El perfil de Jorge Lazarte, de la pluma de Carlos Toranzo

El presente artículo fue publicado en este medio el 18 de agosto de 2019.
martes, 10 de diciembre de 2019 · 13:53

En una de estas tardes frías de un agosto invernal nos encontramos a la salida de un centro médico con Jorge Lazarte, viejo amigo entrañable. Hace un año o algo más lo visité en una clínica de La Paz cuando su salud estaba totalmente deteriorada; ahora lo encontramos con Martha, nos sorprendió cómo la enfermedad le quitó vitalidad física, pero nos sorprendió mucho más su lucidez intelectual, la misma que está intacta, pues Jorge sigue siendo el de siempre, un pensador preocupado por los problemas de su país. Nos dijo que la gente ha nacido para vivir y no para morir, por eso indica que sigue peleando contra los problemas de salud, por ello acepta tres diálisis a la semana, es que dice que todavía tiene muchos pendientes por cumplir, entre ellos varios borradores de textos no acabados que pretende culminar.

A Jorge lo conocí el año 1966 cuando comencé a estudiar economía en la UMSA, él ya era un dirigente estudiantil universitario, era mayor que nosotros, cargaba en su historia con la lectura de decenas de libros, militaba como muchos en ese entonces; muy pocos jóvenes en esos años se salvaron de las militancias políticas, él era porista del grupo de Guillermo Lora, es decir, que era de los troskos; yo con mi hermano Julio, éramos de los independientes de economía. La gran diferencia de Jorge con muchos de sus correligionarios era que él invitaba a leer, mientras que los otros invitaban a creer.

 Claro que los marxistas de esa época, incluidos los trotskistas, estaban dominados por los dogmas, tenían la certeza teleológica de que la revolución y el socialismo estaban a la vuelta de la esquina, pues el capitalismo ya vivía sus últimos estertores.

Si bien Jorge Lazarte fue una de las piezas clave de la Revolución universitaria de 1970, su pensamiento no sólo estaba posado en los temas universitarios. Él era un creyente y fiel amigo de la COB, no en vano pasaba horas, días visitando sus oficinas haciendo presencia en los congresos de esa institución, es que seguramente  para los trotskystas tan importante como su partido era la COB, pues ésta era la vanguardia obrera revolucionaria que podía conducir al socialismo.

 En los años cercanos a la Guerrilla del Che, una parte importante de los universitarios, en especial sus dirigencias, se inclinaba por la guerrilla, otros tomaban el camino del MIR que era un poco más descafeinado. Pero Lazarte no creía en el Che, en el ELN ni en la guerrilla, él pensaba en la insurrección obrera para ir al socialismo. Eso mismo pensaba su amigo y correligionario Herber Múller, estudiante de ingeniería industrial, quien después llegó a ser uno de mis mejores amigos, casi un hermano. Herbert, con Gisela, visitaron a Jorge en la clínica hace un año cuando su salud estaba muy resentida, él lo recuerda muy bien y lamenta la rápida partida de Herbert.

Parte de los sueños de Jorge se fueron con el golpe militar del 21 de agosto de 1971; luego de un tiempo en prisión salí al exilio en 1972,  encontré a Jorge en el Santiago de Allende, lugar donde seguramente sufrimos otro golpe a nuestros sueños juveniles, yo ya cargaba en la mochila el asesinato de mi hermano Julio por la dictadura banzerista e iba comenzando a rumiar las ideas de democracia. 

La otra tarde, me hizo referencia a una foto en blanco y negro sacada en la puerta del Instituto Pedagógico de Santiago, me acuerdo mucho de Jorge en esos meses que vivimos en la época de la Unidad Popular. Aunque Jorge seguía creyendo en la insurrección obrera, intuyo que se preparó militarmente para volver a Bolivia para luchar contra la dictadura banzerista; él no cabe duda, fue una de las personas clave en la lucha por la recuperación de la democracia.

Nosotros volvimos del exilio mexicano a fines de 1986. Encontramos a un Jorge Lazarte consolidado como uno de los intelectuales más importantes de Bolivia, como un político destacado y como un pensador que comenzaba a trazar las líneas de la necesidad de la democracia en Bolivia. Con él, Herbert Müller, René Mayorga, Carlos Miranda, Gonzalo Chávez, Raúl Barrios, y otros intelectuales fundamos la Tertulia como un lugar de debate intelectual y como espacio de reflexión política. Los primeros años del Momento Político y del Tiempo Político, publicación de la Tertulia, primero en Presencia y, luego, en La Razón, tienen la marca intelectual de Jorge. Desde 1985  al 2000 el ILDIS jugó un rol clave en la generación de una nueva cultura política en Bolivia, que destierre la lógica amigo- enemigo, que avance hacia la concertación, los consensos, el respeto al adversario. 

En por lo menos una década de ese ejercicio del ILDIS, la contribución de Lazarte fue fundamental para crear la lógica de acuerdos, de pactos políticos para empujar el inicio de la democracia representativa en Bolivia. Jorge después de acabar una obra escrupulosa sobre la historia de la COB de la cual fue su asesor por muchos años, comenzó a escribir parte de los textos más importantes de la formación de la democracia en Bolivia. Su Certezas en incertidumbres sobre la democracia es un texto obligado para comprender la democracia en Bolivia.

 Lazarte sabía que el corazón de la democracia es la autoridad electoral, sabiendo esa certeza intelectual dio uno de los aportes institucionales más importantes a la democracia boliviana al conformar en 1991 la Corte Nacional  Electoral de notables, presidida por Huascar Cajías. El país aún recuerda y añora esa corte por su transparencia, su idoneidad y su profesionalismo.

Luego de más de una hora de camino de llegada al departamento de su hermana, quien vive en la calle Buenos Aires esquina Tumusla, lugar conocido para él, que vivió en el Barrio Obrero de la Buenos Aires, barrio donde ya era conocido como líder estudiantil de la secundaria. Esa hermana dejó Estados Unidos por un año para atender a su hermano, eso le costó la visa en ese país, pero demuestra cómo aún hay actos de desprendimiento familiar para cuidar a los seres cercanos.

Querido Jorge, junto a Martha, llevamos más de 50 años de amistad y de cariño contigo. Agradecemos a la vida ese privilegio. Además, tenemos toda la certeza de que eres de los mejores intelectuales que ha producido este país.  Querido Messie Lazarteur, recibe nuestro abrazo.

 Carlos Toranzo Roca, economista.

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