Luis Fernando Barbery: “Hay un viraje de las autoridades hacia un mayor pragmatismo”

El presidente de la CEPB dice que costó mucho llegar a esta cercanía con el Ejecutivo.
domingo, 21 de abril de 2019 · 00:03

Página Siete /  La Paz

Luis Fernando Barbery (63), el nuevo presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), es un empresario de campo. Dueño de la corporación Unagro, lleva trabajando 40 años en el sector de la agroindustria cañero-azucarera de Santa Cruz. Sin embargo, el grupo tiene varias empresas, entre las que se encuentra la industria castañera en Bolivia y Perú. Unas 3.000 personas son empleadas por la corporación.

Unagro es una de las tres productoras de etanol, un proyecto gubernamental que pretende reemplazar la gasolina por combustibles a base de caña de azúcar y ahora también de soya.

Hace poco más de un mes Barbery asumió la presidencia de la CEPB y ya fue anfitrión del presidente Evo Morales en Santa Cruz, fue recibido en el Palacio de Gobierno y hasta viajó acompañando al mandatario al foro de inversionistas de Dubái.

Pero, no sólo eso, sino que consiguió que el Gobierno apruebe la producción de soya transgénica para los biocombustibles, algo que hasta hace poco hubiera sido impensable, tomando en cuenta las radicales políticas mediambientales que se planteó el Gobierno en su primera etapa.

¿Cuál es su evaluación de las primeras semanas de su gestión y cómo va su relación con el Gobierno?

Empezamos con mucho entusiasmo y optimismo sobre las posibilidades que se tienen de trabajar y de gestionar para que el sector privado tenga una situación  mas gravitante porque sabemos que de esa manera podemos ser más útiles al país.

 ¿Cuáles son los temas de la agenda con el Gobierno?

En la primera reunión les dijimos que estamos dispuestos como empresarios a tener un rol un poquito más gravitante a través de las inversiones, habida cuenta de que la inversión pública, si bien es importante, ya no está en los niveles de antes. Debido a limitaciones presupuestarias del Estado por la caída de ingresos. Con algunos retoques que se pueden dar a la nueva Ley de Inversiones, que aún no ha sido reglamentada, se puede tener una mayor participación y contribución del sector privado.

Últimamente se ha visto una sintonía entre el Gobierno y los empresarios con la aprobación de los transgénicos y otras acciones. ¿Cómo interpreta este nuevo escenario?

Yo creo que ha sido un proceso largo, importante, de encuentro, de establecimiento de puentes de confianza entre  el Gobierno y el sector privado. Ha tomado años y eso finalmente ha llegado a acercamientos que son importantes para Bolivia. También entendemos que ha habido un viraje de parte de nuestras autoridades hacia un mayor pragmatismo. De esa manera se pudo concretar por ejemplo el proyecto de etanol, del biocombustible, mirar hacia el este de Bolivia para tener una salida al mar por el Océano Atlántico y finalmente dejando espacios a los avances tecnológicos para la biotecnologías para incrementar la producción y la productividad.

¿Ustedes esperarían autorización para producir transgénicos no sólo para biocombustibles?

Se ha autorizado la utilización de la soya transgénica para la producción de biodiésel (porque) no tiene sentido producirla a mayor costo cuando lo que se necesita es un combustible más barato y reducir los subsidios. Pero, además, la biotecnología no afecta al ser humano como se teme, es una idea errada que se tiene. Todo el mundo produce  transgénicos porque es lo que va a garantizar la alimentación de la humanidad. Con el tiempo nos vamos a dar cuenta de que no es nada satánico, al contrario, nos pueden ayudar a vivir mejor y a ser más productivos.

Usted dice que la Ley de Inversiones con unos retoques sería mejor. ¿Qué cambios está esperando?

Para convertirnos en un país atractivo a las inversiones necesitamos insistir en aspectos como la seguridad jurídica. El doble aguinaldo por ejemplo afecta a la seguridad jurídica porque no fue algo planificado. El inversionista planifica su inversión en base a las reglas y si eso cambia se atenta contra la posibilidad de atraer inversiones. Eso se puede adecuar a la realidad de los sectores, de las empresas, de las regiones.

 En un año electoral es poco probable que se cambie esa medida, ¿no cree usted?

La tendencia, la lógica el año electoral dicen eso, sin embargo, nosotros insistimos en nuestra posición porque el año electoral no va a venir cargado de recursos para poder atender esa obligación de parte del sector privado. Hay que ver la forma cómo manejarlo para que no afecte el empleo y la sostenibilidad de las empresas.

¿Cómo se va a encarar el aumento salarial, tomando en cuenta que ahora la COB está de aliada con el Gobierno?

El relacionamiento de la Central Obrera Boliviana con el Gobierno es un tema político, que nosotros deseamos que no afecte a la economía. En el caso del incremento salarial hemos fijado nuestra posición (0% al mínimo y 2% al básico), totalmente racional y responsable con el país. Otra medida, va a significar más dificultades para las empresas, sobre todo las más pequeñas.

¿Cree que los salarios estén inflados en Bolivia?

Hay una serie de factores que hacen pensar que sí. Hace seis o siete años el dólar estaba a 8,12,  ahora está en 6,96, ha bajado, y, sin embargo, los salarios  han seguido incrementando. Eso significa una carga muy pesada en términos de costos de mano de obra para la producción boliviana. Además los precios han ido cayendo, más los ajustes cambiarios que han tenido los países vecinos como Argentina y Brasil, hacen que nuestro producto resulte demasiado caro y ellos puedan inundarnos el mercado con sus productos por la vía del contrabando. Todo eso hace que un incremento salarial, así sea mínimo, ya es mucho. Creo que debemos tener mucha cautela, mucho cuidado y no seguir insistiendo en dañar la sostenibilidad de las empresas y de los empleos.

¿Usted cree que estas medidas han incentivado el desempleo?

Si fuera algo extraordinariamente bueno en este momento no habría empresas haciendo ajustes de planilla, hay empresas que ya están al borde de no poder sobrevivir y están tomando medidas y eso incide contra del empleo.

¿Cree que es necesario restablecer la negociación tripartita para que los empresarios y no sólo la COB participen de la definición del incremento salarial?

Nosotros creemos que el país pierde una importante oportunidad de llevar adelante un diálogo constructivo y un diálogo enriquecido con la participación del sector privado. No podemos indefinidamente pensar en pliegos petitorios, en hacer cada vez más difícil (la situación).

Más allá del nombre de modelo socialista comunitario, ha sido una época de auge para los empresarios. ¿Cómo evalúa usted el modelo?

Creo que hubo oportunidades que el sector empresarial ha aprovechado, se han tomado medidas adecuadas que han favorecido el crecimiento de la economía, el sector financiero ha podido crecer, las tasas de interés han bajado considerablemente a niveles expectables en América Latina. Además, ha habido ingresos importantes por las exportaciones de gas, todo eso ya pasó, lo que hay que tratar es de mantener el esquema de esos años de buenos ingresos con estos pequeños retoques de los que hablamos para que haya inversión. Ya el estado no puede seguir haciendo inversión pública.

¿Qué es lo más urgente que esperan del Gobierno?

Por ejemplo, si necesitamos mejorar nuestra balanza comercial, tenemos que exportar más, no hay otra forma para tener dólares que gastar, tenemos que captar a través de las exportaciones y en este momento todos los costos se han incrementado y los exportadores hemos perdido competitividad en el mercado internacional sobre todo por los ajustes cambiarios de países como Argentina, Brasil.

¿Entonces, estarían pidiendo ajustes al tipo de cambio?

No necesariamente, ese es un tema sumamente grueso, serio. No creo que se lo vea todavía, estamos en un año electoral, se tiene que ver en algún momento y va a tener repercusiones muy grandes. Pero, se puede generar estímulos, por ejemplo, nosotros todos los meses tenemos que pagar impuestos, declaración IVA, IT. Por qué no hacer una especie de cuenta corriente, donde lo que yo le debo al Estado (por impuestos), le descuente de  lo que el Estado me debe a mí (de servicios, productos, etc). Lo que ocurre es que el empresario debe pagar al día y después sufrir penalidades y el Estado tiene todo el tiempo del mundo para pagar. Son pequeñas medidas que sí ayudan a tener liquidez.

En el último tiempo se ha acusado a los empresarios de haberse “vendido” al Gobierno. ¿Cuál es la realidad?

Nosotros queremos un poquito cambiar esa percepción de la gente. Al sector empresarial privado no sólo le mueve el ánimo de hacer negocios, sino generar condiciones para que el clima de negocios en el país sea positivo y para poder continuar creciendo por el bien del desarrollo del país, pero el empresario arriesga su patrimonio a veces familiar, a veces de generaciones, y se necesita un ambiente de inversión seguro.

Muchas voces coinciden que es necesario hacer un ajuste al tipo de cambio, que de lo contrario Bolivia va a seguir perdiendo competitividad y lo peor es que puede darse una situación de hiperinflación. ¿Qué opina usted sobre este punto?

La política económica la desarrollan los gobiernos. El gobierno de Bolivia tomó una decisión hace años de frenar la devaluación constante que se tenía con el bolsín, pero luego el boliviano se empezó a apreciar y luego se mantuvo como sobrevaluado, eso ha permitido ciertos avances en otros aspectos, pero a la producción boliviana le ha restado competitividad. Ahora ya se siente la necesidad de que hayan ajustes, en un año electoral nosotros no esperamos que hayan ajustes, pero alguien lo tiene que hacer más pronto que tarde.

Va a ser una papa caliente para el futuro gobierno si es que hay cambio de gobierno.

Para el Gobierno que sea y si sigue el mismo también es una papa muy caliente y es una medida ineludible por una parte, pero con repercusiones sumamente importantes en todos los sectores del país.

La anterior confederación emitió un comunicado pidiendo el respeto de la Constitución y, por tanto, oponiéndose a la reelección. ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

En 1982 retornamos a las sendas de la democracia y es la democracia la que nos ha permitido llegar hasta donde estamos. Al interior de la institución practicamos la democracia, hay renovación. Finalmente, nosotros siempre apelamos a la Constitución y se debe cumplir porque está ahí para cumplirla y nadie está por encima de la ley.

¿Qué esperan de los candidatos y de sus propuestas en el sector económico?

Los últimos años hemos dado pasos importantes por ejemplo en materia de inclusión social y para salir de la extrema pobreza, se tiene que seguir avanzando en esa dirección, creo que hay temas que son irreversibles y están bien. Estamos con un país en crecimiento. Hace 12 o 13 años teníamos un PIB de 9.000 millones de dólares y ahora se hablaba de una economía superior a los 40.000 millones de dólares; entonces Bolivia es otro país, pero el manejo de los temas económicos tiene que ajustarse también a la nueva realidad.

Hasta ahora el país ha apostado al extractivismo. ¿Cómo se puede plantear la diversificación del aparato productivo?

El país tiene que diversificarse, hay que armonizar el desarrollo y el crecimiento del país a través de cada una de las regiones viendo el potencial productivo por cada región, no debemos ser monoproductores, debemos potenciar la minería porque hay ciclos de buenos y malos precios, invertir mucho más en prospección para encontrar los nuevos yacimientos de gas, ahora tenemos el litio, pero no debemos conformarnos con el litio, hay que desarrollar y explotar el Mutún.

¿Cómo ve la presencia cruceña en la política? ¿Cree que se puede lograr mayor gravitación?

No se  ha acompañado la participación política a la contribución de la economía que tiene el departamento, pero son procesos que se van a ir dando, no es algo que se deba forzar, es algo que naturalmente se va a lograr y hoy por hoy como están las cosas me parece que están bien porque no se necesita que  el interlocutor sea cruceño, se necesita que sea boliviano.

HOJA DE VIDA

  • Formación  Estudió en Argentina y EEUU. Es ingeniero industrial, con una maestría  administración de empresas y con cursos de alta gerencia en Harvard.
  • Empresario  Dirige el grupo Unagro y hoy es el presidente de la CEPB.
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