Itinerario de campaña

domingo, 04 de agosto de 2019 · 00:00

Evo: “En vez de Gringo, que se llame Ringo”

En una de sus jornadas de campaña, Evo Morales adoptó a un perro que tenía como nombre Gringo, al que inmedia- tamente cambió de nombre “para que no piensen que es el Gringo Gonzales (embajador de Bolivia ante la OEA). Se comprometió a cuidar de él. Los internautas dijeron que el perro debe aprender a volar en helicóptero y avión.


Mesa, el chaqueño que baila cueca

El candidato a la presidencia  por Comuni- dad Ciudadana (CC), Carlos Mesa,  en uno de sus paseos puerta a puerta por el país, llegó hasta El Chaco tarijeño, donde tuvo que bailar una cueca chaqueña. Quizá él mismo percibió que la cueca no es su fuerte y que tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para sortear el momento. El video de este baile ya no aparece en las redes.
 

Ortiz y el MAS¿vs. Mesa?

Fue la semana de las intrigas. El toque de la sospecha lo dio García Linera, que anticipó que el candidato Óscar Ortiz “dará una sorpresa electoral”. Esta expresión fue tomada por Comuni- dad Ciudadana (CC) -cuyo candidato es Carlos Mesa- como una confesión de la alianza entre Ortiz y el MAS para juntos pelear contra CC. Lo cierto es que el MAS alienta a Ortiz y fustiga a Mesa. ¿Por qué?

Punto de vista

Gonzalo Rojas Ortuste  Ciudadano
Los déspotas en modo reelección

Dirán que es su derecho humano, arrestarán al opositor para exponerlo a tóxicos de difícil detección, matarán al fiscal que les iniciaría juicio. 

También amenazarán con crisis institucional si no les conceden fondos para empezar a concretar sus ofertas xenófobas. Ellos y ellas comparten un chauvinismo de conveniencia, no de compleja estrategia de país sino de oportunismo de circunstancia. Gobiernan o han gobernado estados poderosos o no tanto, incluso débiles; pero la prepotencia es similar. 

Hablan desvergonzadamente de sus gustos, no tienen que ser “políticamente correctos” pero eso no los convierte en más honestos, sólo más groseros. 

Las alusiones al sexo son parte del ejercicio de poder impune. Bailan en cámaras, mientras sus esbirros reprimen cruentamente, descalifican a sus exaliadas sólo porque informan de abusos y torturas ya inocultables.

Estos son tiempos de náuseas. El voto no parece ser respuesta suficiente porque además los opositores se mantienen con códigos morales de mínimos de decencia siempre requeridos, pero tampoco articulan contrapropuestas lo suficientemente robustas para tamaño desafío. Hay desconcierto, les tienta la campaña de viejo estilo, empujándose entre ellos (demasiados para cohesionar), mientras que el oficialista se frota las manos, azuza, está en su juego, lo disfruta, se siente impune.

Sólo que esos tiempos también corren, incluso el planeta no aguanta la lógica depredadora que también los identifica. Y la gente no es idiota, algún rato se constituye como pueblo, lo ha hecho en el pasado, no demasiado lejano para que no recuerde que es posible, que se puede tener campo para la esperanza, para perseverar en lo digno.

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