Lee la entrevista que Página Siete le hizo al periodista detenido por el régimen de Maduro

Luis Carlos Díaz denunció en 2018 que en Venezuela “no hay ni la más mínima libertad” y los periodistas son “perseguidos”.
martes, 12 de marzo de 2019 · 08:51

Página Siete Digital / La Paz

Luis Carlos Díaz (LCD), el periodista que la noche del lunes fue detenido por el régimen de Nicolás Maduro, denunció en junio de 2018 que en Venezuela no hay “la más mínima libertad” y que los medios así como la economía están controlados, además de “censurados”, los periodistas son “perseguidos”. A continuación la entrevista que le hizo Página Siete en el encuentro Sociedad Plural el rol de los medios en Berlín, Alemania.

En el caso de Venezuela, ¿Cómo está el periodismo? ¿cuál es tu evaluación?

LCD.- Yo creo que lo que diferencia a Venezuela del resto del continente no es que el periodismo esté bien o mal, sino que es la caída más pronunciada de todo el continente. De tener una sociedad democrática a una dictadura, con medios que no tienen ni la más mínima libertad. No estamos peor que México o que Honduras, donde asesinan periodistas; a nosotros no nos han asesinado en los últimos años, pero todo lo que retrocedimos es monstruoso; tanto que yo soy de una generación de periodistas que no conoce otra cosa que no sea esto, no hemos vivido otra realidad.

El sistema chavista, la economía controlada, los medios de comunicación censurados y perseguidos, las protestas… Recuerdo, por ejemplo, el cierre de RCTV, en 2007. Fue tremendo. Éramos jóvenes, muy jóvenes. Yo doy clases en Venezuela a chicos que ni recuerdan qué canal era ese; o sea, estamos dentro de una burbuja, no conocemos nuestra historia reciente, no conocemos otra “normalidad”, no conocemos una rueda de prensa, o que un funcionario de Gobierno tenga que darnos una información, no sabemos lo que es un Estado rindiendo cuentas.

¿Se ha naturalizado la censura en Venezuela?

LCD.- Se naturalizó un estado de cosas que es absolutamente anormal, que no tiene nada que ver con lo que debería ser una sociedad libre. Eso nos marca, pero siempre se puede caer más bajo. Creo que es ese el otro mensaje: la situación en otros países te demuestra que siempre puedes caer más cuando la democracia empieza a fallar, cuando no le haces caso a las alertas tempranas. Para eso sirve el periodismo;  la prensa advierte: mira,  está fallando esto, hay un problema aquí… pero puede ser peor y el ciudadano decide.

¿Cuál puede ser la evolución del periodismo venezolano?

LCD.- El periodismo en Venezuela está enfrentando otro problema más y es que no hay salarios que paguen el trabajo profesional de los periodistas. No podemos narrar el conflicto a la audiencia porque tenemos que comer. Estamos en un momento de precariedad muy grave. De hecho, ha significado la migración de muchos periodistas; se han ido a cambio de ganar un salario mínimo, digamos de tres o cinco dólares al mes que es lo que gana un periodista en Venezuela. Algo miserable. La gente huye, prefiere irse del país y dejar de hacer periodismo. ¿Y para los que nos quedamos? No hay hasta ahora un indicador de cuándo terminará esta novela. El Gobierno ya nos disparó y no pasó nada; es decir, puede disparar más. Hay impunidad garantizada para quienes nos dispararon. Todo puede caer mucho más antes de ver un final.

En Venezuela, por el contrario, ¿nadie sostiene a los medios?

LCD.- Hay matices importantes. En Venezuela se mantiene el diario El Nacional, un diario de circulación nacional con sede en Caracas. El dueño está en el exilio desde hace tres años y mantiene de su bolsillo todo el funcionamiento del periódico. Es decir el medio no es rentable y él está poniendo plata para comprar papel y para pagar salarios…

¿Es una muestra de resistencia, entonces?

LCD.- Es resistencia, es terquedad. Yo intenté analizar el modelo económico de ese medio y es una locura. Están perdiendo plata y la están perdiendo por tener un titular diario que pueda todavía decirle a una parte del país: mire, esto está pasando. Para mí que estoy en radio y que tengo que leer titulares de los periódicos, es un alivio porque es el único medio crítico, los demás son todos comprados por el chavismo. Los principales diarios del país ya desaparecieron, eran diarios de más de 100 años: El Impulso (que era el diario más antiguo), desapareció; El Carabobeño, El Corredor… toda esa gente ha desaparecido, se quedó sin papel y miren El Nacional sigue poniendo plata para salir.

Yo estoy en la radio, una de las pocas independientes y privadas que quedan en Venezuela. Su dueño es la familia que comercializa HBO en toda América Latina. Es decir, no tienen por qué tener una radio chiquita en Venezuela y la mantienen; y no solamente la mantienen sino que invierten en nosotros: tenemos cinco emisoras de radio y hace un año y medio, con toda la crisis, se montó un canal de televisión que funciona solamente para televisión por cable y para vender programas al exterior. Otro ejemplo es Tal Cual, un diario insigne en Venezuela. Es el diario de Teodoro Petkoff, conocido por ser guerrillero y luego pacificarse; es un tipo de izquierda súper reconocido y que ha sido opositor a Chávez desde el primer día. Teodoro está inactivo, su estado de salud es pésimo, pero el grupo de gente que sostuvo económicamente a Tal Cual sigue apoyándolo.

¿Se podría decir que en Venezuela, además de los medios tradicionales el periodismo digital está librando la batalla contra el régimen o ya está todo copado por la voz oficial?

LCD.- No, todavía se pelea y se pelea fuertemente. Algunos tienen que irse del país, algunos se retiran, pero siempre hay gente que toma esos espacios, gente que insiste. En parte porque (los periodistas) no sabemos hacer otra cosa, ese es nuestro trabajo. No es un tema de heroísmo, de valentía solamente. Cuando un periodista del estado Zulia, de Maracaibo, te habla de los cortes eléctricos que tiene en un mes,  que le cortan la luz dos o tres días seguidos, es porque él lo sufrió.

Hay corresponsales de algunas regiones que lloran al aire cuando hacen un reporte de cómo la gente está afectada porque perdieron toda la comida porque la nevera está apagada; porque pasó toda la noche echándole aire a sus niños para que no se los comieran los zancudos porque no hay aire acondicionado… ¡Lloran al aire! Entonces, no puedes aislarte de eso, no puedes dejar de contar esas historias. Es un momento de crisis hasta humillante y no queda otra que seguir diciéndolo, seguir gritándolo.

¿Se puede hablar de crisis humanitaria en  Venezuela?

LCD.- La crisis venezolana no solamente es grave sino que es peor de lo que cualquier persona puede ver en los medios de comunicación. Peor porque hay una diferencia entre la realidad y la de los medios porque los medios trabajan sobre la base de la información que confirman y eso hace que haya un ritmo más lento que el de la realidad. Te puedo decir que murieron cuatro niños en el Hospital JM de Los Ríos, el principal hospital de niños, por la contaminación de la diálisis y eso está confirmado; pero, en realidad fueron 15 niños, porque en pocas semanas la crisis aumentó, porque los padres no terminan de decirlo, porque el Gobierno se los impide. La gente está buscando comida en la basura sí;  es más, ya no buscan comida en la basura, ahora se pelean con el camión que recoge la basura para que no se la lleve. La crisis nos ha depauperado mucho.

¿Ha pasado el periodismo a ser un espacio de activismo?

LCD.- Cuando el régimen pasó a ser dictadura, hacia 2013 o 2014, recuperé el código de ética del periodista venezolano. Ese código de ética lo hicieron periodistas que sufrieron la dictadura de los años 50 y dice, en el artículo 45: el periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia. Es decir 70 años después nos encontramos con que otra vez no hay democracia y toca rescatarla.

No sé si eso es activismo, pero evidentemente el periodismo es un ejercicio público y tiene que quedar el registro ante la gente de que un grupo de personas lo dijo, de que un grupo de personas resistió. Es raro porque uno termina siendo una suerte de ente al servicio de la república y la democracia cuando ni siquiera los políticos la defienden, cuando los ciudadanos la ponen en segundo lugar; te toca ser incómodo, no para el político -porque es muy fácil hacer preguntas incómodas a los políticos-, sino para la gente.

¿Qué opinan del periodismo militante, que el periodista tome partido por facciones políticas?

LCD.- A mí lo que me pasó fue que me tocó formarme en el periodismo en un momento en el que el periodismo militante estaba mandado en todas las áreas, o sea no teníamos casi referencias de otra cosa. Pero, luego un grupo de periodistas empezó a disentir y el tiempo nos ha demostrado que fueron premiados con una trayectoria.

Al final, asumir la militancia política es como una suerte de atajo, camino corto, para una lucha que no es nuestra lucha, que es una lucha de los políticos y de la sociedad. El periodista acompaña, narra. No estamos para las salidas rápidas, estamos para develar. Es  fácil asumir el rol de héroe cuando la gente está huérfana, y decir: tranquilos,  que aquí estoy yo. Pero, es mentira, yo no puedo llevar a nadie a un juzgado, yo no puedo condenar a un corrupto, yo no puedo acabar con las injusticias: yo las narro.

Perfil de Luis Carlos Díaz, ciberperiodista

El periodismo digital es en Venezuela un espacio de libertades. La supervivencia que no ha logrado la prensa tradicional, la han conquistado muchos periodistas jóvenes como Luis Carlos Díaz, que a los  33 años es un referente a la hora de informarse sobre ese país.

Periodista de  la Universidad Central de Venezuela, Díaz trabajó con los  sacerdotes jesuitas  desarrollando estrategias de comunicación digital para organizaciones civiles. En paralelo se convirtió en  entrenador en herramientas y comunicación digital, dando cursos y charlas en toda Venezuela y en 20 países distintos, incluido Bolivia.

Tuitero impenitente,  @LuisCarlos fue reconocido por  la Deutsche Welle como “Mejor persona a seguir en español” en el premio Best of Blogs. Desde 2015, acompaña al periodista César Miguel Rondón en un programa de radio, con casi 30 años de historia. Es el principal programa matutino en Venezuela. Combina la comunicación masiva en un programa de alta audiencia con el trabajo en internet que le permite llegar a una audiencia cada vez mayor.

 

 

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