Salvador Romero: “Si el organismo electoral desea ser respetado, debe ser irreprochable”

“El organismo electoral debe preservar celosamente su independencia, autonomía e imparcialidad”, aseguró.
lunes, 25 de noviembre de 2019 · 16:27

Página Siete Digital / La Paz

Durante su discurso tras ser designado vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) por parte del poder Ejecutivo, Salvador Romero hizo énfasis en la necesidad de “independencia”, “autonomía” e “imparcialidad” de ese organismo con respecto al resto de los actores y remarcó que es en la elección limpia donde se cristalizan los valores de un régimen democrático.

“El primer deber es el apego a las normas que regulan las actividades partidarias y electorales (…) El cumplimiento de la ley representa el requisito indispensable para el respaldo ciudadano. Sin el crédito que otorga la sociedad, vana sería la capacidad técnica, la infraestructura o la buena legislación. En otras palabras, si el organismo electoral desea ser respetado, debe ser irreprochable”, enfatizó Romero, quien asume esa responsabilidad consciente del “crucial” y “complejo” momento histórico que vive el país. 

Romero aseguró que “en los agitados oleajes de la vida política” se necesita conservar la imparcialidad frente a los poderes del estado y las organizaciones políticas. Por ello, dijo, el Tribunal Electoral debe rehuir de cualquier tipo de sospechas y aclarar cualquier tipo de duda o interrogante.

“El organismo electoral debe preservar celosamente su independencia, autonomía e imparcialidad”, aseguró. “La experiencia nos ha demostrado que el arbitro con camiseta partidaria es solo una ganancia de corto plazo e ilusoria para los jugadores beneficiados y, a la vez, que la conducta contraria a las normas elementales de la rectitud desata la tensión política, social, la violencia y amenaza los fundamentos de la democracia”.

En este sentido, resaltó que la independencia con respecto a todos los actores “representa una verdadera victoria colectiva en el corto y en el largo plazo”. 

Asimismo, Romero se refirió a los comicios del pasado 20 de octubre y recordó que después de algo más de cuatro décadas, una elección general fue anulada: “Ha sido un episodio traumático, con una secuela trágica de vidas perdidas y de conflictos que han dejado una sociedad herida y dividida”, lamentó, al tiempo de afirmar que la crisis no hizo más que reafirmar la convicción democrática de los diferentes actores.

"Supimos encontrar la vía de salida en un lapso breve, privilegiamos la construcción de acuerdos y de consensos orientados a preservar la convivencia pacifica”, sostuvo. 

Respecto a las elecciones de 2020, Romero dijo que debe concluir en la conformación de un gobierno y de una asamblea dotados de la indiscutible legitimidad que otorga un proceso organizado por un tribunal electoral que haya recuperado la confianza de los ciudadanos.

“Una elección abierta a todos los actores políticos que compitieron en libertad y paz, concentrados en las campañas proselitistas, en sus propuestas, sin inquietarse por la conducta del árbitro ni por las preferencias del gobierno; una jornada con el color de la masiva jornada y respetuosa participación que caracteriza a los votantes bolivianos y con los votos y las actas computados pulcramente en cada instancia”, manifestó.

Por último, reconoció los considerables desafíos técnicos que esto conlleva e hizo un llamado a la sociedad, a las instituciones y a los países amigos para apoyar en este proceso, con el cual también se dará inicio a la reconstitución institucional del país.

“Empero, cualquiera sea la magnitud del reto técnico, es menor que la de los desafíos políticos, que es de otra naturaleza. Esta elección excede la habitual competencia entre adversarios contrapuestos sobre las mejores alternativas para la prosperidad colectiva.
Esa dimensión estará sin duda presente en 2020 y confiamos que el debate de los actores se adecuará a pautas de tolerancia, moderación y respeto recíproco. Habrá ganadores y perdedores, pero no victorias definitivas o permanentes. Los resultados valdrán por un lustro, luego las cartas volverán a repartirse sin beneficio ni penalidades para ningún actor", dijo. 

"Sin embargo, lo que esta en juego va mucho más allá. Necesitamos, como país, que en la elección sintamos vivos los valores esenciales de la democracia, sobre todo que la elección sea el espacio del reeencuentro entre ciudadanos, que el día de mañana nuestras papeletas sean las portadoras del reconocimiento mutuo como hombres y mujeres libres e iguales en dignidad; que sean portadoras de nuestra confianza renovada en la democracia y en el futuro que deseamos construir juntos, unidos, poniendo en común nuestros esfuerzos, talentos y esperanzas compartidas”, concluyó Romero.

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