riguroso, al inicio de la jornada y al finalizar la misma. El incumplimiento es sancionado con una multa económica de 500 bolivianos. En uno de estos controles se escucha cómo un dirigente del sindicato Senda III, señala que el expresidente Evo Morales coordina su retorno con los ejecutivos de la federación, llamando a resistir a las bases, porque ya está cerca la vuelta del caudillo exiliado en México. 

 El desplazamiento interno de una población a otra es bastante peligroso y sumamente costoso, ya que en cada punto de bloqueo los transeúntes son obligados a mostrar su Carnet de Identidad para poder circular. En caso de ser de Santa Cruz de la Sierra,  es interrogado y separado por los bloqueadores para revisar su mochila y aclarar sus intenciones, en una clara violación de las garantías y derechos constitucionales de los bolivianos. 

La situación para los militares y policías que continúan en la zona es igual de preocupante. La Fuerza de Tarea Conjunta, Garras de Valor en Chimoré, la Novena División en Shinahota, Umopar en Chimoré y el RI-31 CIOS II en Villa Tunari se encuentran sitiados e impedidos de ingresar y abastecerse de víveres, cercados por los sindicatos, en una clara violación de derechos humanos.  El aeropuerto fue   tomado para impedir el descenso de fuerzas del orden.

 

 

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