Salvador Romero asume como vocal, ven que es garantía de transparencia

Fue presidente de la CNE y director del Instituto Nacional Demócrata en Honduras; además dirigió el Centro de Asesoría y Promoción Electoral dependiente de los organismos electorales de América.
martes, 26 de noviembre de 2019 · 00:22

Página Siete  / La Paz 

Salvador Romero Ballivián fue designado por la presidenta transitoria Jeanine Añez como vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Líderes políticos consideran el nombramiento como una  garantía de que los próximos comicios serán transparentes.   

Romero Ballivián obtuvo el doctorado en el Instituto de Estudios Políticos de París. Fue director del Instituto Nacional Demócrata en Honduras y del   Centro de Asesoría y Promoción Electoral, dependiente de todos los organismos electorales de América; también fue miembro de la misión electoral especial encargada de la reforma política electoral que fue creada por el acuerdo de paz en Colombia.  Fue presidente de la Corte Nacional Electoral (Hoy TSE). 

“El doctor Romero es un profesional altamente capacitado y estoy segura de que se convertirá en un garante de la limpieza del proceso electoral que se nos aproxima”, afirmó Añez. 

La Jefa de Estado subrayó  que la designación de un vocal ante el TSE es una de sus atribuciones establecidas en la Constitución. 

“Esta designación es también una muestra de la decisión política del Gobierno constitucional de apoyar la conformación de un TSE con personalidades notables, con los mejores hombres y mujeres del país sin importar su procedencia”, afirmó. 
 
Romero agradeció la confianza que el poder Ejecutivo depositó en su persona al designarlo como vocal. “Asumo la responsabilidad consciente del crucial y complejo momento histórico que vive el país, también de la labor que junto con los colegas que elija la Asamblea Legislativa  deberá desplegar el organismo electoral en los próximos meses y años”, aseguró.
  
“Se quiere reencontrar la misión auténtica del Tribunal Electoral como una institución independiente de los poderes y de los partidos, garante de  procesos incluyentes, equitativos y honestos que desembocan en resultados verídicos sobre los cuales se construyen gobiernos legítimos y a la larga una democracia sólida”, expresó Romero.
 
Carlos Mesa, líder de Comunidad Ciudadana, afirmó que la designación de Romero es “un gran acierto” de Añez. “Sin duda, Salvador Romero es la personalidad más idónea para formar parte de un nuevo TSE imparcial. Su trayectoria, su experiencia y su prestigio latinoamericano, lo avalan”, tuiteó. 

Rubén Costas, líder de los Demócratas, saludó la decisión de Añez y dijo que el nombramiento “es  garantía de transparencia” en los comicios  que se avecinan. 

Por su parte, Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, aseguró que con el nombramiento Añez dio otro paso decisivo para garantizar “elecciones limpias y transparentes”.

   El resto de los seis vocales del TSE deben ser elegidos por la Asamblea Legislativa.

 Romero: No se puede realizar una elección en menos de 120 días

Página Siete  / La Paz

Salvador Romero, el nuevo vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), designado por la presidenta Jeanine Añez, afirmó ayer que no se puede organizar  comicios  en menos de los 120 días estipulados por la norma.    

“El plazo de 120 días es ajustado en sí mismo, pero se va a cumplir con  el mandato fijado por la Asamblea Legislativa, pero no se puede realizar una elección en menos de ese lapso”, explicó Romero a Página Siete.

El inciso 2 del artículo 12 de la Ley de convocatoria, determina que: “Las elecciones generales 2020 se realizarán en un plazo máximo de ciento veinte (120) días calendario, a partir de la convocatoria”.   

Las elecciones del 20 de octubre fueron anuladas luego de que se constataran irregularidades, las cuales fueron detectadas por la auditoría que realiza la Organización de Estados Americanos (OEA).  Por presunto fraude, cuatro exvocales n con detención preventiva y se busca a dos. 

Ayer, Romero afirmó: “el organismo electoral debe preservar celosamente su independencia, autonomía e imparcialidad, a veces su defensa incomoda pues cierra el paso a quien quisiera disponer de resultados asegurados antes de que los ciudadanos vayan a sufragar. Evita que la competencia se reserve a unos pocos preseleccionados y niega colocarse al servicio de intereses reducidos”.

Agregó que la experiencia demostró que “el árbitro con camiseta partidaria es sólo una ganancia de corto plazo e ilusoria para los  jugadores beneficiados, y a la vez que la conducta contraria a las normas elementales de la rectitud desata la tensión política, social, la violencia y amenaza los fundamentos de la democracia”.

Por ello -subrayó-, la independencia con respecto a todos los actores representa una verdadera   victoria colectiva en el corto y  en largo plazo.

 

 

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