Al menos ocho mediadores facilitaron el diálogo entre el Gobierno y el MAS

Cuatro facilitadores son de la Iglesia. El embajador de la UE juega también un rol importante. Por parte de la Embajada de España se cuenta con dos personas. Al equipo se sumó el enviado especial de la ONU.
martes, 26 de noviembre de 2019 · 00:04

Madeleyne Aguilar A / La Paz

Al menos ocho mediadores facilitaron el diálogo entre el Gobierno y el Movimiento Al Socialismo (MAS),  que tiene  como  objetivo pacificar el país y garantizar una salida democrática. 

La Iglesia Católica, Unión Europea (UE)  y la Organización de Naciones Unidas (ONU) destacan como  avance de las conversaciones la promulgación de la Ley de régimen excepcional y transitorio para la realización de elecciones generales.

Mons. Aurelio Pesoa,  secretario general de la Epistocopal Boliviana (CEB).

Hay  cuatro facilitadores por parte de la Iglesia Católica.  El  embajador   de la UE,  León de la Torre, juega  también un rol importante.  Por parte de la Embajada de España se contó con la participación del  embajador  Emilio Perez de Ágreda y la ministra consejera Cristina Fraile Jiménez de Muñana. También se sumó al equipo de facilitadores Jean Arnault, enviado especial de la   ONU.    

Los actores que se sentaron en  la mesa de diálogo fueron   líderes de los partidos, exministros del gobierno saliente, los presidentes del Senado y Diputados y jefes de la Bancada del MAS. Del Gobierno transitorio participaron  los ministros de Justicia, Álvaro Coímbra,   y de la Presidencia,  Jerjes Justiniano. 

Mons. Eugenio Scarpellini,  obispo de El Alto.

“Hay mucha complacencia por la pacificación  y los pasos que se han dado hacia adelante”,  afirmó el embajador de la UE, De la Torre, quien comentó que tras  semanas de conflicto, hoy “es notable la baja de tensión en el país, el avance que ya se ha dado al convocar a las elecciones”. 

El diplomático destacó que esos avances  envían al mundo la certeza de que “Bolivia puede continuar hacia adelante en el marco de un proceso democrático pacífico y que respete los derechos humanos de la gente”. 

P. José Fuentes Cano, secretario adjunto de la CEB.

Por parte de la Iglesia Católica, los facilitadores fueron: Monseñor Aurelio Pesoa, secretario general de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB);  Monseñor  Eugenio Scarpellini, obispo de El Alto;  Monseñor  Giovani Arana, obispo auxiliar de El Alto;  y  P. José Fuentes Cano, secretario adjunto de la CEB.

“Había conciencia de la necesidad de dialogar, pero nadie se animaba a convocar, así que  decidimos  ser los convocantes. Siempre dijimos que los políticos son los protagonistas. Nosotros simplemente facilitamos el diálogo”, aseveró Fuentes.

Embajador de Unión Europea,   León de la Torre.

  Las partes lograron  un acuerdo el  sábado,  y  para los siguientes pasos –aseguró–  la Iglesia está dispuesta a servir a Bolivia y “espera que la comunidad política sea capaz de mirar por el bien común”. 

Resaltó que la Iglesia  evitó expresamente ser calificada de   “mediadora”,  y en su lugar se presentaron como “facilitadores”. Hubo tres temas que se abordaron en las mesas de diálogo: “pacificación, que tiene que ver con garantías para los actores políticos en respeto a sus derechos; elecciones, de cuyo acuerdo ha salido la ley de convocatoria a las elecciones y Tribunal Electoral, un tema que seguramente todavía necesitará de la presencia de los facilitadores, porque no es un tema  fácil”.
 

Enviado especial de la ONU    Jean Arnault.

También llegó a Bolivia como enviado especial  de la ONU Jean Arnault,  quien se desempeñó como representante especial del Secretario General de ese organismo para los países de Colombia, Georgia, Afganistán,  y Guatemala. El delegado de la ONU fue el  último  en sumarse al equipo que medió entre las partes. 

El enviado  destacó que a lo largo de las dos últimas semanas  en las que participaron del diálogo,   los actores políticos  “han estado buscando un camino pacífico para salir de la crisis. Su principal éxito hasta la fecha, sin lugar a duda, es la aprobación por unanimidad de la ley electoral. Esto demuestra lo invaluable que es el diálogo para llegar a consensos nacionales”.

Mons. Giovani Arana, obispo auxiliar de El Alto.

Tanto la Iglesia como la representación de la  UE destacan el aporte de la ONU  a la pacificación. Arnault  consideró: “por muy significativo que haya sido el acuerdo sobre la ley electoral, queda mucho por hacer para consolidar el proceso de salida pacífica y democrática de la crisis”. 

“Hay que generar condiciones para que las elecciones se lleven a cabo en una situación de tranquilidad, de confianza y de libertad de expresión para todos los ciudadanos, libres de cualquier intimidación”, manifestó. Remarcó tanto la necesidad de un  “amplio pacto nacional entre las diferentes fuerzas políticas y sociales” y como la de evitar la coacción.
 

 Acuerdo 

 

  • a)  Integrarse a la facilitación de la mesa de diálogo.
  • b)  Apoyar los esfuerzos para prevenir y superar conflictos a través del diálogo, particularmente en las áreas del país más afectadas por la violencia.
  • c)  Acompañar y apoyar con asistencia técnica al Tribunal Supremo Electoral y a los Tribunales Electorales Departamentales para que el proceso electoral cumpla con los más altos estándares nacionales e internacionales.
  • d)  Establecer una presencia en los departamentos para propiciar el pleno ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos y ciudadanas, en condiciones de igualdad y sin intimidación, durante la campaña electoral, las elecciones y el periodo poselectoral. Prestar especial atención a la participación plena, libre y segura de las mujeres y pueblos indígenas en el proceso electoral.
  • e)  En aras de la justicia y del esclarecimiento de la verdad, tras los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar desde el 20 de octubre, propiciar su prevención, no repetición y no impunidad a través de un monitoreo internacional efectivo que contribuya a garantizar que las instituciones del Estado lleven a cabo investigaciones transparentes, imparciales y efectivas, y que los responsables sean sancionados de acuerdo con la ley y las normas internacionales de derechos humanos. Asimismo, velar por el estricto respeto al debido proceso.
  • f)  Brindar mayor certeza al proceso de diálogo, dando seguimiento a la implementación de los acuerdos logrados en la mesa de diálogo.
  • g)  Incrementar las actividades del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia, en particular hacia las poblaciones más vulnerables, con la participación y representación de las organizaciones sociales.
  • h)  Fomentar el respaldo de la comunidad internacional a una salida pacífica de la crisis y la celebración de un proceso electoral transparente, creíble e inclusivo.
  •  (*) El acuerdo fue suscrito el 22 de noviembre  entre el Gobierno, el MAS, CEB, en nombre de la facilitación, y el enviado del Secretario General de  NNUU.
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