Estuvo más de 10 horas con Evo y menos de 2 con críticos

Almagro desayunó con el Presidente, viajó en teleférico, firmó un convenio con el Ejecutivo. Antes del mediodía, se reunió con líderes de la oposición.
sábado, 18 de mayo de 2019 · 00:26

Beatriz Layme  / La Paz

En su visita a Bolivia, la agenda de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), fue acaparada por el presidente Evo Morales. Estuvo más de 10 horas junto al Primer Mandatario y autoridades del Ejecutivo  y  dedicó menos de dos horas a  líderes de la oposición.

El uruguayo Almagro arribó  a las 03:00  de la madrugada  al Aeropuerto Internacional de El Alto, donde le dieron la bienvenida Marión Blanco Espino, embajadora de su país en Bolivia, y José Alberto Gringo Gonzales, embajador de Bolivia en la OEA. 

   “Es un placer estar de nuevo en Bolivia”, fueron las primeras palabras de Almagro,  quien inmediatamente abordó un vehículo oficial rumbo a un hotel de la zona Sur. 

 Con los primeros rayos del sol arrancó  su agenda oficial. Muy temprano, al promediar las 9:15, el Vicepresidente Álvaro García Linera lo recibió   en puertas del histórico Palacio  Quemado. 

Antes de ingresar  se tomaron un par de minutos, tiempo en el que  García Linera le explicó  la construcción  de  la nueva Asamblea Legislativa, ante la atenta mirada de Gonzales,  considerado  el principal gestor de la llegada del diplomático.

Mientras ingresaban  al Palacio,  un activista, con un cartel en mano,  se abrió  paso entre la muchedumbre y a viva voz gritó  “¡Bolivia dijo No, Bolivia dijo No!”.  La Policía reaccionó inmediatamente y casi a rastras  lo sacó de la plaza Murillo. 

En tanto,  en  la Casa Grande del Pueblo, aguardaba el presidente Evo Morales, quien en  2017 y 2018  tildó a Almagro de “empleado de Trump” y destructor de los principios democráticos.

Ayer, el Jefe de Estado  lo recibió con una sonrisa. “Hermano Almagro, bienvenido”, le dijo el Primer Mandatario, quien le obsequió un cuadro diseñado con hojas de coca.

 
Al promediar las 10:30,  Almagro y el jefe de la diplomacia boliviana, Diego Pary, suscribieron el acuerdo que garantiza la llegada de una misión de observadores de la OEA para los comicios del 20 de octubre. 

“Próximamente firmaremos otro sobre el procedimiento de observación junto al TSE,  que garantizará, entre otras cosas, el acceso a la información necesaria para el análisis que realizará la misión”, anunció Almagro, en medio de elogios y apoyo a la reelección de Morales.

Casi las 11:30, Almagro abandonó  la Casa Grande del Pueblo y se fue rumbo a su hotel, donde opositores lo esperaban  para expresarle sus quejas contra el Gobierno.

Sus encuentros con los líderes y candidatos de oposición duraron  menos de  dos horas. Oscar Ortiz, candidato a la presidencia de Bolivia Dice No, abandonó la cita. Lamentó   que Almagro, quien en 2017 pidió respeto a la voluntad del soberano, ahora diga que es “discriminatorio” que Morales no vaya a la reelección.  

   A diferencia de Ortiz, Carlos Mesa, candidato de Comunidad Ciudadana,  y Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional,  decidieron mantener la cita, en la que sólo intercambiaron algunas palabras.

 Concluidos los encuentros, Almagro se volvió a reunir con Morales, pero antes de aquello el diplomático se abrigó con una chalina azul y  realizó un paseo en el teleférico verde. El viaje lo efectuó  junto a Pary y a  Gonzales.  

Posteriormente, junto a Morales, en el avión presidencial,  emprendió vuelo hacia  el trópico de Cochabamba, donde ambos fueron recibidos con mixtura y guirnaldas  de  coca. 

  Ahí,  entregaron obras y visitaron el “chaco” de Morales.  Así Almagro llevó adelante  su agenda en el país.

 

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