Gabriel Gaspar: “La pregunta es si queremos vivir otro ciclo de 40 años ignorándonos”

Quien fuera funcionario de Bachelet dice que es hora de renovar las relaciones con Bolivia.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:06

 Página Siete / La Paz

Gabriel Gaspar es un político y analista chileno. En la actualidad no tiene cargo público, pero hasta la llegada de Sebastián Piñera al poder fue embajador en misión especial para la demanda de Bolivia ante La Haya. Fue, en realidad, una especie de vocero de la causa por la parte chilena.

Se considera aymara. Pasó su niñez en Arica y tuvo una vivencia cercana a Bolivia porque su padre fue dirigente de los trabajadores del ferrocarril que unía La Paz con esa ciudad chilena.

 Gaspar ahora se desenvuelve como analista y académico. En una reciente visita a La Paz por asuntos privados, habló con Página Siete del estado en el que se encuentran las relaciones entre Chile y Bolivia.  

¿Por qué usted renunció tras la llegada de Piñera al poder?, ¿acaso el tema no es una política de Estado chilena?

Es que yo cumplí con mi rol y nunca voy a ser una persona muy aferrada a un puesto. 

Usted tuvo un rol político. Coméntenos dónde dejó usted la vocería y el posterior desenlace de la demanda ante La Haya. 

Yo fui un funcionario disciplinado y militante del Estado chileno al que yo pertenezco y en particular a un Estado dirigido por una estadista como es Michelle Bachelet, de la cual además soy amigo. Nosotros enfrentamos quizás el periodo más tormentoso de nuestras relaciones bilaterales. No quisiera opinar de eso, pero lo único que yo quisiera decir al respecto es que sería muy bueno y es un muy buen momento para acercarnos a una renovación de relaciones. Pasó el  periodo de tormenta tremenda, pero también tenemos otra vivencia que es obvia, maciza como esas tremendas montañas, y es que somos vecinos. Tenemos que preguntarnos todos como nación si vamos a vivir el futuro dándonos la espalda. Yo soy un convencido de que hablando se entiende la gente. Eso ya corresponderá a los Estados, yo soy un diplomático mostrando buena voluntad, mostrando interés.

  ¿Usted cree que ya pasó lo peor de las relaciones?

Mi abuelita decía que después de las tormentas llegan las calmas, después de la noche sale siempre el sol, la vida continúa. Como muchos otros analistas con los cuales mantengo conversaciones, creo que hay temas tan comunes;  por ejemplo, temas de fronteras, migración, contrabando, seguridad, lucha contra la delincuencia que nos perjudican mucho, hay que abordarlos.

Cuando usted habla de retomar relaciones, ¿está hablando de retomar relaciones diplomáticas o de retomar el diálogo o las dos cosas? 

Diplomáticas.

 Entonces usted no está planteando ninguna novedad porque Chile siempre le ha planteado a Bolivia la necesidad de retomar relaciones diplomáticas y en respuesta Bolivia siempre le ha dicho que primero hablaremos del mar. ¿Cuál es la novedad de su propuesta? 

Yo no quiero ser novedoso. Yo soy franco, creo que lo que hace falta entre dos vecinos es que conversen.

¿Plantea retomar relaciones diplomáticas sin dialogar del tema central?

La relación diplomática en sí misma es un diálogo, yo no quisiera opinar sobre el tema porque la evaluación de lo que pasó en La Haya, de la cosa juzgada por parte del tribunal internacional, la hará cada país.

De hecho, son lecturas diferentes.

Pero, la pregunta es si queremos vivir 40 años de nuevo otro ciclo ignorándonos unos con otros. Cuando cumplimos 200 años de independencia, el presidente Morales viajó a Chile, llevó una delegación del regimiento Colorados, desfiló en la parada militar chilena, le rindió honores al pabellón de las autoridades chilenas, gesto de amistad profundo. Meses antes de esa fecha, el Ejército chileno le rindió un homenaje a Eduardo Abaroa. O sea, respeto recíproco. Uno puede ser muy franco, pero también muy respetuoso. A veces, cuando no se hacen las dos cosas juntas se producen roces. Ya no hablemos en pasado, hablemos en presente. Hoy día los empresarios de nuestros países están buscando constituir  un consejo empresarial boliviano-chileno, sin agenda política, con el fin de buscar inversiones, comercio, intercambio de tecnología. Les va a ir súper bien;  entonces, por qué no hacerlo al revés, por qué no impulsarlo.

 ¿Usted cree que se trata de encarar las relaciones con más pragmatismo y menos política?

Esa es la lectura que tenemos que hacer cada uno por separado. Cuando estemos en condiciones podemos hacerlo juntos, no hemos tenido esa posibilidad, y yo creo que sería bueno hacerla.

Bolivia está en un proceso electoral. ¿Usted cree que existen condiciones siquiera para hablar del tema?

No quiero decir nada, cada país definirá cómo lo hace. Además, son temas largos y no de fácil solución. Yo no tengo por qué meterme en la interna del proceso electoral boliviano, pero sí digo la verdad, yo creo que hay que dejar que las diplomacias se desarrollen, las diplomacias busquen entendimientos, construyan puentes y eso es un buen ejercicio. Tenemos ciudadanos bolivianos que viven en Chile, aportan, están perfectamente integrados; tenemos decenas de becarios universitarios bolivianos pagados por Chile. Es un esfuerzo de cooperación que nosotros estamos haciendo no sólo con Bolivia sino con toda la región; ya que no basta ser buen alumno, hay que ser buen compañero también. Yo puedo tener mi casa muy bonita pero si el barrio se retrasa o se daña... hay que cooperarnos entre nosotros y no lo digo sólo por Bolivia,  lo digo por todos. Bolivia está muy bien porque ha crecido, pero no es el caso de todos los países.

Usted habla de la necesidad de dialogar, pero justamente eso es lo que está pidiendo el presidente Morales, aunque con una interpretación del fallo de La Haya en sentido de que ha sido favorable a Bolivia y que no excluye el diálogo. 

El fallo existió, es real, se falló. Ahora, por soberanía definan ustedes cómo interpretan eso y a partir de eso saquen conclusiones. Yo no puedo opinar sobre eso, sería intromisión en un asunto interno. Lo que sí digo es que somos vecinos y si somos vecinos tenemos que saludarnos, tenemos que convivir.

¿Usted diría que esa su posición coincide con cierta intelectualidad o con algún nivel de decisión en Chile?

No, yo diría una cosa más complicada. Yo creo que desgraciadamente en Chile, producto de este periodo borrascoso, un sector importante de la sociedad chilena, que no era mayoritario, pero era importante, que buscaba un acercamiento con Bolivia, pero creo que la virulencia de lo que vivimos, hizo retroceder eso dentro de Chile. Yo soy un realista, analizo realidad objetiva y la realidad objetiva es que eso quedó afectado y no reconocerlo es idealista.

¿Cree que sea posible reconstruir eso que se ha perdido en el corto tiempo?

No lo sé. Hoy día estamos en un momento en que podemos acercarnos, entender que podemos romper un statu quo de incomunicación que nos llevó a acelerar el encontronazo que tuvimos.  

¿Usted considera que las personas indicadas son Piñera y Evo, que son completamente adversos?

Yo no voy a opinar de personas, yo comento políticas y no personas.

Pero el diálogo y las relaciones  están construidos por personas, no por políticas.  

Sí, pero son en sus funciones del Estado. Por eso es mejor analizar las políticas y no quedarse en las personas. Por ejemplo, yo no creo que el problema de Venezuela sean Guaidó y Maduro, el problema es que se rompió el pacto social.

Hay otro tema pendiente que es el del Silala. ¿Qué diría del avance del juicio de ese caso?

Que es mucho más sencillo porque está sujeto a la definición de si es un río de carácter internacional o no. Ese es un tema mucho más preciso, puntual y casi técnico. Y, en el caso que sea un río de agua de curso internacional, cuál es el uso equitativo y razonable que cada parte puede tener. No están involucrados los intereses vitales de un Estado. 

Hay una frase que se le atribuye a usted: “El Silala va a ser el postre de una cena que ya saboreamos”. ¿Qué significa? 

Que el fallo del Silala va a cerrar una etapa de diferencias jurídicas.

  ¿Tiene la certeza de que Chile va a ganar ese diferendo? 

Cualquiera sea la certeza va a resolver el juicio, es lo que acabo de decir.

 Es que la lectura implícita de su frase es que la cena es el mar y el postre puede ser el Silala.

Es que vamos a cerrar una etapa, no pueden dos países, no pueden... sí pueden, pero no es la mejor manera, vivir querellándose.

 ¿No  le parece un poco soberbia la frase?

Yo peco de soberbio.

Se esperaba que La Haya diera una solución imaginativa, pero no ha dado resultado. ¿Será el momento de pensar o inventar algo nuevo?

Hay que repensarlo y lo que salga de eso es parte de lo que podamos construir, lo digo muy convencido de lo que acabamos de comentar. No podemos hacer de nuestra relación bilateral un constante enfrentamiento de querellas, eso nos ha llevado a este punto.

 Pero la del Silala la puso Chile. Ahí no hay responsabilidad boliviana. 

No, pero nos fue anunciado públicamente que iban a presentar;  bueno, la presentamos nosotros, pero fue público y de muy buena fe. Todos los países de América tenemos ríos que llegan o nacen y se van para otro lado.  Mientras mejor se defina eso, o sea cuál es el uso razonable de las aguas compartidas, mejor. 

Es que la posición de Bolivia es que no es un río. Ahí está la falla de origen de su afirmación.

Ese es uno de los puntos, que es un afluente y unas son vertientes.

 Manantial, sostiene Bolivia. 

Los manantiales originan ríos, los ríos no salen solos. Ahí el tribunal debe valorar las pruebas.

Pero hay una canalización artificial,  ¿verdad? 

Hay una canalización hecha para evitar la dispersión de las aguas, que igual tienen su curso natural dada la gradiente.

   Para encarar un acercamiento, ¿no cree que tendría que crearse otro escenario? Bolivia está ahora herida. ¿Qué tendría que hacer Chile si verdaderamente tuviera el interés de sanear esta relación?

Yo creo que los sentimientos se respetan. Yo escribí en una columna que Bolivia está de duelo y hay que respetar ese duelo.

De tanto en tanto sabemos que Chile militariza su frontera con Bolivia. ¿No es una señal de hostilidad?

No es así, es una difamación. El cuidado de nuestras fronteras lo ejercen carabineros de Chile y el ingreso al territorio lo ejerce la Policía de Investigaciones, que es la Policía civil. En cambio en Bolivia el cuidado de las fronteras está a cargo de militares y nosotros no lo sentimos como agresiones. Cada país es soberano de cómo protege su territorio.

Entonces ¿qué implica la mayor presencia de efectivos?

Nosotros tenemos en el norte un problema de delincuencia que afecta a todos los lados, al Perú, a Chile, a Bolivia. Dada la experiencia que tuvimos con los gobiernos militares, lo único que buscamos es que las Fuerzas Armadas volvieran a sus tareas profesionales de defensa y dejaran de estar en otro tipo de tareas y eso ha sido muy claro en varios países.

En ese marco, ¿cuál es el enfoque que tienen las  Fuerzas Armadas respecto a Bolivia?

Las Fuerzas Armadas tienen la visión que el Estado chileno les define, son parte del Estado y son fuerzas no deliberantes y disciplinadas. Tenemos un solo pensamiento, una sola doctrina, en eso nosotros somos bastante unitarios.

Suele decirse que Chile constantemente incrementa su presupuesto militar. ¿Es eso cierto?

El presupuesto de las Fuerzas Armadas de Chile es un presupuesto de continuidad, en la misma proporción que los años 90, indexado con el costo de vida. Eso es público porque nuestra ley de presupuestos es pública.

 ¿Cuánto es el porcentaje? 

Me pillaste. Como el presupuesto era estable y se mantuvo estable bajo el incremento del costo de vida fue quedando reducido. 20 años atrás nosotros reclutábamos cada año 30.000 conscriptos más o menos, hoy día son 10.000. Teníamos 90 regimientos, hoy día tenemos la mitad. 30 años atrás nosotros teníamos unos destructores con 600 marineros. Hoy día tenemos fragatas de 120 o 140, pero son más veloces, son mas tecnologizadas. Numéricamente son menores, tecnológicamente más avanzadas.

Evo suele decir que Chile no coopera con la lucha contra el contrabando y que por eso se producen incidentes en la frontera. ¿Cuál es la responsabilidad de los Estados respecto a estos temas?

No lo sé porque yo estoy alejado de la cosa pública, pero yo creo que  si en ambos lados existe, más allá de las contingencias, interés de mejorar la cooperación, hay que crear los mecanismos para eso.

 

HOJA DE  VIDA

  • Origen  Se autoidentifica como aymara. Su familia proviene de Putre, pero él vivió su niñez en Arica, de donde migró a Santiago, y luego fue exiliado a México, donde estudió.
  • Cargos   Está muy ligado al ámbito militar. Fue subsecretario de Guerra, embajador y subsecretario para las FFAA.
     
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