Quisbert, el periodista que pisó la cárcel, ayudó a Jhiery y fue blanco de la Policía

Haber investigado la muerte del bebé Alexander hizo que la justicia lo encarcele por unos días; el martes fue detenido por horas. El periodista asegura que seguirá con su trabajo, aunque con prudencia.
domingo, 26 de septiembre de 2021 · 05:00

Daniela Romero L. / La Paz

“La Policía detuvo a Carlos”. Esa fue la noticia que el martes recibió la redacción de Página Siete minutos después de que el periodista fuera arrestado por la Policía, cuando cubría el conflicto de Adepcoca, en Villa Fátima.

Seis horas después, luego de dos detenciones, de recibir golpes y ser gasificado, Carlos Quisbert fue liberado en la Felcc.

A quienes cubrimos el área de Seguridad por años, este amargo episodio nos remonta a marzo de 2015, cuando Quisbert no sólo fue detenido, sino enviado con detención preventiva a la cárcel de San Pedro acusado de obstruir la justicia, mientras investigaba la muerte del bebé Alexander en un hogar de niños.

Después de un profundo suspiro, Quisbert afirma que su encarcelamiento, hace seis años, y la detención del pasado martes lo encontraron  con  madurez. “De poder afrontar todo, no tener miedo a callarme”.

Precisamente su interés de llegar hasta el final de cada hecho lo llevó a seguir el caso Alexander  hasta encontrar las pruebas necesarias para que, finalmente, la justicia absuelva de culpa al médico Jhiery Fernández. Por uno de los reportajes del caso, Quisbert recibió en 2018 el premio periodístico en la categoría prensa y además se hizo acreedor de la medalla Huáscar Cajías como un profesional sobresaliente de las nuevas generaciones.

Con la cabeza un poco más fría y después de reflexionar sobre lo que pasó, Quisbert asegura que seguirá con el mismo empeño en su trabajo, aunque tomará la prudencia como bandera en sus coberturas.

¿Qué opina sobre  lo  sucedido el martes?

Estoy susceptible, es como tener un enemigo invisible porque no sabes exactamente quién puede ayudarte o perjudicarte sobre todo lo que pasó. Teniendo en cuenta que es la Policía la que se ha visto perjudicada en su imagen por todos los excesos. Si bien hay policías que me llamaron para decirme cómo podríamos presentar la denuncias, hay otros que se mostraron molestos y agresivos para brindar información por lo que pasó.

¿Cuántos años lleva en el área de Seguridad?

Estoy siete años en Seguridad, he tenido algunos paréntesis, pero siempre cercano a las fuentes.

La institución policial es una de las fuentes más complicadas de cubrir, ¿cómo maneja esa relación entre periodista y fuente?

Cuando tocamos los intereses de los jefes, esos momentos te acercan a la cabeza de los policías, hay otros hechos que te acercan más a las bases, como abuso y venta de destinos. Yo he mantenido contacto con varios oficiales, suboficiales y sargentos. Con todo eso, uno de los principales problemas que hay en la Policía, por la voz de los oficiales, es la intromisión política. Por eso el manejo de la institución no es el adecuado, no hay un plan de gestión que proponen los comandantes que son cambiados cada año. Esto perjudica a la administración de su talento humano.

¿Qué pasó el martes?

Lo que pasó el martes tiene que ver mucho con eso. El lugar donde se dio la represión no había un bloqueo, no había violencia por parte de los cocaleros. No había justificación para el operativo que se ha hecho. La orden de despejar esa vía fue política, no esa necesidad de dar seguridad. Esta deducción  que hice me llevó a acercarme más al contingente policial y buscar al que estaba al mando para que me diga cuál era la razón de la intervención antes de que se dé.  Cuando las mujeres están arrodilladas, me agreden, yo reacciono y soy agredido por varios policías.

Tengo la convicción de que estaban tratando de montarme un proceso para intimidarme.

¿Después de siete años de cobertura del área, usted cree que la Policía ya lo tiene de alguna manera en la mira?

Saben quien soy porque cotidianamente tengo contacto con ellos, porque voy a hacerles consulta, muchas notas llevan mi firma. Aunque algunas personas me dijeron que no firme, hay otras que me recomendaron que las firme porque es una manera de tener un registro sobre los temas a los cuales hago seguimiento para de alguna manera resguardar mi integridad.

El martes, cuando me arrestaron y me llevaron a la camioneta policial, se puede decir que fue casual o una reacción del momento. Pero después me vuelven a arrestar, me llevan a la Felcc y presentan la denuncia por daños a los bienes del Estado y un certificado forense, toda esa parte es un hecho premeditado.

La Policía agrede a Quisbert, el martes.
Foto: APG

¿Después del martes, algún jefe policial se comunicó con usted?

Tuve una breve reunión con el comandante de la Policía, Jhonny Aguilera, con el abogado del periódico, el comandante me hizo conocer que no iba a haber protección de parte de la institución contra los funcionarios que han cometido el exceso.  (El viernes hubo una reunión con el comandante departamental, en la que hubo intercambio de disculpas).

¿Cómo ve la cobertura periodística en esta área?

Hay inseguridad para el trabajo del periodista, no tenemos las garantías adecuadas. No se puede hacer cobertura por el riesgo, porque se debaten temas de corrupción, generalmente. A los compañeros de radio y televisión, a quienes se les exigen unas cuatro notas cotidianas, se les hace complicado, eso limita su trabajo. Y cuando quieren hacer seguimiento, se encuentran con estas trabas, como es la burocracia.

 Hay fuentes que buscan el anonimato, eso implica un riesgo doble para el periodista porque tiene que poner algo más para respaldar la denuncia. Si los colegas van por la línea de investigar, las autoridades piensan que  estamos en la oposición, eso también nos vuelve vulnerables.

A lo largo de estos años, ha tenido que vivir dos experiencias amargas, en la primera incluso pisó la cárcel. ¿Qué reflexión hace al respecto?

Son experiencias que enriquecen mi trabajo, de alguna manera  las circunstancias han hecho de que  genere elementos para poder reaccionar mejor ante otras circunstancias. Esas dos experiencias me han encontrado con la madurez de poder afrontar todo, no tener miedo a callarme.

En la primera ocasión fue detenido por su investigación en el caso del bebé Alexander que, finalmente, en 2018, se estableció que el médico Jhiery Fernández era inocente. ¿Qué evaluación hace de ese caso?

Esa fue la primera vez y guardé silencio porque estaba cuidando a mis fuentes, podía ponerles en riesgo, callé en algunos aspectos. Ahora pienso que  en ese momento hubiera sido recomendable hacer cuestionamientos más directos, pero las cosas se dieron así.

Creo que cuando estás en busca de algo, de alguna manera las circunstancias se dan para que llegues ahí, la persistencia de no haber dejado ese caso es el ejemplo. He tenido muchas diferencias, algunas colegas han dejado de hablarme porque para ellas hubo violación al bebé y yo decía que no hubo. Pero me resultaba chocante que afirmen sin conocer los detalles del caso.

Tuve la convicción por los hechos, por lo que vi, etc. Eso lo he mantenido firme y me ha dado la preparación para  cuando me encontré con el audio de la jueza Patricia Pacajes tenga todo el contexto para establecer qué era lo importante.

Hay otras experiencias que son complicadas, porque siempre hay un contexto largo, lastimosamente.

Usted habló de actuar con prudencia,  ¿cómo la va a aplicar en la cobertura?

Siempre he tratado de ser prudente. Alguna vez, cuando me citaron para ir a una reunión, elegí a algunos colegas para decirles y estén avisados. Pero hay momentos como el del martes que no puedes controlar del todo.

Tengo la formación para saber en qué lugar me tengo que poner para hacer la cobertura del conflicto, pero de acuerdo con las circunstancias.

No puedo justificar la reacción que tuve con el policía por haberme atropellado, pero fue una reacción y no me siento avergonzado con eso. Con esta experiencia trataré de respetar esa distancia que tengo que tener en conflictos de esta naturaleza.

Hay que tener prudencia en cómo voy a plantear la pregunta, si iré solo o no a alguna cobertura.

El momento que me detuvieron, muy avergonzado la llamé a la directora para que no la sorprendan con otra versión, con un pedazo del video o con una afirmación. Analicé el hecho y me pregunté de qué podían acusarme  y yo me defendí, no busqué agredirlo. Fue defensa propia.

Estaba mal ubicado y eso no medí. Pero también sé que otros periodistas habían sido agredidos.  A veces nos atacan, nos insultan  y no tenemos el mismo carácter. Si bien soy respetuoso y trato de ser formal con mis fuentes, los periodistas también demandamos respeto.

¿Trabajaría en otra área que no sea Seguridad?

Creo que no me sentiría muy cómodo. Tal vez porque no vives las mismas cosas, como persona aparte de periodista creo que mi labor puede dar un mejor rendimiento, ayudar a más personas estando en un determinado lugar.

A mí me encantan los viajes, la literatura, el teatro, pero no podría ayudar mucho a la sociedad. Tengo práctica en esta área, he ayudado a varias personas y quisiera ayudar más. De eso se trata querer estar aquí, ayudando a revelar hechos de corrupción o destapando otras cosas, se ayuda a tener un mejor país o frenar algunos abusos o arbitrariedades.

 

HOJA DE VIDA

  • Estudios   Carlos Quisbert Fernández es egresado de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con mención en periodismo.
  • Carrera  Fue periodista del periódico El Diario, antes realizó trabajos independientes. Es periodista de Página Siete desde 2018.

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