Bolivia supera impasse diplomático con España y se distancia de México

El conflicto con el Gobierno mexicano parece no tener salida y la relación tiende a ser más tensa, sobre todo luego de que se solicitó “aclarar las discrepancias” con el informe de la OEA sobre el fraude electoral.
lunes, 2 de marzo de 2020 · 00:57

Erika Segales / La Paz

Luego de 64 días del incidente de los encapuchados que tensionó la relación diplomática entre Bolivia y España, el impase fue superado ayer luego de una reunión entre las cancilleres de ambos países,  en la cual se acordó normalizar e impulsar las relaciones entre Bolivia y España. No obstante, la fricción con el Gobierno de México continua latente.

“Tuve una reunión muy cordial y muy productiva con la ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González. Acordamos estrechar las relaciones entre nuestros países”, informó la canciller boliviana Karen Longaric, en Twitter.

 González respaldó la publicación de la autoridad boliviana.  “Me he reunido con la canciller de Bolivia, Karen Longaric, acordamos iniciar proceso para normalizar nuestras relaciones”, escribió en las redes sociales.

Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia destacó el acuerdo e indicó que se impulsarán las relaciones diplomáticas entre ambos países. Esa cartera de Estado comunicó que Bolivia y España son    “dos pueblos unidos por la historia y los valores de la democracia”.

El 27 de diciembre, la presencia de cuatro encapuchados en inmediaciones de la residencia de México en La Paz, donde se asilan exautoridades de Evo Morales acusadas por diferentes delitos, fue el inicio de la crisis diplomática de Bolivia y España.

Los involucrados, identificados como agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO), acompañaban a una visita de cortesía a la  encargada de negocios de la delegación española Cristina Borreguero.

Ese mismo día, el Gobierno boliviano   denunció  ante la comunidad internacional un “atropello” a su soberanía. El 18 de febrero, un informe reveló que el Gobierno español avaló la incursión de los agentes del GEO, pero negó un plan de fuga para sacar a las exautoridades.

González y Longaric se reunieron en Montevideo, donde coincidieron autoridades de varios Estados, para asistir a la investidura del nuevo presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

A diferencia de lo que ocurrió con España, el conflicto con el Gobierno de México parece no encontrar salida, ya que la relación diplomática tiende a ser cada vez más lejana, sobre todo luego de que la misión mexicana envió una nota a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), para que aclare las “discrepancias” entre el análisis contenido en la nota de The Washington Post, que niega un fraude en los comicios de octubre en Bolivia, y el análisis del organismo multilateral.

México también solicitó que “investigadores especializados” hagan un análisis comparativo de las conclusiones publicadas en el diario estadounidense y las presentadas por la Misión de Observación Electoral de la organización multinacional.

Bolivia presentó un reclamo a la misión de México por el “acto de injerencia” sobre temas inherentes a la política boliviana, y señaló que ese país no puede poner en duda el fraude electoral.

La tensión escaló hasta la expulsión mutua de diplomáticos

Luego del incidente de  los  encapuchados, la crisis entre  España y México con Bolivia escaló hasta la expulsión de diplomáticos. El 30 de diciembre, el Gobierno boliviano declaró personas no gratas a  diplomáticos de España y México y les dio un plazo de 72 horas para abandonar el país.

La presidenta Jeanine Añez comunicó  que decidió “declarar persona non grata” a la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado; a la encargada de Negocios de España en Bolivia, Cristina Borreguero; al cónsul de España en Bolivia, Álvaro Fernández;  y a los miembros del GEO que protagonizaron la incursión en la residencia mexicana.

“Este grupo de representantes de  gobiernos de México y España ha lesionado gravemente la soberanía y dignidad del pueblo y del Gobierno constitucional de Bolivia”, señaló entonces la mandataria.

Añez conminó a los diplomáticos a abandonar el país  por su “conducta hostil”, al  intentar “ingresar de forma subrepticia y clandestina a la residencia de México, desafiando a oficiales policiales”.

En respuesta, el Gobierno español expulsó al encargado de Negocios de Bolivia en España, Luis Quispe Condori; al agregado militar Marcelo Vargas Barral,  y al agregado  policial Orso Fernando Oblitas.

El país europeo rechazó cualquier insinuación sobre una “supuesta voluntad de injerencia” en los asuntos políticos internos de Bolivia.

Mientras  que el Gobierno mexicano instruyó a su embajadora María Teresa Mercado  regresar a su país con el fin de “resguardar su seguridad” por el conflicto diplomático.

Punto de vista
 Roxana Forteza, experta internacionalista
 “El tema con México es difícil”

El tema de España es muy obvio, fue demasiado craso el error que cometió España. Era tonto pensar que Bolivia en algún momento iba a desestimar una acción reivindicatoria en torno a esta incursión de inteligencia con gente enmascarada y armada.

Un Gobierno como el de Jeanine Añez, que está buscando elegirse en las urnas como gobierno, justamente toma  la actitud de defender la soberanía y la imagen boliviana. Evidentemente hay muchos intereses de por medio, pero, sobre todo, alegra mucho que haya un retorno entre España y Bolivia.

En ningún gobierno  es aconsejable el alejamiento o las malas relaciones con los diferentes países, mucho menos un país como Bolivia que depende de la voluntad de los otros países. No hay que olvidar que el poder relativo de Bolivia es mínimo, depende del apoyo, del soporte, ya sea económico tecnológico, humanitario y de una serie de situaciones.

Mientras que el tema con México está muy difícil. En tanto haya vertientes diferentes de tendencias diferentes, se va a mantener esta situación tensa.    Lo de The Washington Post fue desvirtuado por la misma OEA.  No es un informe, son apreciaciones completamente subjetivas, no tienen un valor real como un aporte que pueda desvirtuar, no sólo el informe de la OEA, sino del Parlamento Europeo y de una serie de observadores.

Lo que buscan de un modo u otra es que se desvirtúe la idea del fraude, se quiere limpiar la imagen de Evo Morales.

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