Gavaldà: No hay forma de hacer los proyectos, se los debe parar

El colectivo Alerta Amazónica evidenció que la represa del Bala y exploraciones petroleras amenazan los bosques de Bolivia y a sus habitantes.
lunes, 05 de agosto de 2019 · 00:03

Madeleyne Aguilar  / La Paz

Encabezado por el investigador y docente  de la Universidad Autónoma de Barcelona, España,   Marc Gavaldà, el colectivo activista  Alerta Amazónica ha recorrido   los  departamentos de Beni, Pando y el norte de La Paz. Su objetivo fue realizar  un documental sobre la Amazonia y  extractivismo boliviano.

Sus conclusiones son claras, se debe detener la construcción  de la represa del Bala-Chepete  porque lo  considera “absurda y sin rentabilidad”. Además propone revalorizar el impacto de las exploraciones petroleras. El experto  conversó con Página Siete respecto a las consecuencias de los megaproyectos  en la región que exploró. 

¿Cuáles son los problemas y amenazas medioambientales que evidenciaron durante su reciente exploración?

En  los parques Madidi y Pilón Lajas constatamos que existe un conflicto ambiental relacionado con los proyectos de construcción de la represa del Bala y el Chepete para la hidroeléctrica. Van a inundar un   territorio de  unos 700 kilómetros cuadrados. Por supuesto que se desplazarán las comunidades indígenas: Mosetén, Chimán y Tacana, que viven a orillas del río Beni. Además, se obstruye toda la dinámica fluvial del río por la deposición de sedimentos. Afectará los flujos migratorios de peces.

En el TCO Tacana 1 evidenciamos que la apertura de caminos, si bien facilita el acceso a los mercados  para la población, también   acelera procesos  extractivistas. Por ejemplo, la tala de madera.

 ¿Afectan estos proyectos   a los bosques de esa región? 

 Hay una deforestación del bosque primario tropical, que estaba  muy bien conservado. Se están extrayendo especies de gran magnitud que forman el dosel superior del bosque. Son árboles que tienen más de 40 metros de altura, su diámetros es de más de dos metros  y pueden  llegar a tener 300 años. Los  están cortando. 

Son los que proveen el ecosistema principal de un bosque. Sirven para la vivificación de pájaros, la dispersión de semillas de especies de gran altura. 

La  exploración petrolífera es otro  factor que identificaron como amenaza. ¿Qué investigaron al respecto en el departamento de Pando?

Recogimos la memoria oral sobre conflictos ambientales durante el estudio sísmico 2D  que empleó YPFB en el interior del bloque

Nueva Esperanza, en busca de petróleo. Afecta al TCO Tacana 2.

Se desconocieron los derechos comunitarios al entrar en pueblos que tienen aislamiento voluntario. Fue a través de un proyecto de Mi Agua del Gobierno boliviano, pero  en realidad entraron con la exploración sísmica.

Esto se paralizó y después de unos conflictos dilatados, se consiguió una consulta, sin embargo,  sólo fue respecto a   los árboles de castaña. La exploración sísmica es la primera parte de la exploración petrolera. Nuestro viaje evidenció que realmente la población no ha sido debidamente consultada porque no conoce la magnitud del proyecto, porque  se han fragmentado las diferentes fases.

 Desde su perspectiva, ¿cómo sería una mejor manera de realizar estos proyectos?

Hay que valorar muy bien si vale la pena destruir la Amazonia y  sus pueblos, produciendo un impacto con consecuencias irreversibles. Todo  para las pocas reservas que pueden haber en esa zona. Mi propuesta no es hacer las cosas mejor, sino dejar de hacerlas y cambiar el modelo energético de Bolivia.

El  proyecto  del Bala y el Chepete es muy  absurdo, no tiene justificación  ni rentabilidad y hay que anularlo. 

No se puede hacer una represa “verde” en la Amazonia boliviana,  inundando 700 kilómetros cuadrados de bosque y deteniendo un  río. Más allá de realizar un proyecto mejor o peor, se debe apostar por un modelo energético diferente.

La represa del Bala está hecho para vender energía a Brasil. Entonces, yo creo que Bolivia debería apostar por modelos más autónomos de economía. Más allá de vender energía por debajo del costo, debería apostar por microeléctricas. Éstas  no deberían estar  en la Amazonia, sino en los Andes. O apostar por energías renovables.

Respecto al petróleo, el daño va a existir siempre. Es una actividad muy contaminante.

¿Hay otros conflictos ambientales  en esa región?

Está el proyecto del corredor multioceánico, que fragmenta el Madidi, Tacana 1 y  2.  Esa  iniciativa para integración regional también abre  fronteras extractivas agropecuarias en el interior de la Amazonia.

Ingenio azucarero Easba deforesta

La imposición de grandes infraestructuras dedicadas a la producción agropecuaria dentro de la selva  induce a grandes cambios en el uso del suelo. 

“El Ingenio Azucarero de San Buenaventura necesita mínimo 10 hectáreas de caña y eso incentiva entre la población a deforestar parcelas de 20 hectáreas para el  monocultivo”, señala el investigador español Marc Gavaldà.

Explica que el funcionamiento de la empresa azucarera implica un cambio de uso  del suelo  debido a que la gente que anteriormente tenía parcelas de subsistencia con mucha diversidad, ahora se dedicará al monocultivo.

“Supone la entrada de maquinaria y productos químicos para control de plagas propias de los monocultivos”, advierte.

En 2009, el estudio Factibilidad económica y financiera de la producción de caña de azúcar y derivados en el norte del departamento de La Paz, elaborado por Conservación Internacional Bolivia, advertía la poca rentabilidad del proyecto. Tomó en cuenta que para ser factible  el ingenio debería asegurar al menos un rendimiento promedio de 55 toneladas métricas de caña por hectárea y sacarosa que supere el  12,5%.

HOJA DE VIDA

  • Libros Las manchas del petróleo boliviano, La recolonización, Viaje a Repsolandia, RepsolYPF: un discurso socialmente irresponsable, Patagonia petrolera, Gas Amazónico, entre otros sobre conflicto ambiental.
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