Santa Cruz cumple 12 días entre la protesta, la violencia y el luto

El denominado “paro de las pititas” (cuerdas) ha paralizado a todo un departamento. Miles de cruceños están en las calles protestando.
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 00:04

Carolina Méndez / Santa Cruz

Hoy, Santa Cruz cumple 12 días de  paro, marcados por la violencia y el luto por la muerte de dos personas por arma de fuego.  La contundente medida inició tres días después de los comicios nacionales,   para exigir respeto al voto, en rechazo a los indicios del  fraude electoral. 

Hay docenas de heridos y miles de personas en las calles. A pesar de que grupos que defienden a la elección de Evo Morales  instalaron  un “cerco” a la capital oriental para debilitar la protesta, ésta no se extingue.


Los fallecidos  fueron declarados héroes de la democracia.

Los que ya no están

La conmoción es incontenible. Hay luto en el departamento y congoja en Bolivia. 

Marcelo Terrazas y Mario Salvatierra murieron heridos de bala en un enfrentamiento registrado en Montero el octavo día de paro cívico. Uno era miembro de la Unión Juvenil Cruceñista, el otro mototaxista y futbolista. 

Ambos dejaron hijos y familias desconsoladas. Perdieron la vida en una de las jornadas más violentas que se han vivido en el territorio cruceño desde que  empezó el paro.

“He visto caer a mi padre. Perdí la cabeza. Llegamos a la clínica y él lastimosamente ya había fallecido. El impacto fue en el pecho”, relata el hijo de Marcelo Terrazas, una de las víctimas. 


Cuatro  jornadas terminaron en  enfrentamientos y represiones.

Su cuerpo fue velado en el Comité Cívico Pro Santa Cruz y luego en el altar papal del Cristo Redentor. Lo acompañó una multitud cargada de  banderas, llanto y bronca.

“Sólo salió a defender la democracia”, contó el hijo mayor de Mario Salvatierra quien aseguró que su padre “nunca se metía en política” y que desafortunadamente, cuando salió a apoyar el bloqueo encontró la muerte. El cuerpo fue velado en su domicilio, en Montero, en el barrio 24 de Septiembre. 

La Gobernación cruceña declaró tres días de duelo y el Comité Pro Santa Cruz los llamó “mártires de la democracia”. En algunos puntos de bloqueo se escucha decir “resistencia por los que ya no están”.

La patria en las calles

Faltan días para que Karina dé a luz. Sus más de ocho meses de embarazo no la aíslan de lo que pasa en las calles de Santa Cruz. 

Cada mañana se sienta junto a su esposo en un punto de bloqueo de la Urbanización Cañoto, en la zona Oeste de la ciudad. Con sus vecinos coloca diversos objetos para cortar el paso de vehículos como señal de protesta. 

Hacen turnos para custodio, hacen olla común y no son intransigentes con las ambulancias. Los hombres son los encargados en  abrir  para que pasen los vehículos ante la urgencia. 

Karina piensa en su bebé, habla de futuro y sale a protestar. “Me llena de preocupación saber cuál va a ser el futuro del país, me llena de impotencia que el Presidente se burle de manera tan sarcástica del pueblo y de la Constitución”, manifiesta.

Karina sabe que la lucha es dura al igual que lo saben cientos de hombres y mujeres que están en protesta día y noche en los distintos puntos de bloqueos en rotondas, avenidas, calles y carreteras. Todos están seguros  que la lucha democrática se hace también -y sobre todo- por los hijos.

La alegría  en la oscuridad

Mariano toca su violín como si las notas emitidas desde allí fuesen su lenguaje materno. Cierra los ojos y se balancea suavemente. Alrededor, 12 personas le escuchan encandiladas. 

Al otro lado de la rotonda, tres señoras bailan al son de un grupo de mariachis que tocan Viva Santa Cruz y un par de metros más allá, un grupo de hombres y mujeres entonan a viva voz “alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor”.

Todo esto sucede en un mismo punto de bloqueo. Los ritmos, los cánticos, los bailes y las oraciones parecen no competir entre sí, sino tejer en paralelo esto que está sucediendo en las noches de Santa Cruz.

Jóvenes, ancianos, niñas, señoras, familias enteras toman las calles cruceñas y las invaden de fe, entusiasmo, asientos, bicicletas y pelotas. El día con su sol, no da tregua. La noche en cambio, es una fiesta.

El que tira la primera piedra

“Son traídos”, “estos jóvenes no son de acá”, explican vecinas del Plan 3.000, a quienes no les cabe el espanto ante lo que ven. De fondo cohetes, piedras, palos y un bombardeo de insultos. Vecinos que aseguran querer trabajar se enfrentan a otros que exigen acatar el paro.  Grupos de choque se han encontrado en combates que se han extendido por horas, martirizando a los vecinos de la zona.

En los 12 días de paro cívico, Santa Cruz ha sufrido al menos cuatro jornadas de intensos enfrentamientos. El secretario de Salud de la Gobernación, Óscar Urenda, indicó que son 105 las personas atendidas por diversas lesiones tras los hechos violentos  en La Guardia, Cotoca, Mairana, Warnes y Montero, además de  Plan 3.000.

Pese a que la premisa es el pacifismo, la violencia no ha estado exenta de la protesta. Es preciso reconocer que la violencia no es sólo física sino también verbal.

“En los días que llevamos de conflicto han aparecido también expresiones y muestras de racismo y discriminación -en ambos bandos- lo que hace doblemente difícil  llegar a un acuerdo”, cuestiona Rafael Puente, miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (Cueca) de Cochabamba.

“La violencia tiene que ser superada”, opina Susana, una vecina que bloquea el cuarto anillo. Mientras toma tereré, custodia el contundente “bloqueo de las pititas (cuerdas)” que ha paralizado a todo un departamento.
 

La “dictadura” en la rotonda

“Estaba dejando mis periódicos, solo tenía 23. Me dijeron que nadie debe trabajar, me quitaron la bici, la torcieron y le sacaron la llanta. Rompieron algunos periódicos  y los otros se los repartieron”, contó Yaqueline Arancibia, aún dolorida por la agresión.

Yaqueline se gana la vida vendiendo periódicos por la ciudad desde las primeras horas de la mañana. Lo sucedido le dejó sin posibilidad de movilizarse, y por tanto, sin poder trabajar. 


La población  se movilizó en defensa del voto.

Escenas como ésta, han ocurrido bajo el paraguas del paro cívico. No todo es una taza de leche. Hay quienes se han visto agredidos ya sea por personas que están bajo  el efecto del alcohol o simplemente por prepotentes que se adueñan del espacio público.

“¿Cuándo irá a terminar esto?, ¿no?, pregunta con resignación Ernesto, taxista independiente que no ha podido salir a trabajar. Está preocupado pero no lo dice, o lo dice muy bajito por temor a ser tachado de “masista”.

“Mire, esto es una dictadura rotondera”, se queja Fátima, una ciclista que circula por el segundo anillo y que  discutió en un punto de bloqueo porque alguien intentó bajarla de su bicicleta. Estas actitudes violentas empañan la medida pacífica que se lleva a cabo en Santa Cruz.

 “Se quejan de un tirano y esto no es otra cosa que tiranía”, remata Fátima, antes de alejarse pedaleando.
 

El inicio  del conficto 


  20 de octubre, Bolivia fue a las urnas. A las 20:00 el conteo rápido  se detuvo, mostraba una posible  segunda vuelta.   Se reanudó  24 horas después, daba la victoria a Evo Morales. 

21 de octubre: se instaló una  vigilia con gran cantidad de ciudadanos en la Feria Exposición para cuidar el voto. Se reactivó el conteo del TREP y generó mucha desconfianza. El presidente del Comité Cívico anunció el paro indefinido.

 23 de octubre: fue  el primer día de paro cívico indefinido.  Se activaron  puntos de bloqueos en todas las calles de la ciudad. Se registraron  enfrentamientos en el Plan 3.000. En la noche el TED y el Serecí fueron incendiados.

28 de octubre: ocurrieron varios  enfrentamientos simultáneos en las zonas Plan 3.000, Cotoca, La Guardia y Satélite Norte. Como saldo hubo  decenas de personas heridas.

29 de octubre: el Gobierno  anuncia una auditoría al conteo de votos. El presidente del Comité  Cívico rechaza la medida. El pedido cívico cambia de “segunda vuelta” a “nuevas elecciones”.

30 de octubre: renunció Sandra Kettels, presidenta del Tribunal Electoral Departamental (TED) Santa Cruz. Montero vivió una jornada violenta. Producto del enfrentamiento hubo dos muertes.

31 de octubre: el presidente del Comité Pro Santa Cruz anunció que el paro se levantará  solo con la renuncia del presidente  Evo Morales, la renuncia del  Tribunal Supremo Electoral  y el llamado a nuevas elecciones.

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