Guerra avisada sí mata a los adversarios del Gobierno

viernes, 08 de noviembre de 2019 · 00:04

Página Siete / La Paz

  Aquel refrán que dice que “guerra avisada no mata moros” no aplica en Bolivia, puesto que una vez que el presidente Evo Morales anunció el cerco a las ciudades y su gobierno organizó la movilización de los sectores sociales se iniciaron los enfrentamientos con los grupos cívicos que bloqueaban las ciudades.

Ya van casi tres semanas de conflicto y el país tuvo que lamentar la muerte de tres personas, todas ellas del bando de los cívicos, que bloqueaban exigiendo la renuncia del mandatario y/o la convocatoria a nuevas elecciones porque consideran que hubo fraude.

“Más  bien, en las ciudades dejen de perjudicar con paros,  si quieren paro, no hay problema,  nosotros vamos a acompañar con cerco a las ciudades, para hacernos respetar, a ver si aguantan”, dijo Morales. El cerco no se concretó, pero los grupos masistas se organizaron para desbloquear las calles con saldos lamentables.

Poco tiempo después, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirmó que   “Bolivia se va a convertir en un gran campo de batalla, un Vietnam moderno”, aunque no especificó cuál de los dos bandos representaría a EEUU, puesto que en este caso se enfrentan bolivianos contra bolivianos.

Hace poco, el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, a tiempo de culpar al dirigente cívico Fernando Camacho por la violencia, dijo que estamos próximos a  contar los muertos por docenas.

Y, el más directo de todos fue Gustavo Torrico, quien hizo una directa amenaza de muerte a los jóvenes que marchan en las calles. “No sé cuántas madres están dispuestas a sacrificar a sus hijos, llevarse ese dolor tan criminal que es el sentir la muerte de tu hijo”, dijo.

El especialista en resolución de conflictos Gregorio Lanza dijo que el “lenguaje de guerra interétnico, como lo hace el gobierno,  desata las pasiones más bajas que tenemos las personas, la violencia, el odio, el sadismo”.  Mientras que el periodista Rafael Archondo escribió que  “el MAS y su gobierno se nutren en estos días de la reactivación incesante de la Guerra Fría. Nada los excita tanto hoy como la puesta en escena de algún pasaje archivado de la lucha guerrillera o, como ya lo hizo el propio Evo Morales, la nostalgia por instruir el cerco maoísta a las ciudades”. 
 

Punto de vista

GREGORIO LANZA Analista
“La pacificación en manos de Evo”

 El lenguaje de guerra interétnico, como lo hace el gobierno,  desata las pasiones más bajas que tenemos las personas, la violencia, el odio, el sadismo; peor aún en un país como el nuestro, donde convivimos personas étnica y culturalmente diferentes.  Se destruye todo lo avanzado en estos 20  años (porque la incorporación plena de todos no comienza con Evo); que es la aceptación plena del otro. Se explota cruelmente la veta racial; cuando, además, paradójicamente los operadores que incitan al odio son blancos:  los Lineras, Quintanas, Zavaletas y otros. Peor aún,  el presidente  exige que los movimientos sociales prueben su lealtad. Lo hace, además, porque ya no existe el apoyo social, espontáneo de hace 10  años. Ahora necesitan movilizar hordas pagadas o dirigidas y controladas como fue la primera irrupción al aeropuerto de El Alto, donde estaban exministros, candidatos y otros. Las declaraciones del Presidente  para que cerquen  las ciudades llevan a las acciones extremas de sus militantes, como es el caso de la diputada electa del MAS en Santa Cruz y su hermano, ambos  sindicados, por la Policía, una de ser la autora intelectual y otro material   de la muerte de dos personas en Montero. O  la irrupción de hordas cocaleras en Cochabamba que provocó un muerto y 90 heridos. El Presidente tiene en sus manos pacificar el país o llevarlo a la barbarie y    ser devorado, él mismo,  por los estallidos de furia.

“Más  bien, en las ciudades dejen de perjudicar con paros,  si quieren paro, no hay problema,  nosotros vamos a acompañar con cerco a las ciudades, para hacernos respetar, a ver si aguantan”. 
Evo Morales, presidente del Estado

  “Bolivia se va a convertir en un gran campo de batalla, un Vietnam moderno porque aquí las organizaciones sociales han encontrado un horizonte para reafirmar su autonomía, soberanía, identidad”.
Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia

“Nos enfrentamos a que el día de mañana comencemos a contar los heridos y muertos por docenas, si es que el señor Camacho el día de mañana no hace un llamado a la pacificación”. 
Javier Zavaleta, 
ministro de Defensa

“Si las madres y  los padres están dispuestos a tener a sus hijitos en la calle cuando hay enfrentamiento, no sé cuántas madres están dispuestas a sacrificar a sus hijos, llevarse ese dolor tan criminal que es el sentir la muerte de tu hijo”. 
Gustavo Torrico, 
asambleísta del MAS

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