El TSE, un actor “clave ” en la transición, tiene respaldo de la Iglesia, UE y NNUU

“Es intención nuestra seguir acompañando el proceso hasta las elecciones, porque realmente es necesario todavía el diálogo”, expresó el padre José Fuentes, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana.
lunes, 24 de agosto de 2020 · 00:04

Yolanda Mamani Cayo  / La Paz 


Mientras hay algunos sectores que se radicalizan frente al Tribunal Supremo Electoral  (TSE), la Iglesia Católica, la Unión Europea (UE) y las Naciones Unidas (NNUU) expresan su respaldo al organismo. Y es que esa entidad electoral es vista como un “actor clave” en el proceso de transición democrática en Bolivia. 

La Conferencia Episcopal Boliviana, la UE y NNUU llevaron adelante el papel de facilitadores y mediadores, para que la crisis que se desencadenó en el país tras las fallidas elecciones del 20 de octubre de 2019 (20-O)  no se encamine por el desastre, sino por una salida democrática. En el reciente conflicto, que se desató a raíz de los bloqueos por la fecha de las elecciones, las tres entidades también jugaron un rol importante para lograr una salida pacífica de cara a los comicios del 18 de octubre.     

“Nos parece que los otros poderes, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo  son parciales. Tienen parcialidad porque dependen de partidos políticos. El Ejecutivo, porque depende de la alianza Juntos que también se presenta a las elecciones, y el Legislativo, porque tiene mayoría del MAS; entonces,  los dos tienen intereses partidistas, mientras que el Tribunal es el llamado a definir la fecha de las elecciones”, dijo   a Página Siete el padre José Fuentes, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana.

El actual TSE se erigió entre noviembre y diciembre de 2019, en un momento en que Bolivia empezaba un nuevo periodo, después de casi 14 años de Evo Morales y el MAS en el poder, y también después de que en los últimos 10 años la sala plena de TSE estuviera integrada, salvo algunos vocales, por autoridades observadas por su afinidad al partido azul. Los vocales que organizaron las fallidas elecciones del 20-O están siendo procesados en el caso de fraude electoral. 

El 25 de noviembre de 2019, la presidenta Jeanine Añez posesionó a Salvador Romero como el vocal designado por el Órgano Ejecutivo, en cumplimiento a sus atribuciones. Añez, que en esa época aún no era candidata a la presidencia, aseguró que Romero se convertiría en un “garante de la limpieza del proceso electoral venidero”, junto con  los vocales elegidos por el Legislativo.

El 18  de diciembre, en sesión legislativa, las tres bancadas -el MAS, Unidad Demócrata (UD) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC)-  eligieron en una sesión sin mucho debate y con la mirada atenta de la Iglesia y representantes de la comunidad internacional a los seis vocales restantes, que junto con Romero conformaron la nueva sala plena del TSE.

Las elecciones estaban previstas para el 3 de mayo, pero debido a la pandemia fueron postergadas. El TSE llevó adelante un proceso de consenso para definir que la nueva fecha de comicios fuera  el 6 de septiembre, pero el 23 de julio, debido al aumento de casos de Covid-19, decidió postergar el día de votación hasta el 18 de octubre. En ese contexto, la COB y el Pacto de Unidad iniciaron un bloqueo de vías exigiendo que los comicios se realicen el 6 de septiembre.  

En ese contexto, el 6 de agosto, la presidenta Añez   mandó un mensaje a Romero y a los vocales, en el que les pidió que “sean serios en la fecha de las elecciones”, porque “mover la fecha de las elecciones a su libre antojo causa incertidumbre, y movilizaciones e inestabilidad política en el país”. 

No obstante, entre las voces que pidieron mover la fecha  estaba la de   Samuel Doria Medina, candidato de Juntos  a la vicepresidencia. “No podemos hacer campaña ni debatir en estas condiciones. Por la democracia, consideremos que las elecciones se realicen en una fecha posible”, tuiteó el 13 de julio.

El 12 de agosto, tras varias jornadas de pedidos de diálogo y de acercamientos, impulsados, primero, por el TSE  y, después, por el Ejecutivo, las bancadas del MAS, UD y  PDC consensuaron en el Senado el proyecto que establece la fecha del 18 de octubre como máxima y definitiva para que se realicen los comicios. 

La Iglesia y la comunidad internacional también fueron testigos de ese consenso. Un día después, la Cámara de Diputados sancionó la ley y fue promulgada por  Añez ese mismo día, al mismo tiempo que la Iglesia, la UE y las NNUU  emitieron un comunicado en el que destacaron  la “buena disposición” del Legislativo y el Ejecutivo, y dieron  su respaldo al TSE.

“Reiteramos nuestro pleno respaldo al Tribunal Supremo Electoral por las gestiones realizadas y resaltamos la buena disposición por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el Órgano Ejecutivo, así como otros actores políticos y sociales que permitió lograr este resultado que contribuye a la pacificación del país”, se lee en el comunicado que emitieron. 

Después de que quedara  refrendada la fecha de elecciones, el 15 de agosto, Jean Arnault, enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas, detalló que entre las medidas a favor de Bolivia está la de “apoyar al Órgano Electoral Plurinacional con un equipo de expertos internacionales y nacionales que aporten toda la asistencia requerida, a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y con el pleno apoyo de la Unión Europea y sus Estados miembro, Suecia, Canadá y el Reino Unido”.

La coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia Susana Sottoli, que está en el país desde febrero, destaca que ese organismo internacional, además de respaldar el trabajo del TSE, seguirá apoyando a todas las instituciones del Estado que propiciaron en consenso “una suerte de blindaje a la decisión de realizar las elecciones” el 18 de octubre.

“Para nosotros desde Naciones Unidas ha sido importante tener una posición de respaldo institucional al Tribunal Supremo Electoral.  Desde el año pasado cuando a raíz de los sucesos   en el mes de octubre y noviembre hemos acompañado el consenso de varios actores políticos y sociales alrededor de la ley electoral, la conformación del Tribunal Supremo Electoral, y para nosotros seguir acompañando este tipo de acuerdos implica seguir apoyando a las instituciones en el acuerdo que ellas mismas han logrado el año pasado, y seguir acompañando para recrear ese consenso y ese acuerdo, para proteger ese acuerdo”, expresó Sottoli a Página Siete.

El respaldo de la Unión Europea al Órgano Electoral está en primera línea,  porque el TSE es considerado como un “actor clave” en todo este proceso de transición democrática.

“Tenemos confianza en el trabajo (del TSE). Que siga adelante con las elecciones para organizarlas de manera democrática, inclusiva, transparente y fiable”, afirmó anteriormente el embajador de Alemania en Bolivia Stefan Duppel.

En esa línea el jefe adjunto de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia   Jörg Schreiber afirmó que es importante el respeto al trabajo de las instituciones, “sobre todo al excelente trabajo del Tribunal Electoral”.

El respaldo al TSE de parte de la Iglesia y los organismos internacionales no sólo se traduce como mediadores para el diálogo y acercamiento entre partes, sino también en un apoyo técnico para dar “certeza” a las elecciones del 18 de octubre.

“Tenemos otra reunión con la ONU y con la Unión Europea y es intención nuestra seguir acompañando el proceso hasta las elecciones, porque realmente es necesario todavía el diálogo; hay que hacer acuerdos básicos porque son unas elecciones complicadas. Todavía se puede generar algún tipo de conflicto o de falta de aceptación de alguna de las partes respecto a los resultados;  por lo tanto, nosotros queremos seguir acompañando al Tribunal Supremo Electoral y a los partidos”, agregó el padre José Fuentes.

En ese marco, Sottoli, de las Naciones Unidas, afirmó: “Nosotros tenemos un compromiso con el país que data de hace muchas décadas y, por tanto, estamos presentes antes, durante y después de procesos eleccionarios o conflictos naturales o sociales”.

 

Punto de vista 

Paúl Coca, analista político: “El apoyo no solamente es al Tribunal Electoral, es al proceso electoral en sí”

Estas elecciones serán el doble de observadas que las anteriores, van a haber más personas aunque  hay una situación adicional que es el tema de la pandemia, pero resulta que en este instante el proceso electoral requiere absolutamente de varios actores.

El caso de la Iglesia Católica, es que tiene un rol histórico en Bolivia de mediador, ese rol lo va a ejercer porque la Iglesia también quiere elecciones limpias y transparentes.

En el caso de los organismos internacionales, la mayor cantidad de organismos que estén de observadores, que vengan misiones de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos, a pesar que el MAS está en contra de que venga la OEA, Bolivia es parte de este organismo.

Entonces, se requiere la presencia de observadores internacionales para darle mayor viabilidad y factibilidad a este proceso, además no nos olvidemos que el fraude fue determinado por la OEA y la UE. Este es un plus adicional de que nosotros en Bolivia necesitamos esa presencia.

El proceso electoral que se va a realizar es con el apoyo de la ciudadanía, de veedores internacionales, de la propia Iglesia Católica y de los propios partidos que están en campaña. Entonces, el apoyo no solamente es al Tribunal Electoral, es al proceso electoral en sí.

Si bien es cierto que los partidos políticos tienen su opción legal de tener sus delegados de mesa en cada mesa de votación de los recintos de Bolivia también la presencia ciudadana tiene que estar más organizada.

Entonces, frente a eso se requiere la mayor observación y transparencia, mientras más personas se animen a realizar este rol de veedores ciudadanos, va a ser mejor en el sentido de transparencia porque estas elecciones van a marcar, el resultado de lo que pueda ser una Bolivia dividida, más aún si va haber una segunda vuelta electoral porque a eso se apunta.

El 18 de octubre definimos quienes van a la segunda vuelta y sobretodo definimos la composición total del Legislativo y este proceso tiene que estar en todas sus etapas con participación de la Iglesia Católica, organismos internacionales y ciudadanía.

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