Conoce a Jhanisse Vaca Daza, la joven boliviana que destacó en la OEA

En esta entrevista con Página Siete cuenta que se identifica con Juana Azurduy de Padilla y que, en caso de vivir en una isla, le gustaría llevar todos los discursos y ensayos de Martin Luther King.
sábado, 14 de diciembre de 2019 · 06:50

Erika Segales / La Paz

Jhanisse Vaca  Daza es una joven activista de 26 años,  nacida en Sucre, pero que vive en Santa Cruz. Se considera  una apasionada por la no violencia y es cofundadora de la plataforma Ríos de Pie.

Destacó en  el Consejo Permanente de la OEA por su emotivo discurso  y el fuerte reclamo a la comunidad internacional,  expresado en la pregunta ¿dónde estaban todos estos años cuando los necesitábamos?

En una entrevista con Página Siete,   Vaca Daza comenta sobre algunos aspectos de su vida personal y sus futuros planes.

¿Por qué es  activista?

Opté por varios motivos. Primero: porque mis papás son doctores y crecí con ellos en los hospitales. Mi papá es pediatra, conocí a muchos de sus pacientes. Recuerdo que de chiquita me hice amiga de ellos, pero murieron por cosas que se podían prevenir si viviéramos en un país más desarrollado en el área de salud.

 Luego me motivó la gente de Ríos de Pie, todos ellos son héroes. Los vi en distintas facetas, siendo bomberos, profesores enseñando no violencia, en bloqueos y sentadas ciudadanas. Me inspira la gente boliviana y cuando ves tanto compromiso, eso hace que uno ponga más compromiso.

La tercera razón es la no violencia. Creo que la forma de cambiar Bolivia y el mundo -y es mi meta de vida- es enseñar la no violencia. Mostrar la efectividad que puede tener, y eso se casa con la fe, con las personas que trabajo en Ríos de Pie y con la esperanza de que este trabajo vale la pena por niños como los que conocí cuando era niña.

¿Cuándo inicia tu lucha contra el Gobierno de Evo Morales? 

Cuando pasó lo de la Calancha. Fue la primera vez que fui consciente. 

Me acuerdo que a los 14 años era neófita y ese momento en que vi cómo mataron a tres personas en la Calancha en el proceso de la Asamblea Constituyente y vimos todos a los francotiradores apuntando a las personas desde las colinas, y después ver que el país seguía sin ningún tipo de investigación, de justicia, de juicio, nada. No hubo nada para las víctimas de la Calancha.

Dije ‘el Gobierno no puede hacer esto, no es normal, no puede ser posible que nos maten por protestar’. Empecé a tomar atención. 

Luego a mis 20 años conocí a Carlos Valverde, también me inspiró ver su lucha. Lo que le pasó con el tema de Gabriela Zapata. Admire en él y en otros bolivianos la valentía que tuvieron de pararse frente al régimen.

¿Cómo nace la plataforma Ríos de Pie y por qué el  nombre?

Los cofundadores somos Federico Morón, que es un brillante activista de medioambiente y  derechos civiles en Santa Cruz;  Nakai Mirtenbaum, que es una activista que fue parte de “Me comprometo”, un primer grupo de jóvenes que defiende el 21F, y yo. Estuvimos bastante molestos cuando se legalizó la reelección indefinida.

El nombre es por dos motivos: por el poema El canto del hombre de la selva, de Raúl Otero Reiche,  que termina con la frase “yo soy un río de pie”;  además, por Genoveva Ríos, que era una joven de 14 años que rescató la bandera boliviana cuando nos invadió Chile en la Guerra del Pacífico. Esa idea de la juventud rescatando al país era lo que queríamos recoger.

Ríos de Pie hace trabajo de desarticular grupos de choque e identificar a infiltrados en las movilizaciones ¿Cómo lo hacen? 

Por seguridad lo de los grupos de choque no lo puedo explicar. Lo de reconocer infiltrados lo aprendimos de la experiencia nuestra y de otros movimientos y el estudio de la no violencia. 

Una de las cosas claves para nosotros es el tema de “Sin capucha”. Las personas que generalmente llegan a un grupo a generar violencia se tapan la cara para evitar que después se les reconozca y se los procese judicialmente, y toda la culpabilidad cae en los activistas. Llegan con mochila donde tienen los materiales que usarán para agredir, llegan cantando canciones agresivas.

¿Cuál es el trabajo que realiza en el exterior y cómo se sostiene económicamente Ríos de Pie? 

Yo fui como parte del núcleo de Ríos de Pie a hablar de lo que pasó en Bolivia en México y Estados Unidos. Estuve presente afuera de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en las protestas por el incendio en la Chiquitania, que eso fue una protesta conjunta de muchos residentes bolivianos en Estados Unidos.

Tenemos gente que nos escribe y participa en actividades que tenemos también en Europa. Nos enfocamos en reclutar y armar equipos en Bolivia y a nivel internacional más en la denuncia y comunicar en prensa lo que pasaba.

Hay mucha gente voluntaria que genera material para la página web en Bolivia. Yo pongo gran parte de mi sueldo para mantener a Ríos de Pie. Trabajo en una ONG de derechos humanos y en consultorías.

También tenemos muchos amigos fuera y dentro de Bolivia que hacen una contribución que no es fija, ellos están pendientes de ver cómo ayudar.

¿Cuál es la profesión que tiene?

Mi título de universidad es de Relaciones internacionales y mi posgrado es en no violencia. 

¿Cuánto le absorbe el  activismo y qué sacrificó por ello?

El tiempo es casi toda mi vida,   aún así hago todo lo que puedo para cumplir con el trabajo en el que sí me pagan. Me amanezco y veo a qué hora de la noche o la madrugada realizo el trabajo que tengo que hacer para mantenerme económicamente.

Los sacrificios principales que hice fueron a nivel personal. Salí de mi casa luego de que fueron unas personas a amedrentar a mi familia y me perdí cumpleaños de mis familiares y amigos cercanos. Pero Ríos de Pie es un grupo hermoso,  nos volvimos familia con todo lo que vivimos.

 ¿Tiene que ver con las amenazas  el que no muestre su  apellido paterno?

Mantuve en reserva mi apellido  por respeto a la privacidad de mis padres. Fueron personas armadas a la casa donde vivía con ellos a pedir los nombres de la gente de Ríos de Pie. Eso era algo que yo intentaba evitar y mi papá me advirtió desde un comienzo que eso podía ocurrir.

Cuando empecé con el activismo, mi padre me pidió que lo mantenga alejado de eso, que no quería meterse en nada político, pero hace una semana cambió de opinión, esta orgulloso del trabajo que hice y me dijo: “Tienes que poner Vaca, nadie me cree que eres mi hija”. Ahora lo estoy agregando en mis redes sociales.

¿Cuándo y cómo empezaron las intimidaciones?

 Los primeros ataques fuertes fueron el año pasado, en diciembre, con la quema del Tribunal  Electoral.  Ríos de Pie estuvo para hacer contención, truncamos algo que pudo acabar con muertes.  Pero el ataque se puso insoportable en la época de la Chiquitania. Hice un esfuerzo sobrehumano para hablar con la prensa internacional y pedir auxilio y que presione al gobierno para que declaren desastre nacional.

¿Cómo se da tu participación en la OEA, fue muy destacada?

Me llamó Jaime  Aparicio, escuché de él como un diplomático de carrera impecable. Yo estudié relaciones internacionales y  lo admiraba, jamás pensé que íbamos a hablar.

No soñé con hablar en la OEA. Cuando me llamaron, me dicen que vieron nuestro trabajo y la explicación que hicimos de la “Revolución de las pititas”. Me pidieron que cuente eso, lo hablamos con mi equipo y acordamos que yo iba como parte de la sociedad civil.

Le expresé que tenía reclamos fuertes que quería hacerle a la OEA y quería que se me permita hacerlo, porque ir a hablar y no reclamar nada cuando teníamos tantas cosas por dentro hubiera sido fallarme a mí misma.

 Acordamos que nadie me iba a revisar el discurso y que lo importante era que yo cuente el testimonio de nuestro trabajo.

¿Cómo elaboró su discurso?

El discurso lo escribí el martes en la noche, me amanecí escribiendo y reescribiendo, quería que sea perfecto en contenido. Sabía que era un peso muy grande hablar a nombre de la ciudadanía boliviana, con todo lo que pasó, y consulte a los cofundadores de Ríos de Pie.

 ¿Qué  sigue ahora para usted?

No me planteo un futuro sin Ríos de Pie. Le dediqué mi vida. Hay mucho trabajo que hacer todavía, primero en reconciliación. Hay que acercarse a los grupos que no se sienten  incluidos en la “Revolución de  las pititas”, hay que escucharlos  y ver la forma en que nos entendamos.

Le fallamos a nuestro principio, si no hablamos con quienes piensan distinto a nosotros. Por eso ayer fui donde la representante de México y le regalé una pitita. Ese es el espíritu de nuestra revolución: la no violencia. 

Luego,  hay que trabajar con el próximo Gobierno por el medioambiente.  Hay grupos indígenas que tienen que ser atendidos con urgencia,  además de reforestar la Chiquitania 

¿Le han propuesto ingresar en la política?

No me veo entrando a la arena político partidaria, en absoluto. Me escribieron de diversos partidos para que forme parte de la organización, pero para mí Ríos de Pie es mi razón de ser.

 Quiero contribuir a la ciudadanía desde el activismo, no me llama la atención ocupar un cargo público. Sé que se puede hacer mucho desde el Estado, pero también se puede hacer mucho desde la ciudadanía, porque está en nuestras manos el poder.  No hay que ser autoridad para actuar en distintas causas.

Yo miro, admiro y aprendo de figuras como Domitila Chungara, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, si queremos ver hoy en día también a Greta Thunberg, activistas como Yeon-mi Park de Corea del Norte o Manal al-Sharif, que es la mujer que hace las protestas hasta que se vuelva legal poder manejar en Arabia Saudita. 

Son personas que nunca ocuparon un cargo gubernamental pero cambiaron la historia de su país y es justamente ese tipo de inspiración que quiero que tengamos en Bolivia todos, que entendamos que depende de nosotros no de una autoridad en específico.

¿Qué opina de las candidaturas de ahora, qué postulante atrae más su simpatía?

Quiero ver los programas de gobierno  que van a  presentar cada uno de los candidatos. Más allá de su  personalidad, quiero ver qué piensan  hacer. Eso es muy importante.

Ríos de Pie tendrá su planteamiento para el Gobierno que venga, en función a eso podría dar mi opinión clara. No votaré basado en una personalidad.

¿A qué le tiene miedo?

 En este punto podría decir que ya casi a nada. Pero le tengo miedo al odio y eso es algo que cuidé que no se asiente en mí, en este proceso de protesta.

Creo que la forma correcta de quejarse es desde el amor, soy romanticona de la no violencia. Y nunca quiero volverme en una persona amargada que odie a otra persona o a un gobierno o algo en específico, quiero partir siempre desde el amor, el perdón, la construcción, creo si a algo le tengo miedo es a volverme justamente en todo lo que veíamos en Evo Morales.

¿Qué travesura recuerda?

Va a sonar medio nerd, pero cuando yo era niña para castigarme mi papá y mamá me escondía los libros, para mí era lo peor que me podían hacer quitarme mis libros. Entonces, un día de rabia yo le escondí todos los CDs a mis papás y nunca les dije dónde, hasta hoy no sabemos dónde están porque igual me olvide, pero fue mi venganza, porque me quitaron mis libros de Harry Potter.

¿Qué libro quisiera tener si estuviera en una isla desierta?

Todos los discursos y ensayos de Martin Luther King.

¿Con qué personaje histórico de Bolivia se identifica?

Hay muchos, pero como soy sucrense y la Casa de la Libertad y todo lo que uno escuché desde pequeña me identifico con Juana Azurduy de Padilla.

Para finalizar ¿cómo titularía su autobiografía?

Nadie se cansa.

 

 


   

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