CEPR publicó en noviembre otro informe que descartó el fraude

Uno de los autores del reporte es Guillaume Long, “analista principal de políticas” de esa ONG y quien fuera canciller de Correa, aliado ideológico de Morales.
miércoles, 4 de marzo de 2020 · 01:28

Página Siete  / La Paz

El Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés) ya publicó en noviembre de 2019 otro informe que descartó fraude electoral   en Bolivia. 
 
El reporte  fue difundido el 10 de noviembre, el mismo día  que Evo Morales dimitió  tras conocerse los resultados preliminares de la auditoría que la Organización de Estados Americanos (OEA)  realizó a los comicios del  20 de octubre de 2019  (20-O). Los autores del reporte   son Guillaume Long, David Rosnick, Cavan Kharrazian y Kevin Cashman.

Long, quien trabaja en el CEPR como “analista principal de políticas”, fue canciller de  Rafael Correa,  expresidente de Ecuador y aliado ideológico de  Evo Morales.

El CEPR encargó el análisis que concluyó que no hubo fraude en los comicios del 20-O, que fue publicado la semana pasada en el espacio The Monkey Cage’s  en  The Washington Post.  

 
El informe  de noviembre

En el informe del CEPR    ¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019? El papel de la Misión de Observación Electoral de la OEA, se concluye que los resultados parciales del conteo rápido (en referencia al TREP), antes de la interrupción, “predicen un resultado que es extremadamente cercano a los resultados finales”, que dieron la supuesta victoria a Morales en primera vuelta.   

Con base en una proyección, en ese  informe se concluye que el margen de la victoria de Morales con los resultados completos -basado solamente en los datos del TREP antes del corte- sería de 10,09 puntos porcentuales. Otra de las conclusiones  es que los resultados del cómputo oficial “siguen una tendencia muy similar a los resultados del conteo rápido, y ambos se explican por la geografía”.    

“En las elecciones de Bolivia, durante la última década y media, los votos de las zonas rurales y periféricas del país han tendido a apoyar en una proporción bastante mayor a  Morales y al MAS. Debido a limitaciones logísticas, tecnológicas y quizá también otras, estos votos terminan siendo calculados en la etapa final del proceso de conteo”, se detalla en el informe. 

El reporte pone énfasis en el “cómputo”, del que considera “es legalmente vinculante”, “más completo y preciso y, naturalmente, lleva más tiempo”. “Es el único sistema válido de conteo de votos”, se lee en el documento.

El 4 de diciembre, la OEA difundió el informe final de la auditoría a los comicios del 20-O, que concluye que hubo “manipulación dolosa” en los ámbitos de las actas y en el procesamiento de los resultados.  

El análisis estadístico de esa auditoría reveló  que “la victoria en primera vuelta de Evo Morales fue estadísticamente improbable, y que su proclamación se dio por un aumento masivo e inexplicable de los votos del MAS en el 5% final del cómputo”.

Omar Aguilar, senador del  MAS, dijo que “toda” la población tiene un concepto claro de lo que ocurrió el 20-O. “Día a día este informe de la OEA que confió el Estado  se desmorona, más cuando se dio un informe preliminar y luego sacaron un informe definitivo en el que concluye que hubo fraude por algunos indicios de irregularidades”, manifestó.

Agregó que el informe de la OEA “se cae en saco roto”, porque demuestra que independientemente el 1% y 2% de votos observados, “el MAS ganó las elecciones”. “Por tanto,  la gente ya tiene sus conclusiones”, aseguró.

El senador oficialista Pablo Klinsky criticó el informe del CEPR. “No establece, estadísticamente, cuál es el método para utilizar los datos que publicaron. No tomó en cuenta todas las evidencias que se dieron en Bolivia, como ser que las actas fueron encontradas en diferentes instituciones, en domicilios particulares, o que se subieron a la nube una semana antes de las elecciones”, manifestó.

 

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