Tras polémica declaración del relator de NNUU, el Gobierno le pide que renuncie

El Ministerio de Relaciones Exteriores expresó “su profunda molestia” por los dichos de esa autoridad de Naciones Unidas. “¿Qué credenciales morales y qué autoridad tiene?”, preguntó ese despacho.
domingo, 09 de febrero de 2020 · 00:28

Página Siete  / La Paz 

El Ministerio de Relaciones Exteriores pide  que  Diego García-Sayán,  relator especial sobre la independencia de  magistrados y abogados  de las Naciones Unidas (NNUU), renuncie a su cargo porque declaró sin fundamento que en Bolivia hay  un uso  de las instituciones judiciales y fiscales  con fines políticos.

“García-Sayán debe renunciar a su cargo de Relator por dignidad, pues acaba de destruir el poco prestigio que le quedaba. Al permitir que la ideología prevalezca sobre la decencia, la democracia y la libertad, García-Sayán se ha descalificado a sí mismo”, se lee en el comunicado que emitió la Cancillería.
  
El Ministerio de Relaciones Exteriores expresó ayer  “su profunda molestia” por las declaraciones públicas de García-Sayán, quien además de emitir un tuit publicó un artículo sobre la coyuntura de Bolivia.

El 6 de febrero, el relator expresó, a través de Twitter, que le preocupa el uso de las instituciones judiciales y fiscales en Bolivia  “con fines de persecución política”. 

 Un día después, publicó una columna en El País, en la que indica:  “podría haber sido esta una transición democrática; pero no, hay persecución política usando a la justicia”. En ese texto, el relator asegura que  “la imprevista postulación” de   Añez “golpeó en la médula” de una transición en la que el Gobierno habría tenido que ser 100% neutral. 

 “En este contexto delicado, hay razones para concluir que la independencia judicial está bajo ataque y que el ejercicio libre de la abogacía se encuentra seriamente afectado”, escribió  García-Sayán en su columna. 

  
En el pronunciamiento difundido ayer por la Cancillería, se   indica que  García-Sayán se equivocó de Gobierno y que dichas denuncias debió plantearlas durante la gestión de Evo Morales. 

El Ministerio de Relaciones Exteriores  indica que el de Morales fue un gobierno de profesionales de la “política totalitaria”,  que organizaron un sistema en el que  los jueces y los fiscales fueron  elegidos por una asamblea nacional bajo su control. 

“Fueron el instrumento para silenciar, intimidar, perseguir y asesinar a los opositores políticos”, afirma la Cancillería.

Luego se pregunta: “¿Qué credenciales morales y qué autoridad tiene el señor García-Sayán para decirle a los bolivianos cómo conducirse frente a un dictador que cometió fraude electoral y amenazó a la población con cercar las ciudades y asfixiarlos o para juzgar a un pueblo que luchó por su libertad?”. 

En el comunicado  también se subraya que hay una  prueba importante  de la independencia judicial en Bolivia. “Qué mayor prueba de independencia judicial quiere, ante el hecho de que ese aparato judicial sigue intacto hoy en Bolivia”,  se señala  en el pronunciamiento.


Le recuerdan los casos Cusi y  Bakovic 

La Cancillería, a través de un comunicado,   recordó a Diego García-Sayán,  relator especial sobre la independencia de magistrados y abogados  de las Naciones Unidas, los casos Cusi, Bakovic, hotel las Américas y Chaparina, entre otros. 

  “Hay que traer a su memoria 14 años de ausencia de independencia judicial y de debido proceso en Bolivia, así como los casos emblemáticos de acoso judicial al magistrado Cusi; al ingeniero Bakovic; o los crímenes extrajudiciales del hotel de las Américas; la detención indebida del dirigente de los cocaleros legales de Yungas, Franclin Gutiérrez; de Chaparina  y muchos otros”, se lee en el comunicado de ese despacho. 

El  Ministerio de Relaciones Exteriores también indica que García-Sayán acusó a Fujimori, expresidente de Perú,  de fraude electoral. “Hoy ignora el fraude del 20 de octubre en Bolivia, porque esta vez tiene que defender su causa ideológica, cada vez más devaluada por los descalabros morales del socialismo del siglo XXI”, se indica en el pronunciamiento.

 

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