León De la Torre: «Después de las elecciones habrá un equilibrio político más convencional»

El embajador de la Unión Europea en Bolivia sostiene que la “reconciliación” en Bolivia pasa por la educación política.
lunes, 3 de agosto de 2020 · 00:08

Isabel Mercado / La Paz

El embajador de la Unión Europea en Bolivia, León De la Torre, termina su gestión y parte casi en silencio. La pandemia o las apretadas agendas de las autoridades no han dado lugar a honores ni despedidas, a pesar de que fue uno de los actores clave de la pacificación en la crisis de noviembre pasado. Durante los días más críticos, cuando la confrontación parecía inevitable, la Unión Europea, con De la Torre, y la Conferencia Episcopal, con monseñor Eugenio Scarpellini, lograron lo que parecía impensable: acercar los polos en disputa, al MAS y a la oposición, para dar luz a un acuerdo político que permitiera una salida. Así se dio, y De la Torre, en una entrevista con Página Siete, sostuvo que “la pacificación en buena parte se debe a la predisposición del MAS”, lo que le ha debido ocasionar muchas críticas dentro del actual Gobierno.

Lo cierto es que la confianza, seriedad y equidistancia que durante cuatro años fue labrando este diplomático con su trabajo en Bolivia, permitieron que sea un actor confiable para ambas partes, y que ese diálogo al que son tan poco proclives los actores políticos bolivianos, independientemente de su color político o ideología, se diera y consintiera a los bolivianos superar la violencia.

Ahora, De la Torre deja Bolivia. Dice que ha sido uno de los periodos más intensos de su carrera, que ha sido “todo menos aburrido” y que ya añora volver pronto “a mi querida Bolivia”. Afortunadamente, su nuevo destino será Santiago de Chile, también como representante europeo, de modo que probablemente podrá seguir de cerca el acelerado acontecer del país.

Embajador, está a punto de concluir su gestión en Bolivia, ¿cuántos años y cómo ha sido la experiencia?

Estoy a punto de concluir cuatro años en Bolivia; cuatro años muy intensos y apasionantes. Por un lado porque es la primera vez que tengo la representación de la Unión Europea, pues soy diplomático español de origen, y ha sido un aprendizaje. Por otro lado, porque estos años en Bolivia han sido todo menos aburridos; años intensos en todos los ámbitos. El último año especialmente por la crisis política que se ha vivido y todavía se vive con las elecciones pendientes. Ha sido una experiencia excepcional para un diplomático.

Le ha tocado pasar en el país uno de los momentos más duros de su  historia reciente, y lo ha hecho en un rol de mediación y búsqueda de soluciones a la crisis política que se vivía, ¿qué es lo que resalta de esos momentos?

Lo primero que me gustaría resaltar y recordar es a monseñor Eugenio Scarpellini. Eugenio no solamente ha sido un gran obispo, muy querido en la diócesis de El Alto, sino también un gran y habilidoso mediador político, como lo demostró en esta crisis en la que yo lo he podido asistir. Bolivia llora su pérdida y desde luego se va a echar de menos una figura con esa autoridad moral y esa capacidad de convocatoria que tenía él y que fue decisiva para arbitrar unos momentos de tensión y de violencia. En lo personal, la vivencia ha sido extraordinaria. He aprendido mucho en esos momentos tensos en los que los países encuentran una manera de reconciliarse, llegar a acuerdos y consensos. Son momentos casi mágicos. Suelen ser momentos muy críticos donde la alternativa es el abismo y eso se vivió aquí en Bolivia; hubo un momento en que todos los actores políticos más importantes del país se sentaron en una gran mesa para llegar a acuerdos fundamentales como la Ley Electoral, la elección de los vocales del Tribunal Supremo Electoral, la extensión del mandato…. Fueron acuerdos básicos que parecían inalcanzables, que gracias a la capacidad de cesión de unos y otros, la visión a favor del bien común, se pudieron alcanzar.

Se ha creado un post debate sobre si hubo o no fraude en Bolivia, ¿fue fallido el informe de la OEA?

La UE no tuvo una misión de observación electoral, fue una misión de expertos electorales y por tanto no emitió un informe público, pero colaboramos estrechamente con la misión de la OEA y seguimos sus informes y su auditoría. Nuestras observaciones coincidían en gran medida con las de la OEA. Recuerdo perfectamente la noche electoral, cuando se interrumpió el conteo, el TREP… Desde luego es una señal muy clara de que algo no estaba funcionando. Para nosotros el tema quedó bastante claro en una votación del Parlamento Europeo, en la que por mayoría se decidió entender la situación y los hechos como han sido descritos en el informe de la OEA; para nosotros hubo una alteración por un servidor paralelo que no tenía ningún motivo de existir y una irregularidad material en muchísimos lugares de conteo que, sin entrar en el número,  daban una irregularidad suficiente como para cuestionar el resultado. Yo he escuchado señalar a algunos actores políticos que es el mayor fraude de la historia boliviana, nuestra percepción es que la alteración posiblemente fue menor, pero hubo alteración.

Muchos dicen que Bolivia es un país ingobernable, ¿qué opina Ud. de la polarización que nos acompaña desde hace años, es un problema ideológico, regional, de clases, racial?

El problema tiene bastantes raíces, pero desde luego la solución pasa por la educación política. Hay que saber convivir, hay que saber que uno no controla todo el espacio político y que tienen que compartir y ceder en algunos aspectos para conseguir lo que anhela en otros. La convivencia en democracia es un equilibrio continuo muy delicado y eso es un reto para todos los países. Pero, en Bolivia, en los últimos años, debido a que un partido tenía una mayoría tan absoluta, parecía innecesario. Seguramente después de las próximas elecciones volverá a haber un equilibrio político más convencional y las distintas tendencias políticas e ideológicas tendrán que aprender a convivir por el bien del país. Esta es la única forma en la que se pueden sanar heridas. La reconciliación pasa por aprender a convivir con el otro.

Las elecciones se han postergado para el 18 de octubre, ¿cree que es una buena decisión?

Vistos los procesos electorales en otros países, en esta situación de pandemia es preferible celebrarlas en el momento en que la curva está cayendo y que haya un mínimo de atención sanitaria garantizada. La preocupación por la salud tiene que equilibrarse con el ejercicio del derecho al voto, que desde luego es fundamental, pero sin poner en peligro las vidas. Es un equilibrio complicado. Entiendo los debates internos en el Órgano Electoral, en el Parlamento, entre los líderes políticos. No es fácil, pero si se trata de retrasar el proceso electoral y a cambio garantizar muchas vidas, quizás sea la solución más sensata.

¿Qué opinión le merecen las pugnas políticas que se han desatado a raíz de ello y que por los extremos piden elecciones en septiembre o postergación indefinida?

Es un debate político legítimo, todos los partidos tiene derecho a defender sus ideas y todas tienen un fundamento: desde realizar elecciones lo más pronto posible, porque este es un gobierno de transición y en noviembre no era previsible que durara más que unos meses y probablemente llegue a cumplir un año; y los que quieren posponer todavía más por razones de salud. Hay que encontrar ese equilibrio; ésa es la democracia: encontrar un equilibrio entre puntos opuestos. El TSE, el Parlamento, la Asamblea Legislativa y los principales actores políticos deberían llegar a un acuerdo porque eso le da más credibilidad al proceso y más credibilidad al proceso hace más fuertes las instituciones democráticas. 

Le ha tocado también vivir la pandemia en Bolivia, ¿cuál cree que es la debilidad más grande del país para encararla?

Hay unas condiciones previas muy claras: un sistema de salud sanitario muy precario, pocas instalaciones, pocos expertos, pocos reactivos para realizar los test… Hay, por tanto, un cierto temor en la población por la insuficiente atención médica y es totalmente justificable. Hay muchos ciudadanos bolivianos que tienen síntomas y quieren acudir a un centro hospitalario y no encuentran espacio; esto es angustioso para ellos y para sus familias. Muchas veces pueden tener un final fatal. Esto obedece a una condición previa del país que se tardará en subsanar porque hay que hacer una inversión en sanidad a medio y largo plazo. Luego, el país es muy grande, muy diverso. Efectivamente la pandemia empezó atacando más a las tierras bajas y ahora está avanzando mucho en el Altiplano, donde pensábamos que la altura y los rayos ultravioleta eran una protección, cuando se relajaron las medidas de cuarentena también se relajaron las costumbres de protección de la población y eso inmediatamente acarrea un aumento de contagios. 

Se ha presentado el Informe de Monitoreo de Cultivos de Hoja de Coca 2019 y la UE ha mostrado su preocupación por el incremento del 10% en la superficie de áreas de cultivo de hoja de coca, se habla de un retroceso desde 2011, ¿cree que Bolivia está perdiendo la guerra contra el narcotráfico?

La guerra contra el narcotráfico es una guerra larga, son muchas batallas. Hemos tenido años donde se ha visto una reducción de la zona de cultivo, gracias a la cooperación de la UE desde 2011, junto a socios como Naciones Unidas. Ha habido una contención, pero en los últimos dos o tres años hubo un aumento y este último año ha sido más claro. 10% es una cifra preocupante, es una cifra de dos dígitos que claramente responde a la situación concreta del país: ha habido una situación de inestabilidad, no se han podido realizar las actividades de erradicación de los últimos meses del año y la cifra ha aumentado. Con esta declaración lo que queremos es incidir en que tenemos que retomar esfuerzos para los próximos años, invertir más, aplicar las nuevas tecnologías, hacer un seguimiento más concreto del comercio de la hoja de coca para distinguir lo que es el comercio legal para el uso tradicional de lo que es el destino del producto excedentario, que va mayoritariamente al narcotráfico. Bolivia es un país de producción y de tránsito que suministra a varios países de América Latina, sobre todo Brasil, y buena parte a Europa. Por lo tanto, es un esfuerzo común con las autoridades bolivianas, a quienes reconocemos su esfuerzo, con la sociedad boliviana, con las zonas de producción. Queremos mantener un criterio básico que es la paz social que ha sido una característica en los últimos años, pero también ser eficaces en esta lucha que nos compete a todos. 

Lo más preocupante es que el incremento de cultivos se ha dado en regiones que no eran tradicionales...

Un aumento del 10% no está justificado por el consumo tradicional. Ha habido un aumento porque hubo una disminución en la erradicación y porque en algunas zonas se aumentó la producción, especialmente en algunos parques tradicionales, lo que es preocupante. Hay que apelar a la colaboración con las autoridades y al entendimiento con las zonas productoras. El informe de NNUU señala que posiblemente la figura del control social ha dejado de funcionar tan bien como en años pasados. Eso hay que tenerlo en cuenta. 

La relación que construyó su representación con el país fue determinante con el gobierno anterior, ¿cómo es la relación con el actual gobierno?

Hemos intentado siempre mantener una buena relación con todas las autoridades, indistintamente del color político. Por eso, precisamente, la UE pudo ser parte de la mediación desde el primer momento junto a la Conferencia Episcopal. Nosotros no distinguimos por partidos políticos, lo que nos interesa es la relación con el Estado, con Bolivia, y en materia de cooperación apoyar los esfuerzos de desarrollo y los objetivos que establece el Gobierno en cada momento. Con las actuales autoridades hemos tenido una relación yo diría que fluida, hemos mantenido proyectos de cooperación porque entendemos que estaban formulados para el país, no para un gobierno en concreto y, por lo tanto, hemos mantenido los desembolsos, hemos seguido invirtiendo en el país y lo seguiremos haciendo en el futuro.

¿En lo personal, qué experiencias propias se lleva del país?

Son muchos los buenos recuerdos que me llevo de Bolivia y por eso estoy seguro que volveré varias veces. Es un país que ya conocía, desde hace más de 20 años, y luego tuve la fortuna de ser destinado aquí. En estos cuatro años he recorrido prácticamente todo el país, por trabajo y también con mis hijos. Hemos conocido desde las zonas selváticas, los parques nacionales, el Salar, el lago Titicaca, los sitios patrimoniales, el parque del Sajama, que es un lugar que destaco siempre. En fin, son tantos los lugares que he disfrutado y visitado que es difícil enumerarlos. Bolivia es un país especialmente diverso, con una riqueza cultural y patrimonial excepcional. Su riqueza medioambiental es enorme y es un gran potencial. El turismo de calidad va a ser fundamental para el futuro de Bolivia, tiene una oferta tan amplia y tan atractiva con una hospitalidad que es su característica, que con un poco de inversión conseguirá ser una gran potencia turística de la región. Yo así lo deseo y creo que además la UE y sobre todo algunos países europeos, que son punteros en el sector, pueden ayudar decisivamente.

Hoja de Vida

Origen León de la Torre Krais (Washington, 7 de julio de 1969) es abogado y diplomático español. Fue designado, en julio de 2016, Jefe de la Delegación de la Unión Europea en Bolivia.
Antes Fue Embajador de España en Nicaragua y Ministro Consejero de la Embajada de España en Bélgica.

Tambien lea: https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/12/1/leon-de-la-torre-la-pacificacion-en-buena-parte-se-debe-la-disposicion-del-mas-239090.html

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