«Salvatierra se acercó a los obispos e invitó a todos a la investidura»

Quien fuera el secretario adjunto de la CEB tomó nota de todo lo dicho en las reuniones celebradas entre el 10 y el 12 de noviembre de 2019 en la Católica. Aquí cuenta los detalles de lo ocurrido.
domingo, 16 de mayo de 2021 · 15:30

 Mery Vaca  / La Paz

Ante la insistencia del Movimiento Al Socialismo (MAS), de que hubo un golpe de Estado en Bolivia y ante un informe de la Procuraduría General del Estado que niega los hechos de octubre y noviembre de 2019, llegando a  decir que no hubo vacío de poder porque no existe registro de las renuncias del la cadena sucesoria, el camino que queda es recurrir a los protagonistas y testigos para reconstruir aquellos hechos.

El padre José Fuentes, entonces secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal de Bolivia, estuvo presente en aquellas reuniones acompañando a los obispos y tomando nota de cada detalle que allí se decía.

Da la casualidad que él ahora es rector de la Universidad Católica de Bolivia y ofrece esta entrevista en la misma sala donde se produjeron los encuentros  de pacificación. Aclara que la Católica lo único que hizo fue prestar la sala y que no tomó parte en las reuniones.

El Gobierno asegura que aquí, en la Universidad Católica, se ha gestado un golpe de Estado, a raíz de las reuniones de pacificación celebradas aquí. ¿Qué nos puede contar al respecto?

La Universidad Católica, lo único que hizo, con una extraordinaria predisposición, fue prestarnos un salón;  la Universidad Católica no tuvo nada que ver en aquellos diálogos de octubre, noviembre de 2019, que han sido tan famosos. Hemos pedido otros lugares antes, ha habido una negativa, no se podía, al final   hemos pedido a la Universidad Católica, como un sitio neutral para poder reunirnos. La Conferencia Episcopal, de la que provengo, ha sido muy clara, ha hecho dos comunicados, que los ha hecho públicos monseñor Ricardo Centellas, el presidente de la Conferencia. En uno ha calificado el tema del golpe como un invento, aquí no hubo ningún golpe de Estado, y en el segundo, lo ha calificado como una fantasía. Lo que hubo en la Universidad Católica, yo estuve presente, fue un amplio diálogo, realmente ejemplar, buscando el bien común del país en un momento de vacío de poder y con un acuerdo del que han participado todos los partidos políticos de Bolivia;  todos han estado de acuerdo en la solución que se materializó. Lo que yo recuerdo también de esas reuniones es que siempre se buscó la solución más constitucional posible, una vez que había renunciado toda la línea de sucesión constitucional. Por qué renunciaron, eso yo creo que hay que preguntárselo a otras personas. Para mí,  el misterio es ése. 

Lo que se habló aquí, no hay ningún misterio y los que tienen que explicar esto es quienes renunciaron a esa sucesión constitucional porque aquí llegamos y no había solución, había vacío de poder, había violencia muy fuerte en las calles, había gente muy amenazada, la gente estaba asustada y aquí hubo que buscar una rápida solución constitucional. El término que se barajó en todos los diálogos fue buscar la solución más ajustada posible a la Constitución. Todo el mundo sabe que aquí no hubo un golpe de Estado.

Las renuncias las hemos visto por televisión, pero el informe de la Procuraduría dice que no hay registro de las mismas. ¿Qué puede decir de esta nueva versión de la realidad?

Lo que la Conferencia Episcopal ya ha dicho, que es una fantasía, porque dos de las renunciantes estaban en esta reunión, que eran Adriana Salvatierra  y Susana Rivero (entonces vicepresidenta de la Cámara de Diputados);  estaban en esta reunión, ellas podrían haber asumido y no asumieron. En todo momento se dijo que ellas sí aceptaron que no habían presentado por escrito (su dimisión), pero también que habían hecho esta renuncia ante los medios de comunicación.

¿En la reunión lo dijeron?

Sí, en la reunión dijeron: con la renuncia que hemos hecho ante los medios de comunicación es suficiente. Nadie discutió más, pero ellas en ningún momento reivindicaron la posibilidad de esa sucesión.

Otra de las cosas que dice el Gobierno es que aquí ya se sugirió el nombre de Jeanine Añez como presidenta y que se habló de un plan B. ¿Cómo ocurrieron los hechos al respecto?

El plan B que yo recuerdo aquí es que la Asamblea Plurinacional eligiese a cualquier candidato que se presentase, pero esa solución fue desechada, precisamente como poco constitucional. Todos vieron en esta mesa que la solución más ajustada a la Constitución era la solución de Jeanine Añez y desde esta mesa se la llamó por teléfono y doy testimonio que a ella le sorprendió la llamada, y que ella se mostró dispuesta a hacer lo que se le pudiese para el bien del país, para la pacificación del país.

¿Pusieron un altavoz?

Sí, Tuto Quiroga desde su teléfono marcó el teléfono de Jeanine Añez, y todos los presentes en la mesa pudimos escucharla.

¿En esa reunión estaban todavía las señoras del MAS?

En esa reunión estaban las señoras del MAS.

Ellas, ¿qué dijeron al respecto?

Aquí hubo un acuerdo, incluido el MAS, como ya ha dicho la Conferencia Episcopal;  ellas estaban aquí presentes, aquí hubo un acuerdo, incluso hubo una invitación de Adriana Salvatierra para que los miembros de la Iglesia participásemos en la toma de posesión aquella misma tarde del 12 de noviembre. Ella se acercó a los obispos, yo estaba presente ahí, y ha invitado a todos a participar en la Asamblea Plurinacional, en la sesión de investidura de aquella tarde.

Pero ella ya no asistió…

Pero después nos encontramos con la sorpresa de que ya no asistió, insistentemente el monseñor Eugenio Scarpellini la llamó por teléfono, le dijo que la Unión Europea ponía a su disposición el coche del embajador para que pudieran trasladarla sin peligro, porque ella ya aducía que había peligro para la vida de los miembros del MAS. Se le garantizó toda la seguridad posible para que pudiera trasladarse a la Asamblea, pero no se produjo aquello. Lo otro es un misterio, qué es lo que pasó desde esta mesa hasta aquella tarde. Aquí hubo un acuerdo, todos los que estuvimos aquí podemos dar fe de aquello, siempre buscando la solución más constitucional posible, ya que estaba rota toda la sucesión constitucional, había vacío de poder y violencia en las calles. Hay que recordar que la gente estaba asustada;  no sabíamos si iban a agredir una casa, si iban a quemarla, en esa situación se produjo aquel acuerdo.

El otro eje de la conversación de aquella mesa debió ser Evo Morales. ¿Qué se dijo sobre su salida, las garantías de que se fuera al asilo a México, quién pidió el asilo?

El día 10 nos reunimos tras la renuncia, pero los del MAS no quisieron que hubiera reunión hasta que Evo Morales estuviera fuera del país y en un lugar seguro, en México. Entonces no pudo haber reunión hasta que Evo salió del país, esto fue como una condición para que hubiera el diálogo. Ahí hubo una petición de favores por parte de los expresidentes que tienen conocidos, sobre todo Tuto Quiroga medió con llamadas de teléfono, no dándole órdenes a nadie como se dijo, sino mediando, pidiendo favores, que pudiera haber esa salida pacífica, pero fue pedida por los miembros del MAS.

 Se lo pregunto porque en el informe de la Procuraduría General daría la impresión de que Tuto obligó a Evo a irse en ese avión a México.

Ésa es una deformación de los hechos, lo que pasó fue lo que le estoy contando;  fue Adriana Salvatierra la que pidió y no estaban dispuestas a sentarse a la mesa hasta que Evo Morales no hubiera salido del país. Tuto Quiroga lo que hizo fue hablar con amigos militares para posibilitar esa salida pacífica.

¿Considera que es una injusticia que Jeanine Añez esté en la cárcel?

Es una injusticia totalmente, porque Jeanine Añez lo que hizo fue aceptar la llamada a la única solución ajustada a la Constitución que en ese momento se veía. Si ahora la gente del Gobierno aduce que había un error, en ningún momento hubo la intención de dar un golpe de Estado;  aquí no estuvo presente ningún militar, los obispos incluso intentaron hablar con el Estado Mayor por el miedo que había en ese momento, y no lo consiguieron. Los obispos no pudieron ni siquiera hablar con el Estado Mayor, no hubo ninguna conversación;  aquí hubo una conversación entre líderes políticos, entre líderes sindicales, el Conade, estaba el ahora fallecido Rolando Villena, estaban realmente representadas aquí todas las fuerzas de la sociedad y la vida política en ese momento.

El Gobierno intenta involucrar, además, a la Iglesia Católica y a la Unión Europea en el supuesto golpe de Estado. ¿Qué opina al respecto?

La Unión Europea hizo un servicio extraordinario, realmente, a través del exembajador León de la Torre, un hombre admirable, porque realmente se las jugó por Bolivia;  en todo momento puso a disposición la embajada, sus locales, coches diplomáticos, todo para que se pudiera encontrar una salida pacífica para Bolivia. Las tres instituciones que estuvieron mediando fueron la Unión Europea, la Embajada de España, que también estuvo presente en ese momento, y la Iglesia Católica, juntamente con los tres partidos que obtuvieron representación en el Parlamento en las elecciones de 2019, el Conade y los movimientos cívicos. La Iglesia tradicionalmente ha cumplido este rol de facilitadora de diálogo en el país;  entonces, para nosotros es asombroso, inédito que ahora se la quiera criminalizar, simplemente por la facilitación de un diálogo. La UE fue protagonista de esa facilitación, pero en ningún momento forzando a nadie. Siempre dijimos que no somos mediadores, que somos facilitadores;  lo que hicimos fue una facilitación de un diálogo, pero después nos encontramos con esta sorpresa. La detención y la forma de detención de Jeanine Añez, que no ha tenido ni las mínimas garantías legales, es una gran injusticia.

¿Cuál cree que es el objetivo de esta persecución?

Debe ser retomar el poder, solamente puedo imaginar, no puedo saberlo, creo que todos estamos asombrados, de que lo que consideramos un asunto histórico en Bolivia de mucha altura de miras, de búsqueda del bien común se haya malinterpretado, sacado totalmente de contexto y haya llegado a esta interpretación fantasiosa, una invención de una historia.

La cara visible era el monseñor Scarpellini, él lamentablemente falleció. ¿No teme que a usted le armen un caso o una acusación?

Allí la autoridad en ese momento era monseñor Aurelio Pesoa, porque era el secretario general de la Conferencia, pero realmente por la experiencia que ha tenido en muchos diálogos en momentos muy difíciles, él pidió que monseñor Eugenio Scarpellini lo acompañase, y él también se trajo a monseñor Giovani Arana. Había tres obispos y yo les acompañaba como secretario. Realmente si hubiera un ataque a mi persona se confirmaría lo que yo pienso; pienso que con Jeanine Añez han ido hacia la persona más débil de aquella situación. Es una mujer, es camba, con poco apoyo popular en este momento por el desarrollo de su gobierno, han ido por la persona más débil. Mi misión era tomar nota, me parecería un poco contradictorio que quieran meterse con el secretario.

¿Cómo podemos salir de este círculo de venganzas en el país?

Esto es lo que me preocupa que no nos conduce a nada;  estamos enredados en una situación que nos está cerrando el futuro, porque hay tantos problemas en Bolivia, económicos, educativos, de salud, que es lo que ahora tendríamos que estar discutiendo, dialogando, y buscando caminos de solución. Sin embargo, estamos ahí en una cosa del pasado que además se está deformando. Es realmente preocupante.

HOJA DE VIDA

  • Inicios  Nació en Murcia hace 60 años. Desde hace 30 vive en El Alto, donde está a cargo de la parroquia Jesús Obrero.
  •  Cargos   Por más de una década fue secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal y ahora es el nuevo rector nacional de la Universidad Católica.
     

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