Los precios de frutas y verduras siguen altos pese a baja demanda

En un recorrido por los mercados de la ciudad, se observó que la búsqueda de comestibles es menor que las semanas pasadas; sin embargo, los precios no varían.
viernes, 22 de noviembre de 2019 · 00:04

Luis Escóbar  / La Paz

La gran demanda por frutas y verduras que había la semana pasada bajó y así lo reconocen los comerciantes de los principales centros de abasto de La Paz. No obstante, los precios de esos alimentos siguen altos. 

En un recorrido por los principales  mercados paceños  se evidenció que, por ejemplo, el precio del tomate se mantiene en 10 bolivianos la libra y la papa, en  60 bolivianos la arroba. Además, frutas como la piña, el plátano o la papaya aún se venden en el doble de su precio normal.

Según los vendedores, los altos precios  se deben a que todavía no se normaliza la llegada de frutas y verduras desde el interior del país. Además, atribuyen la baja demanda a que los compradores están esperando que la situación de la ciudad mejore, ya que actualmente no pueden acceder los productos debido a los bloqueos de caminos y falta de combustible.

“Los primeros días hubo mucha venta, como si todo se fuese a acabar. Todos compraban sin importar el precio, pero ahora bajó bastante la venta. Seguro que las personas ya están esperando que se solucionen los problemas y baje el precio”, declaró Cristina, una de las comerciantes de la calle León de la Barra.

La vendedora comercializa frutas. Ella explicó que, por ejemplo, 25 plátanos antes los ofertaba en cinco bolivianos pero ahora los vende a 10 y 12 bolivianos; el costo de las papayas varía según el tamaño, pero las que antes valían 10 bolivianos (tamaño mediano) ahora se expenden en  18 bolivianos.

“El plátano lo estamos trayendo de los Yungas por caminos alternos porque en Caranavi hay problemas. También debemos enfrentar el desabastecimiento de gasolina. Como no hay a la venta tuvimos que comprar a ocho y nueve bolivianos el litro cuando antes se vendía en 3,7 bolivianos”, declaró la comerciante.

Otra de las vendedoras, Elisa Fernández, dijo que hasta la anterior semana recibía  piñas del Chapare y  limón de Yapacaní o de los Yungas. Sin embargo, como ahora no hay paso en la carretera la fruta ha dejado de llegar a la sede de Gobierno.

“Nosotros comenzamos a vender las piñas en reserva y ya nos llegó con tres a cuatro bolivianos de incremento por cada una”, afirmó. “Una piña que antes valía 10 bolivianos ahora se la vende en 18 bolivianos”, agregó. La comerciante también reconoció que ya no hay venta.

Samuel, también vendedor, comentó que -como es su costumbre- la sandía la compró cuando estaba verde, antes que comiencen los conflictos y por su consistencia se mantiene fresca. Pero otras frutas no tienen la misma maduración.

“Los mangos son yungueños, hay algunos problemas en Caranavi, por eso están trayendo por desvío y están llegando más maduras. El montón de seis a siete unidades se vende en 10 bolivianos”, declaró.

Por otro lado, hay frutas que mantienen el precio, como la manzana que es importada desde Chile y Perú. 

“Estamos vendiendo de nuestras reservas al mismo precio que antes”, afirmó Samuel.

En cambio las verduras aún mantienen los precios altos. La papa se vende a 60 bolivianos por arroba, la arveja a 10 bolivianos la cuarta. El mismo peso de zanahorias está a 30 bolivianos y antes estaba a 10 bolivianos.

Asimismo, hay menor oferta de alimentos verdes, como acelga, apio, espinaca, lechuga y perejil. “Hay, pero sólo  poco”, respondió una vendedora.

Otra comerciante que tiene su puesto en inmediaciones del mercado Rodríguez dijo que la dueña de su puesto logró hacer  llegar ayer por la mañana dos cajas de tomate. 

“No sé por dónde las trajeron. Antes, la caja la vendían en 120 bolivianos y ahora en 300 bolivianos. Nosotros vendemos la libra entre ocho a 10 bolivianos, pero ya no hay compradores. Algunos piensan que está todo vacío, espero que el fin de semana vengan”, comentó.

También dijo que ofertan productos como la palta, por ejemplo,  que traen desde los Yungas. “Nos dicen que no hay mucho combustible. Por eso  vendemos  tres en 10 bolivianos. También un par a 15 bolivianos, las que son más grandes”, dijo.

 

 

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