Erika Brockmann: “El OEP debe tener la bendición del oficialismo y de la oposición”

Dice que los actuales vocales deben ser cambiados por no ser idóneos para administrar las elecciones.
domingo, 10 de febrero de 2019 · 17:04

Página Siete /  La Paz 

Erika Brockmann Quiroga es psicóloga de profesión, pero respira política. De hecho, es magíster en ciencia política. Fue parlamentaria entre 1997 y 2005, y militó en el MIR desde 1975. Sin embargo, desde el año 2006 está retirada de la vida partidaria, a tal punto que se le escucha decir que ha estado viviendo una “viudez partidaria”. 

Brockmann se define como “política (que analiza) en busca de equilibrios, en un mundo polarizado, lleno de contradicciones, sobresaltos y espejismos” y, en ese marco, habla con Página Siete sobre el escenario posprimarias  y el camino a las elecciones generales.

 
¿Cuál es su balance de las elecciones primarias? El MAS tiene una lectura optimista, pero ¿tendrá motivos?

Yo creo que las primarias son el reflejo de la improvisación,  de la instrumentalización de la democratización interna de los partidos en función de un interés inmediato. Refleja la deformación de lo que pudo haber sido algo virtuoso. Todo el lado oscuro de las primarias mal hechas se reflejan en estos resultados. Se suponía que el MAS iba a apostar a la adhesión disciplinaria y devota de sus 900 mil militantes para reafirmar un binomio, aunque yo creo que la intención del MAS al precipitar las primarias no era necesariamente validar y legitimar a su binomio, sino era más bien desbaratar y generar un grado de perplejidad e inacción en el bloque de las oposiciones.

 ¿Cree que lo ha logrado?

Sí, yo creo que lo logró en su momento. La idea era mostrar su musculatura orgánica, su capacidad organizacional y el peso de su militancia versus a partidos que estaban prácticamente en pañales, cuya organización es tremendamente precaria.

 Pero, al final terminaron perdiendo los dos, el MAS y la oposición.

Mi tesis es que, así como quisieron instalar un proceso de confusión agarrando en curva a las oposiciones que no tuvieron tiempo de articular unidad, el MAS ha quedado perplejo frente a los resultados. Su dirigencia ha emitido criterios contradictorios y confusos; ha tratado de comparar su votación con la votación de los otros sin tomar en cuenta que los otros partidos han convocado a su militancia a no votar porque estas primarias eran una farsa y un gasto insulso. El Vicepresidente dijo que habría razones para  preocuparse si votaba menos del 50%. Creo que ahora hay doble razón para preocuparse, no sólo porque entre ese 45% que ha votado, que a mí me parece dudoso, hay 10% que ha votado nulo y blanco, sino porque nos permite hacer una lectura territorial del voto del MAS. Nos damos cuenta que el lugar donde ha superado el 50% es en Cochabamba, lo que confirma que el bastión del MAS es el Chapare, donde  la disciplina sindical  es de tal magnitud y de tal eficacia que ha determinado una mayor votación. No obstante que ya hay una abstención significativa de entre el  30% y el  20%, en un lugar donde es pecado ser de oposición.

¿Cuál cree que es el mensaje que está dando el militante masista que ha votado nulo o blanco o que ha dejado de ir a votar? 

Yo creo que es un votante que está indignado porque no se siente  identificado con el MAS y cuya adhesión ha sido producto de la coacción, del chantaje y de la amenaza de perder algún tipo de espacio en el aparato público. Varios servidores públicos han tenido la instrucción no solamente de adherirse al partido de gobierno, sino también de llenar estos libros con sus propios familiares. Hay un crecimiento ficticio de una militancia, por eso yo les llamo, los anabólicos, de la falsa musculatura del MAS. Creo que dentro del MAS hay gente que no estaba conforme con el hecho de que se perpetúe un liderazgo. Hay  otro gran sector que ha sido sometido a condicionamiento de obras, tengo conocimiento de  que han ido a los barrios a ofertar obras, a través del programa “Bolivia cambia, Evo cumple” a cambio de firmar por lo menos tres libros.

 El principal objetivo era contribuir a una mejor calidad de la democracia, ¿cree que ese objetivo fue traicionado o en algo hemos avanzado hacia esa meta?

Más bien hemos pulverizado la posibilidad de que esta institución se convierta en un proceso de cualificación de la democracia. Hay que tomar en cuenta que los partidos políticos no ha calado hondo en la sociedad boliviana; la gente siempre se siente más representada por el sindicato, por las corporaciones. Entonces, estábamos frente a un sistema muy débil, se suponía que había que restituir el apego hacia la institucionalidad política de los partidos y para eso se necesitaba un proceso de maduración muy importante. Por otro lado, no se tomó en cuenta que los partidos políticos tienen una tradición faccionalista muy fuerte, no tienen una capacidad de administración y de lidiar con sus propias fricciones internas. No estamos acostumbrados como en Chile, EEUU o Argentina, por ejemplo, en hacer internas como Dios manda.

Usted pone en duda la participación del 45% de la militancia del MAS. ¿Quiere decir que  sospecha del Tribunal Supremo Electoral? 

No, yo no sospecho del Tribunal Supremo Electoral, sospecho de las prácticas corporativas de algunas organizaciones del MAS, como los interculturales, CSUTCB, las Bartolinas. En los reductos rurales donde no hay control electoral el delegado del partido puede llenar las boletas, creo que lo hemos visto en algunas imágenes, en una manera ficticia. Entonces, aun cuando no hayan acudido votan por los ausentes.

 

 ¿Usted cree que el TSE, después de las últimas crisis, sea idóneo para administrar las elecciones de octubre?

Por supuesto que no lo es. Quiero apelar al criterio de Gonzalo Lema, que fue uno de los vocales de la Corte Electoral del pasado, quien señalaba que el Tribunal Supremo Electoral tiene que tener necesariamente el apoyo y  la confianza de todos los actores políticos representados en el sistema político. No es suficiente que cuenten con el respaldo de la mayoría aritmética, es decir, de los 2/3 de votos que tiene en el Parlamento. Si hay una institución que tiene que tener la bendición tanto de oficialismo como de oposición es el Órgano Electoral.

 En pocas palabras, ¿hay que cambiarlo?

Hay que cambiarlo,  y probablemente el gobierno y el régimen no lo haga y más bien va a fortalecerlo a través de la nominación de personas que sean cada vez más afines a su proyecto político. Y más sumisas. Aquí tenemos todavía un último resquicio que es el principio de preclusión institucional del voto, para lo que se debe defender el sistema de conteo rápido de los votos y el valor del acta en mesa. Para eso, es necesario generar un proceso de control electoral muy riguroso, para ello las oposiciones tienen que tener una estrategia conjunta para copar especialmente estos reductos territoriales donde existe un veto a la participación del control electoral de las oposiciones.

¿Será que la oposición puede lograr eso, tomando en cuenta que está fragmentada? 

Yo creo que sí, es posible lograr acuerdos en cuanto al control electoral, en Bolivia en 10 minutos puede suceder lo que no ha ocurrido en un año en términos políticos.

¿Cuál es su lectura de la última encuesta de Página Siete, en la que se ve una estabilidad de la candidatura del MAS, pero una caída de la de Carlos Mesa?

Más que llamarme la atención este  descenso en la preferencia de Carlos Mesa, me llama la atención dónde se han ido esos votos. No han ido a incrementar la preferencia de otros candidatos de la oposición, ni del propio MAS. El MAS se mantiene estable y Mesa disminuyó un poco, probablemente debido a que mantuvo una posición muy discreta y probablemente porque la campaña negativa en  contra de su figura se ha exacerbado y está empezando a calar. El otro elemento que a mí me preocupa es el hecho de que el porcentaje de indecisos se ha incrementado de una manera notable. La elección se va a disputar tratando de conquistar y seducir a este gran segmento de electores. Me preocupa porque esta incertidumbre, esta negación, este descreimiento está reflejando el descrédito de la política, la despolitización de la gente, la indiferencia.

¿No cree que la gente no está viendo un proyecto político alternativo? Oponerse a Evo o reivindicar el 21F no es suficiente.

Yo creo que con estas primarias ha ganado fuerza y contundencia el mensaje del 21F, que en sí mismo contiene un gran potencial alternativo. Es sintomático que más del 60% de la población e inclusive en algunos momentos hasta el 70% considere ilegal e ilegítima la postulación de Evo Morales. Hay un reclamo por reivindicar la agenda autonómica y revertir el centralismo que se ha centrado en la figura presidencial y que ha diluido las instituciones, hay un gran reclamo por la defensa del voto y eso es bien importante.

¿Pero eso  alcanza como programa?

No, no alcanza como programa. Hay que hacer una análisis de la oferta de la agenda 2025 y leer que detrás de los 13 pilares existen ofertas que no son monopolio del MAS, como la inversión en carreteras, la inversión en hospitales. Es importante decir que todo eso se va a materializar erradicando los vicios y los defectos de la gestión de Gobierno. Hay que viabilizar el pacto territorial, el pacto fiscal, lo que se va a reflejar en una mejor inversión en el territorio. En el tema intercultural, el concepto de la dignidad de los pueblos indígenas y el pacto intercultural todavía es una agenda que debe construirse.

Lo cierto es que esa agenda no existe. Dirán que es prematuro, pero la campaña está en curso.

Si uno analiza los 13 ejes (de la agenda 2025) hay ejes que son realmente muy deleznables y hay que criticarlos; y hay que presentar la alternativa. Hay uno que dice transparencia, pero  este régimen ha instalado todo un dispositivo y una cultura de perfeccionamiento del maquillaje y la desinformación. Entonces, podríamos ofrecer real transparencia con la ley de acceso a la información pública. Otro de los puntos dice “lograr el mar”... Tenemos que interpelar todo eso. 

Pero no se trata de que usted haga las propuestas, sino que falta una propuesta de los políticos.

Creo que estos regímenes populistas paralizan realmente a las oposiciones. He leído informes de entidades ligadas a Samuel Doria Medina y a Óscar Ortiz, documentos donde se generan propuestas muy interesantes. El otro eje pendiente que no ha cumplido el MAS en su pretensión refundacional, tiene que ver con el gran pacto productivo social. Si bien se han dado medidas redistributivas, no se ha dado un pacto productivo y más bien se ha informalizado más el país. Decirle a la gente que se va a romper con las 3 “I”, me refiero a la ineficacia, a la impericia y a la improvisación en la inversión publica, ya es una oferta electoral. El MAS se está vendiendo y quiere comprar a ese núcleo de indecisos  a través del discurso conservador de la estabilidad. Entonces es hora de demostrar vigor y fortaleza desde el discurso y la retórica de la oposición, una certeza de que no vamos a volver al pasado, que en ningún momento se va a pretender privatizar yacimientos, todo lo contrario, hay que hacerla una empresa que nos llene de orgullo. O, de que el tema de la interculturalidad ya está instalado en el país y de que curiosamente ya las elecciones nacionales han demostrado que no son monopolio del MAS porque quienes compiten ahora son indígenas, como Felipa Huanca versus Patzi, en Chuquisaca hemos tenido a Urquizo con Condori.

 Y, ¿qué pasa con los cuadros? El MAS ha hecho un recambio generacional de liderazgos, incluyendo a jóvenes y mujeres. ¿Por qué en la oposición están los mismos cuadros de siempre? No se ve a mujeres ni indígenas. 

Lo que veo es que no se da cuenta de la inmensa riqueza que hoy día existe en la sociedad civil movilizada.  Por otro lado, el antipartidismo se ha instalado muy fuertemente precisamente en ese bloque social que es anti-Evo y esa reticencia es el mejor aliado que tiene Evo Morales. Su mejor aliado es esta desconfianza, este sentimiento de exclusión, o de reticencia o de auto exclusión. Entonces, si Mahoma no va a la montaña la montaña va a Mahoma. Estos líderes tienen que hacer un proceso de estructuración de cuadros que reflejen esta diversidad porque la foto sí importa y no solo como maquillaje, sino como expresión de esa diversidad. 

Al parece se ha naturalizado  la ausencia de la mujer.

Ese es el problema, se ha naturalizado a tal punto de que así nomás es, qué vamos a hacer, si son los jefes los que han venido (a la reunión de opositores en Cochabamba). Yo creo que hay mecanismos a través de la discriminación positiva para reconocer a bloques de mujeres que están exigiendo una presencia en estos espacios de poder. Pero tampoco hay que pedir permiso para incorporarse en la política. Hay que ser interpeladora dentro del propio partido, no ser complacientes con ese récord del 50% de mujeres en el Legislativo, que es interesante pero no suficiente. 

Hay tres grandes enemigos para que los actores alternativos no aparezcan en el escenario político y son el clientelismo, el caudillismo y la falta de respeto a las reglas del juego institucionales.

HOJA DE VIDA

  • Antes  Fundadora del Centro  Gregoria Apaza y del Foro Político de Mujeres. Militante del MIR, desde 1975. Legisladora entre 1997 y 2005.
  •  Ahora  Desde   2006, retirada de la militancia. Docente universitaria itinerante, consultora y delegada de misiones de observación electoral.

 

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