Sin Creemos ni Juntos, la RJC busca un rumbo en la política

lunes, 5 de octubre de 2020 · 00:04

María Mena  /Cochabamba

La Resistencia Juvenil Cochala (RJC) nació como un “grupo de amigos” durante los conflictos postelectorales tras las elecciones anuladas de 2019. El rol que desempeñó en los días de convulsión social fue cuestionado debido a los recursos y los medios violentos empleados. Se lo perfiló como un grupo de choque que causaba temor y desconfianza en algunos  sectores.

Tras la pacificación del país, a principios de 2020, la RJC mostró su inclinación política. Milena Soto, su líder,  reveló sus intenciones de participar en las elecciones  con la alianza Creemos; sin embargo, semanas después anunciaba que dejaba su candidatura de diputada suplente para unirse a  Juntos de la presidenta Jeanine Añez.

Hace poco, Añez decidió bajar su candidatura y retirar de la carrera electoral a sus más de  300 candidatos,  entre ellos a Soto. “No sabíamos nada. Todo fue sorpresivo. Pero  valoramos la decisión de la Presidenta porque ha preferido no dispersar el voto, no iba a poder hacer frente al MAS y por eso fue sabia su decisión. Yo no me arrepiento de nada”, afirmó la líder de RJC.

Pese a que ya no será candidata para estas elecciones, Soto aseguró que la resistencia cochala tiene acercamientos con otros partidos y agrupaciones y analiza a quién brindará su apoyo. 

“Nosotros como RJC estamos en reuniones constantes analizando las propuestas de Creemos y CC. Estamos viendo quién hará frente al MAS (…). En unos días vamos a dar a conocer nuestra opinión de a quién se tiene que apoyar”, aseguró.

 Pese a su frustrada candidatura, Soto aún tiene intenciones, junto con  la resistencia, de continuar en la vida política y participar  en las próximas elecciones subnacionales. “Quisiéramos ir con nuestra propia sigla, pero estamos a destiempo. A lo mejor, si alguna agrupación nos invita vamos a estar presenten en las subnacionales”, enfatizó Soto.

Para el analista político Roberto Laserna, la RJC  no tiene objetivos ni propuestas claras, sobre todo en cuestiones políticas. 

“La Resistencia Juvenil Cochala surgió como un mecanismo de autodefensa y resistencia que quiso evitar que se repita la ‘ocupación violenta’ de la ciudad como se dio en  2007. Entiendo que de ahí han tratado de mantener una estructura organizativa sin mucho éxito, porque una cosa es la acción defensiva y otra muy diferente la propositiva”, afirmó.

Diferentes colectivos y agrupaciones piden la desarticulación de RJC y la responsabilizan de protagonizar   actos “violentos y vandálicos”. Estos sectores apuntan  a la Policía y al Gobierno de defender a este grupo “irregular”, cuyos  miembros andan en motocicletas y han sido acusados de generar temor y usar armas caseras en las revueltas.

La Defensoría del Pueblo en Cochabamba también se pronunció, en reiteradas oportunidades, sobre la supuesta permisividad del Gobierno con este grupo de jóvenes que “actúan con violencia para amedrentar a movimientos sociales” en situaciones de conflicto.
 

 

 

 


   

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