Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Pro Santa Cruz

“Buscaron asesinar el liderazgo y nos dieron 10 años de estado de coma”

“No está muerto quien respira”, dice y anuncia una lucha por la unidad de la oposición.
domingo, 14 de abril de 2019 · 00:00

Página Siete  / La Paz

Luis Fernando Camacho es, desde febrero, el presidente del Comité Pro Santa Cruz. A sus 40 años es abogado y empresario, sobre todo lo último. Su familia juega en las grandes ligas con el grupo empresarial Nacional Vida, tanto que, junto a otros socios, acaba de anunciar la construcción de la clínica Las Américas que, con una inversión de 110 millones de dólares, busca convertirse en la más importante de Bolivia.

Su padre, José Luis Camacho, es su inspiración. Durante la entrevista lo cita unas tres veces para decir    que fue presidente cívico, dirigente empresarial y perseguido político. Con tal antecedente, cuenta que él se crió en los patios del comité que ahora dirige.   Camacho fue dirigente toda su vida adulta. Empezó el año 2002 en la Unión Juvenil Cruceñista, para luego convertirse en directivo de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco), líder de las comparsas, dirigente cívico provincial y, finalmente, máximo dirigente cívico del departamento.

Lleva apenas dos meses y medio en el cargo y ya está siendo investigado por la quema del Tribunal Departamental Electoral de Santa Cruz, ocurrida en diciembre en medio de una protesta por el 21F. Él reconoce que le dio 1.200 bolivianos a Fernando Subirana, uno de los acusados por los hechos violentos, como un aporte para el transporte y el refrigerio de los marchistas, pero asegura que no tuvo nada que ver con los hechos desatados después. Desde su nuevo cargo, quiere buscar la unidad de la oposición, de hecho, cree que lo logrará, para “construir Bolivia desde Santa Cruz”. 

La directora  de Página Siete, Isabel Mercado, y el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.
Página Siete

¿Cuál fue la razón por la que decidió postular al Comité Pro Santa Cruz?

En Santa Cruz construimos desde la institucionalidad, desde las instituciones se puede contribuir de una forma más sana, más transparente, sin ningún tipo de intereses. Nos dimos cuenta que el comité, como ente aglutinador de la sociedad civil, podía lograr grandes cambios, que podíamos construir una Bolivia desde Santa Cruz, sin  menospreciar a ningún departamento.

¿Cómo se plantea recuperar el liderazgo cívico luego del caso Terrorismo, que ha  dañado a la institucionalidad cruceña?

Decir que han dañado es buscar términos bonitos. Han lastimado, han herido, han descabezado la institucionalidad cruceña. Han callado voces, han perseguido líderes, han apresado líderes y eso no podemos esconderlo. Eran épocas donde estaba el partido de gobierno con su mayor popularidad y Santa Cruz asumió la responsabilidad de buscar mejores tiempos. El Gobierno buscó la forma de asesinar ese liderazgo y nos dejó 10 años en estado de coma, 10 años en estado de coma. La debilidad era la misma estructura institucional, que estaba golpeada y perforada. Creo que no hemos podido lograr del todo levantarla, pero ha sido un trabajo de cada uno de los presidentes que ha venido aportando a su manera. Creo yo que esa herida de 10 años ha ido sanando para que podamos volver a empezar la lucha.

¿Qué representa la institucionalidad cruceña?

La institucionalidad cruceña es la sociedad civil a través de sus instituciones. En el comité tenemos cerca de 212 instituciones activas representadas a través de 24 sectores. No hay una sola persona que no se encuentra representada por el Comité pro Santa Cruz, desde las personas con discapacidad, los artesanos, los campesinos, los indígenas, los empresarios, mujeres y comparsas.

Se le achaca al comité y a la Unión Juvenil una posición ultraconservadora, con representación de las logias únicamente. ¿Qué piensa al respecto?

Cuando ingresamos a la Unión Juvenil fue con la idea de cambiar la lógica que existía. La Unión Juvenil nace de una necesidad de hombres valientes que actuaron de acuerdo a la época.  Pero, cuando nosotros entramos, justamente lo hicimos con una visión nueva, de modernizar la institución, darle nuevos objetivos,  tratar de darle la construcción de liderazgo.

¿Es una lucha ideológica o regional?

En su momento fue regional, pero cuando nosotros incursionamos, desde el año 2000, la idea fue poner uniones juveniles en todo el país, con una visión nacional, en defensa de los principios democráticos y del desarrollo económico. Lo hicimos en las provincias y estamos haciéndolo a nivel nacional, para eso se visitó Trinidad, Tarija y Sucre. Por eso decimos que queremos construir Bolivia desde Santa Cruz porque creemos que nosotros podemos generar esa unidad a nivel nacional y no por aprovecharnos ni adueñarnos de una causa, sino más bien luchar por esa causa y construir algo como un sueño.

Otra cosa que se le achaca al comité es que es un espacio de poder de las logias cruceñas. ¿Qué opina al respecto?

Podríamos hablar de dos o tres sectores que tienen poder económico, como la CAO y el sector empresarial, pero en el comité son 24 sectores. No se puede decir que los indígenas, campesinos y fraternidades son un grupo de poder porque son instituciones pobres. Nosotros en esta última elección hemos tenido 21 o 22  proclamaciones de los 24 sectores que existen y eso se reflejó en el 90% de los votos obtenidos. Le hago este análisis, porque bajo el  discurso que tiene el Gobierno de logia, de grupos de poder, lo único que está buscando es sembrar una división.

 Otra impresión es que el comité es una institución reacia a los cambios. ¿Cómo ven la idea de incorporar más mujeres en la institución? 

La mujer está representada en el comité no solamente por el Comité Cívico Femenino, sino tiene representación entre los directores. Cada uno de los 24 sectores designa seis asambleístas y un director titular y suplente. Hay representación femenina en los gremiales, las juntas vecinales y en las comparsas. Y cuando hablamos de asambleístas, ni que se diga, estamos hablando del 40, si no es un 50% de representación de mujeres. Por otro lado, considero que la mujer no necesita ayuda para ser incluida. Hoy por hoy en las calles son los jóvenes y las mujeres las que encabezan esta lucha sin ayuda de nadie. Creo que es menospreciar a las mujeres decirle abrámosle espacios, es como someterlas a   los hombres.

Estamos en año electoral y una vez más se menciona la falta de liderazgo cruceño en la política. ¿Cómo ve esta deuda usted?

Santa Cruz ha estado muy ausente de la política históricamente y no se trata de decir no nos dejaron, falso. Siempre el poder se concentró en La Paz o en el interior porque los cruceños no participamos en la política.

¿Por desinterés o es falta de liderazgo?

Liderazgo hay y mucho. Los cruceños participan de los grandes cambios, las grandes revoluciones y procesos económicos, pero no así como candidatos políticos, que es muy distinto. Sería  victimizarse decir que no nos han dejado.

¿Por qué hay esa tendencia en los cruceños?

Santa Cruz es más un lugar de trabajo, de instituciones. Justamente, el cruceño se dedica al trabajo y al buen vivir, ganado con honestidad y con sacrificio. No somos mucho de vivir aprovechándonos de la política y por eso es que la política cruceña que participa en lo nacional ha entrado en una situación crítica.

¿En qué ha quedado la autonomía, que ha sido la bandera cruceña?

El proceso autonómico  creó mucha expectativa, mucha ilusión, muchos sueños en el pueblo cruceño y boliviano, pero el Gobierno nunca va a quitar el centralismo porque el comunismo no delega, no transfiere, no da la posibilidad de repartir. Este Gobierno es un comunismo disfrazado de socialismo.

¿Quieren retomar el tema de las autonomías?

El tema de las autonomías y algo más. Se propone que analicemos si es viable, es posible, conseguir algo de lo que hemos perdido de la autonomía y si no se puede lograr, se propone avanzar al federalismo. Esta es una propuesta que viene de todos lados, de Potosí inclusive, porque se ha hecho el estudio de que el principal objetivo del federalismo es la estabilidad de la institucionalidad democrática,  porque tiene una distribución del poder realmente equilibrada, no es por separatista. Cuando hablamos de federalismo, hablamos de la autonomía que va a tener cada departamento de poder normarse, autoconvocarse y autolegislarse. Y va a poder limitar el poder y la limitación de ese poder es la que  genera una estabilidad institucional democrática.

¿El comité piensa seguir en la lucha por el 21F o ya se ha perdido la batalla tomando en cuenta que Evo Morales es candidato?

Yo siempre les digo a mis hijos que “no está muerto quien respira”, entonces, las elecciones son el 20 de octubre, tenemos hasta el 20 de octubre para luchar. No porque llegue a las urnas vamos a bajar la cabeza, creo que la lucha es por principios y nuestra posición es principista, nosotros no podemos dejar que él vaya a las urnas simplemente porque el pueblo lo decidió así.

 ¿Continuarán en esa línea entonces?

Continuaremos en esa línea, creo que no hay que bajar la lucha, hay que intensificar (la lucha) y hay que masificarla, y la única forma de lograrlo es en la unidad y es en la unidad que estamos trabajando nosotros. Tenemos como última medida la propuesta de ir al paro escalonado hasta llegar al indefinido en función de cómo vamos avanzando, pero eso va en torno a una estrategia.

¿Tienen ustedes algún acercamiento con alguna facción de la oposición?

Desde la anterior gestión del comité  se han venido realizando reuniones con los partidos políticos justamente en busca de esa unidad, no solamente como cívicos, sino también como políticos. Por ejemplo, se ha hablado de hacer una reunión nacional con los políticos y con los cívicos.

Una de las ideas que se está instalando es que la oposición es muy tibia, que no está a la altura del desafío de ganarle a Evo Morales. ¿Cuál es su opinión de la calidad de los opositores?

Yo creo que los líderes políticos no han terminado de madurar. Podemos decir le vamos a ganar, pero dónde está su madurez política de decir unámonos ya, de decir, veamos la manera, de repente por encuestas, demos alternativas a Bolivia, por ejemplo, demos un candidato a presidente, el otro que vaya a vice, el otro a senador. Plantéenle al pueblo una alternativa, eso es madurez política , pero no la tienen, seguimos en las mezquindades. Esa es la mediocridad que lo llevó a Evo Morales a ser presidente con un discurso racista divisionista y resentido.

¿Cuál es el futuro que nos espera con una oposición de esa calidad?

La exigencia tiene que ser la unidad de los partidos y no solamente porque lo pide el comité, lo tiene que pedir el pueblo, esa es la exigencia. Están peleando por ser presidente, pero primero es el país.

¿Usted cree que todavía hay tiempo?

Claro que sí. Primero está el país, al que le importa el país, no le importa perder su sigla; al que le importa el país no le importa que lo multen por retirarse de la candidatura, al que le importa su país no le importa cuántos diputados va a tener.

¿Cómo ve el país con Evo como presidente una gestión más?

Yo no lo veo viable. El Gobierno cree que porque el pueblo no sale todos los días a la calle no hay 21F, que está muerto; la gente lo plasmó el 21 de febrero de 2016, fue su voluntad, ese sentimiento ha ido creciendo. Por eso la desesperación del Gobierno, porque ve que hay candidatos que le siguen de cerca a pesar de que no hay unidad . Por eso, espera que el pueblo se tire contra los empresarios haciendo escenarios falsos, como invitarles un churrasco y aparecer en fotos diciendo “los amigos empresarios estamos confraternizando”, porque en ese momento el pueblo comienza a decirle al empresario “vendido” y se genera la división entre el pueblo y el empresario. En esa línea ha hecho muchas cosas, como querer darle a las grandes industrias las condiciones que no les dio en ocho años, como el etanol, el biodiésel. El empresario las va a recibir porque él tiene que generar las condiciones para los miles de empleos que tiene, eso no significa que estén vendidos.

 ¿Qué opinión le merece el Tribunal Supremo Electoral?

Cantinflas era más serio y daba mejores mensajes que el Tribunal Supremo Electoral, eso es cualquier cosa. No puede ser que el Gobierno pida y se lo da, ese sometimiento es penoso, es triste.

¿Ve un riesgo por ejemplo de fraude o manipulación?

Es que lo hay, lo hay. El Tribunal Supremo Electoral tenía la posibilidad de decir la ley me obliga a aplicar el fallo constitucional, pero también la ley me obliga a aplicar el referéndum. Ellos tenían la posibilidad de jugársela por Bolivia, por la democracia y no lo hicieron.  Nosotros le hemos pedido 10.000 veces la renuncia, obviamente no lo van a hacer, ni les van a hacer renunciar.

Con riesgos institucionales y con esa calidad de oposición, ¿qué cree que vaya a pasar los próximos meses?

Yo creo que se va a dar la unidad, no totalmente, sin duda, alguien va a querer quedar afuera, en búsqueda de ser una tercera opción, en esa misma lógica mediocre de la política nacional, pero yo creo que se va a dar alguna posibilidad de unidad.

¿No cree que el país llegue a ser como Venezuela?

No creo porque confío en el  pueblo boliviano, confío en el pueblo cruceño, confío en lo que como pueblo le vamos a exigir a los políticos.

Hoja de vida

  • Académico  Luis Fernando Camacho Vaca nació en Santa Cruz en  1979. Es abogado, docente universitario y, sobre todo, empresario
  •  Dirigente   Lo fue de la Unión Juvenil, de la Cainco, de las comparsas, de los cívicos provinciales y ahora del Comité Pro Santa Cruz.
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