Roger Denzer: “El inversionista ha reducido su voluntad de invertir más en Bolivia”

El embajador de Suiza en Bolivia habla de la mediterraneidad de su país y de cómo salió adelante hablando con sus vecinos.
domingo, 21 de julio de 2019 · 03:04

 Página Siete  / Bolivia

La misión diplomática del embajador de Suiza en Bolivia, Roger Denzer, ha concluido. Antes de marcharse habló con Página Siete sobre la cooperación, la seguridad jurídica, la democracia y la mediterraneidad. Destacó que Suiza, siendo un país mediterráneo como Bolivia, logró salir adelante negociando con sus vecinos. Por ejemplo, contó que logró la construcción de aeropuerto en territorio francés, que ahora es compartido también por Alemania y “sin hablar de soberanía”. 

Explicó tras las nacionalizaciones, menos inversionistas quieren venir a Bolivia por falta de seguridad jurídica. Y, sugirió que el Gobierno invierta más en la reforma de la justicia.

¿Cuáles son los puntos positivos de su misión en Bolivia?

Un embajador tiene tres funciones básicas: las tareas diplomáticas o intereses suizos, los servicios consulares y  la cooperación. Los intereses suizos tienen que ver con las empresas suizas que están aquí. Sabemos el interés de nuestra industria en relación al tren bioceánico y también al proyecto del tren metropolitano en Cochabamba. En los servicios consulares, la embajada plasmó en un pequeño libro, 25 historias de suizos y suizas residentes en Bolivia.
 

¿Qué tan grande es la comunidad suiza en Bolivia? 

Son 1055, no es una comunidad muy grande, pero la mayoría está en Santa Cruz. Luego, había que ver todo lo que tiene que ver con la cooperación. Hemos hecho la estrategia  2018 al 2021. La síntesis de esto es que queremos apoyar al país en la reducción de su pobreza, reducción de la desigualdad. En este tiempo viajé mucho, eso es lo que toca más el corazón, el calor humano, también la comida que nos brindaron, hemos comido y hemos bailado horas y eso es fascinante.

 La cooperación internacional en general se ha ido achicando. ¿Cuál es la lógica que está imprimiendo Suiza con Bolivia? 

En el plan 2018 al 2021 tenemos los ejes de gobernabilidad, el desarrollo económico y el cambio climático. En gobernabilidad, estamos trabajando muy fuertemente con diferentes actores a nivel municipio contra la violencia hacia las mujeres y el acceso a la justicia, especialmente en la conciliación. En desarrollo económico hay una alianza entre la cooperación del estado suizo con una empresa suiza para la formación técnica profesional y después está el asunto de las micro y pequeñas empresas. Y en la parte de cambio climático y medioambiente nosotros apoyamos al país en la adaptación a los efectos del cambio climático, tiene que ver mucho con agua, riego, sanitarios, tratamiento de aguas servidas.

¿A cuánto asciende la cooperación suiza y las inversiones de empresas suizas en Bolivia?

La Cooperación Suiza tiene en total 22 millones de dólares americanos cada año. Las empresas medianas y grandes son menos de 10 y ahí tienen una inversión directa  que es más o menos como 70 millones de dólares, con lo que van a crear más o menos como mil empleos.

¿Cómo está Bolivia comparando con América Latina? 

La concentración mas fuerte de Suiza en América Latina tiene que ver con Chile, Perú, Colombia, Argentina, Brasil.

  Al margen del tamaño del PIB, ¿qué otros factores influyen para que venga menos inversión Suiza a Bolivia? 

Primero el poder adquisitivo que es menos que por ejemplo en Brasil  o Argentina; segundo es la situación jurídica, el hecho de que el gobierno de Evo Morales hizo las nacionalizaciones. Entonces, el inversionista ha reducido su voluntad de invertir más, eso no hay que subestimar. Sin embargo, quedaron algunos, no es que no quedaron; pero ellos son muy cautelosos. Entonces, la parte de la seguridad jurídica es una de las cosas mas importantes para los inversionistas y eso obviamente tiene su efecto en su actitud. 

Algunas empresas han recurrido a arbitrajes.

Algunas se quedaron, otras se fueron, pero el potencial para mayores inversiones, como está buscando el Gobierno, ese potencial también será limitado. Hay que entender este mundo de inversionistas.

¿Cuál es la incidencia que se piensa lograr en el tema de la violencia hacia las mujeres?

Pienso que lamentablemente Bolivia es el país más afectado en la región. Cuando hay una política por parte del Estado, de las fundaciones, también los desembolsos se pueden mover. Pero no es fácil, tiene mucho que ver con la cultura, con machismo, la influencia del alcohol, la urbanización, la migración. En los municipios estamos con los  SLIM (Servicios Legales Integrales Municipales), pero también esto tiene que ver con la Policía, donde hemos invertido mucho también en la capacitación. Vemos que la sensibilización aumentó, pero el problema es muy grande, 70% de las mujeres son afectadas por un factor de violencia y eso es muy alto y eso no se mueve en un año, en dos o tres años, pero poco a poco yo creo que se puede.

Según usted, ¿qué es lo que está fallando?

Creo que hay una participación de todas las partes, de Policía, hay una parte también de los jueces, en la parte también de la política, en parte del presupuesto, del gobierno central y para los municipios. No se puede decir aquí hay un subsector que no funciona, hay que darle una mirada de conjunto, es toda la cadena.

En justicia, ustedes han invertido mucho dinero en la conciliación, sin embargo, eso no incide en la crisis estructural. ¿Van a seguir en la misma línea? 

Según nuestra manera de ver, el Estado central puede invertir más. Si comparamos con países de América Latina, Bolivia tiene la más baja asignación de recursos para la reforma judicial. Sabemos que cada país no es igual, pero si hay corrupción hay un problema y hay que atacarlo. Nosotros seguimos en la parte de acceso a la justicia, trabajamos también con el Órgano Judicial, con la capacitación de los jueces, de los conciliadores y también tenemos la cooperación sur-sur con intercambios entre Bolivia y Argentina. Sabemos por la experiencia de otros países que el sector judicial es el más complicado de reformar y ahí Bolivia no es una excepción.

 ¿Cree que también afecta la no separación de poderes o el hecho de que haya una colusión entre la política y  la justicia? 

Separación de poderes es algo en lo que hay que seguir (trabajando), hay que seguir todavía, no estamos en una situación ideal; cualquier país no está en una situación ideal. Al final del día, esas son las cosas que son importantes, la democracia, que tiene mucho que ver con libertad de prensa, con la aceptación de la oposición. Para Suiza democracia no solo son lecciones, es un sistema con libertad de prensa y también educación. En Bolivia hay muchos medios de comunicación, pero sí sabemos también que hay límites en los índices internacionales que hay cada año en relación a la libertad de prensa, juicios en contra de los periodistas, la autocensura de los medios de comunicación. Para tener una buena democracia hay que tener un buen mundo de medios de comunicación y también la educación en la escuela, para que los ciudadanos puedan decidir. 

El trasfondo de esto es que en Bolivia existe un gobierno que quiere preservar el poder y rechaza la alternancia. ¿Cómo ve las elecciones que se avecinan?

Dentro de cada país, los gobiernos quieren quedarse. Hay que diferenciar qué hacen los actores políticos y estoy hablando no solo del gobierno que está en el poder, sino también de la oposición que tiene también mucho que ver con el asunto. No soy yo como embajador de Suiza el que debo pronunciarme sobre este aspecto. 

En el tema de la relación entre Suiza y Bolivia, ¿cómo evalúa el intercambio cultural entre ambos países?

Por años hemos tenido casi el único fondo concursable para la cultura para apoyar a bolivianos y bolivianas artistas que son de excelencia, de ahí, el 80% va a ir a la parte rural. La idea es posicionar temas en la ciudadanía que después provocan una discusión. Estamos muy felices al haber escuchado también que el Ministerio de Cultura tiene también su fondo concursable y también el municipio de La Paz y también fuimos copiados por la empresa VIVA. Como dice nuestro lema, “cultura no es solo un lujo en la vida, es la vida misma”. 

Bolivia ha tenido retrocesos en temas medioambientales. ¿Cuál es el papel de la cooperación suiza al respecto?

Nosotros vamos  a continuar porque el asunto de cambio climático y medioambiente es importante. Nosotros actuamos donde hay un hueco grande, por ejemplo, en municipios medianos que tienen problemas con rellenos sanitarios y aguas servidas, todavía no apoyamos a las grandes ciudades porque ellos tienen sus competencias. En el tema del medioambiente hay también muchas preguntas, muchas ONG menos que antes. La parte de gobierno está atacando el problema de medioambiente, de cambio climático y por otro lado también algunas ONG decidieron no estar más en la parte del medioambiente por diferentes razones. Lo que se nota es que la gente tiene una necesidad enorme de solucionar sus problemas, no quiere más basura en la calle, quieren reciclar, no quieren más aguas servidas que van a ir después a ser utilizadas en la agricultura.

La cooperación suiza está trabajando en un proyecto de extracción de oro cuidando el medioambiente. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Trabajamos con cooperativas, que muchas veces utilizan mercurio y más de 100 toneladas de mercurio cada año en Bolivia, que van a ir a lagos, van a ir a ríos. El mercurio es uno de los metales más venenosos que existe porque ataca a los nervios. La idea es apoyarlos para que produzcan oro sin mercurio utilizando una tecnología que tiene que ver con molinos. Se requiere una inversión relativamente alta, pero también es un negocio que tiene mucha plata. La idea es que el país pueda producir oro sin mercurio. Al final, si las mujeres y hombres van a comprar  joyas pueden decir que es oro responsable de Bolivia y quizá estén prestos a pagar el 5% más. 

 Hubo una etapa conflictiva para los embajadores en su relación con el Gobierno. ¿Cómo ha sido su experiencia personal? 

La diplomacia al final es tener relación con diferentes actores de un país. El gobierno central es para nosotros muy importante. Nosotros, que no somos un país grande ni que está jugando a nivel geopolítico, queremos una diplomacia para mantener abiertas las puertas y eso no significa que siempre sea a nivel público. Para mí es importante que pueda llamar a los ministros, a las ministras o también al Presidente, que pueda tener un contacto en lo que se llama “cuarto cerrado” porque ahí se dicen las cosas de una manera transparente. Y no necesariamente es tener la misma opinión, sino aprender del otro, porque al cerrar las puertas al final no hay intercambio. En la diplomacia es muy importante ser claro en el contenido y siempre respetuoso con las palabras. 

 ¿En qué está la intención de los capitales suizos de participar del tren bioceánico?

Las dos ofertas que fueron entregadas, una es de España y otra parte de Suiza, son de diciembre del último año. Sabemos también del pronunciamiento de Brasil en relación al tren bioceánico que tienen otra idea de hacer un bioceánico sin Bolivia y además no ferroviario, sino una carretera. Entonces, esta opinión frena un poquito. Pienso también que es una negociación de la integración regional, no se va a construir eso de un día al otro.

¿  Cómo está avanzando el arbitraje de Glencore?

El arbitraje de Glencore está en trámite, no es a través del convenio de protección de inversiones de Suiza, es a través del convenio de protección de inversiones de Inglaterra. Hay dos empresas que están justamente en eso, una a través del convenio de protección de inversiones de Inglaterra y una a través del convenio de Suiza. Ojalá que haya de una vez una solución, que es como una conciliación.

Bolivia tiene una obsesión  por el mar. Usted recalca que Suiza es un país que no tiene mar. Entonces la pregunta es si se necesita mar para salir adelante

Obviamente como suizo quiero también mar, es una maravilla tener un acceso al mar, pero sabemos al final que las fronteras en el mundo son fronteras. Nosotros somos un país mediterráneo, por eso hemos negociado con otros países. Por ejemplo, nosotros tenemos muy poco terreno para construir aeropuertos, mi país es 26 veces más pequeño que Bolivia y tenemos tres aeropuertos grandes y uno está en terreno francés. En el 47, dos años después de la Segunda Guerra Mundial, les hemos dicho a los franceses que tenemos interés en el aeropuerto. Bueno, no hablamos de soberanía, pero hemos dicho queremos utilizar su terreno, para un aeropuerto una parte francés y una parte aeropuerto suizo y ahora también es compartido por Alemania. Es como si Bolivia hiciera (algo parecido) ahora con Arica con las diferentes salidas con hechos muy prácticos. El otro ejemplo que doy es Singapur, que es una isla y sabemos dónde está Singapur hoy en día, obviamente les gustaría también tener más terreno porque tiene quizá demasiado mar alrededor de esta isla, pero al final del día son decisiones políticas. Suiza esta en este lugar que está por sus decisiones políticas y eso es lo lindo para cualquier país.

 

HOJA DE VIDA

  • Profesión  Roger Denzer es economista. Promueve una diplomacia de puertas abiertas.
  •  Próximo destino Fue destinado al Congo, donde será embajador concurrente para tres países.
     
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