Asalto al Hotel Las Américas por el caso Terrorismo y separatismo

Caso terrorismo: 8 pruebas del montaje que la justica no quiso ver en siete años

Fueron advertidas desde el inicio del caso. Ahora también forman parte del informe de la CIDH, que responsabiliza al Estado por la vulneración de los derechos humanos de cinco acusados de terrorismo.

Nacional
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La Paz - lunes, 03 de octubre de 2022 - 0:00

Hay al menos ocho pruebas del montaje gubernamental en el asalto al Hotel Las Américas, que la justicia no quiso ver ni oír en 13 años de proceso y siete de juicio. Una denuncia hecha con 15 días de anticipación, varias versiones de cómo empezó el operativo y decenas de informes que presumen una relación de los hechos, diferente a la contada por la Fiscalía, son parte de los elementos que se pretendió eludir para apuntalar el caso Terrorismo.

“Todas esas mentiras eran imposibles de sostener en un juicio. Por eso, en siete años, nunca se llegaron a tratar los hechos. Por dos años y medio se leyó sólo extractos telefónicos. Luego se continuaron con pruebas en inglés y recortes de periódicos. Los fiscales no tenían cómo probar que los extranjeros estaban tras una conspiración separatista o querían tumbar al gobierno”, dijo el abogado de varios de los acusados, Gary Prado.

La madrugada del 16 de abril de 2009, miembros de la Unidad Táctica de Resolución de Crisis (Utarc) ingresaron al Hotel Las Américas, en Santa Cruz, para -según la versión del gobierno- desbaratar una célula terrorista. En el operativo murieron los extranjeros Eduardo Rózsa, Arpad Magyarosi y Michael Dwyer. Mario Tadic y Elöd Tóásó fueron apresados y encarcelados preventivamente por más de cinco años.

$!La madrugada del 16 de abril del 2009, la policía tomó por asalto las instalaciones y dio muerte a un boliviano y a dos húngaros. Se dijo que eran terroristas.

1. Una denuncia, 15 días antes

Para entender la relación de fechas es necesario recordar dos hechos previos a la intervención del hotel: los atentados al domicilio del viceministro de Autonomías, Saúl Ávalos, el 28 de marzo de 2009, y a la casa del Cardenal Julio Terrazas, la madrugada del 15 de abril de ese año.

Aunque el primero no es muy mencionado en las investigaciones, es el detonante de una denuncia que se anticipó al segundo. No se precisaban hechos o autores, pero se daba como ubicación Santa Cruz.

Pese a las advertencias de inviabilidad, el 30 de marzo de 2009 los abogados del Ministerio de Gobierno, Boris Villegas y Denis Rodas, elaboraron la denuncia por orden del entonces viceministro de Régimen Interior Marcos Farfán. Ambos juristas figuraban como apoderados del entonces ministro de Gobierno, Alfredo Rada.

Aunque la denuncia estaba lista, permaneció guardada hasta las 18:00 del 14 de abril, cuando ambos abogados se presentaron ante la Fiscalía de Distrito de La Paz. El documento señalaba que en un afán desestabilizador, según informes de Inteligencia, varios grupos armados tienen intenciones de realizar atentados y “posiblemente” un golpe de Estado.

Por ello pidieron al Ministerio Público actuar para prevenir los hechos. El fiscal a cargo era Marcelo Soza, que tiempo después fue procesado por extorsionar a los acusados.

“Presentaron la denuncia horas antes del atentado al Cardenal, ellos sabían lo que iba a ocurrir. Luego que sucedió, hicieron una ampliación por un “grave atentado, con lo que empieza el caso”, sostiene Prado.

$!Imágenes del día de los hechos.

2. Hallados antes del atentado

La primera versión sobre el operativo señala que la Policía encontró al grupo cuando escuchó unos disparos en el centro de la ciudad, la noche siguiente al atentado a la casa del Cardenal. Buscando el lugar de donde venía el tiroteo, se encontraron con el grupo armado y hubo un enfrentamiento en el que murieron las tres personas.

Sin embargo, la declaración del 12 de mayo de 2009, del entonces director de Régimen Interior Luis Clavijo señala que el 14 de abril, un día antes, recibió informes de Inteligencia sobre la presencia de un grupo terrorista en la capital oriental y que sería el autor de la explosión en el domicilio del Cardenal. Según su relato, el 15 de abril él mismo se presentó en el Hotel Las Américas e identificó plenamente a los extranjeros.

$!El Gobierno presentó al grupo como una célula terrorista.

3. Más de una versión

Pero, la anterior no fue la única versión dada por la Fiscalía sobre cómo empezó el sangriento operativo.

“Para justificar que hubo flagrancia, la Fiscalía dio una segunda versión. Indicó que la madrugada del 15 de abril identificaron el vehículo que participó en el atentado contra el Cardenal y lo siguieron hasta la madrugada del 16 de abril, cuando lo encontraron en el Hotel Las Américas. Según su relato, al percatarse de la presencia de los policías, los extranjeros les lanzaron una granada, a la que respondieron con disparos y los mataron”, explicó Prado.

Pero esta versión tampoco es valedera. El vehículo que fue identificado en el atentado no es el mismo que el que los extranjeros usaban y tenían guardado en el parqueo del hotel desde la noche del 14 de abril, hasta que fue requisado por la Policía.

4. Sin testigos ni pruebas

El hotel estaba ubicado en la calle 21 de Mayo esq. Seoane N° 356, Santa Cruz de la Sierra. Los vecinos del lugar afirman hasta hoy que entre las 3:00 y 4:00 de la madrugada de ese 16 de abril oyeron una fuerte explosión seguida de una ráfaga de disparos.

No hay registros de lo sucedido esa noche, el internet fue cortado y las cámaras apagadas. El servicio no se repuso hasta las 9:00 del día siguiente. Los únicos testigos de esa noche son tres personas que estaban de turno en el hotel. Ninguna fue convocada a declarar.

Aunque ya había una denuncia y se había identificado al grupo de los extranjeros alojados en el hotel, la intervención se realizó sin una orden de allanamiento.

$!Aún no queda claro como empezó el operativo y qué pasó en medio.

5. Balística, ¿hubo resistencia?

Las declaraciones recogidas en el cuaderno de investigaciones señalan que hubo un tiroteo de media hora, producto de la resistencia del presunto grupo terrorista ante la presencia de miembros de la Utarc. Una planimetría forense, presentada por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), identificó 51 disparos en el interior y exterior de las cinco habitaciones en las que Rózsa y sus compañeros se alojaban.

Aunque se hace referencia a que varias de las balas salieron del grupo de extranjeros, durante las pericias no se pudo hallar pruebas de que alguna de sus armas hayan sido disparadas. Es decir que no pusieron la resistencia con la que la Policía justificó la intervención violenta. No se hizo un peritaje de las armas secuestradas.

“Por los daños ocasionados, se conoce que el grupo de la Utarc, actualmente disuelta, entró al edificio y voló las puertas de las habitaciones con un explosivo. Luego disparó”, dijo Prado.

Según los informes de balística, la habitación de Rózsa es la que tuvo la mayor cantidad de disparos, 14 en total. No se contó el disparo que recibió en la sien y que lo mató.

Otra de las habitaciones con gran cantidad de disparos es la de Tóásó, en la que se identificaron 13, todos en la puerta. La fiscalía explicó que si él sobrevivió es porque no opuso resistencia. Sin embargo, abre la duda del porqué, si no se defendió, hubo tantos disparos en su habitación.

$!Una de las audiencia por el cao terrorismo.

6. Tres muertes y las autopsias

El operativo cobró la vida de tres personas: Rózsa, Magyarosi y Dwyer. En su libro, El Indebido Proceso, Gary Prado señala que las autopsias realizadas “expresaron lo que el Ministerio Público quiso callar”.

Las autopsias forenses señalan que los tres murieron por las múltiples heridas de bala. Si bien las detallan, no hacen mención de los disparos mortales.

Para Prado, el informe de Rózsa demuestra que fue ejecutado mientras estaba sentado o arrodillado en el piso, sin poder defenderse.

Algo similar pasó con Magyarosí, cuyas heridas en los brazos y un hombro hacen presumir que estaba de pie con los brazos en alto en señal de rendición.

Una autopsia hecha en su país determinó que murió asfixiado por su propia sangre, luego que una bala le cortara la tráquea. Sostiene que si hubiera recibido auxilio, habría sobrevivido. La pericia alertó un par de hematomas en las muñecas, lo que da a entender que fue maniatado antes de morir. En su segunda autopsia se halló una bala.

En el caso de Dwyer, la autopsia hecha en el país señala que recibió seis disparos, uno de frente y cinco por la espalda. Se afirma que murió por un shock hipovolémico y sostiene que su corazón estaba intacto, pese a que la herida estaba a esa altura.

La autopsia, hecha en su país, refutó el informe boliviano y evidenció que la primera bala fue mortal porque le destrozó el corazón. Se advirtió que el resto de disparos fueron hechos cuando cayó al suelo.

7. ¿Dónde murió Dwyer?

Según el acta de levantamiento del cuerpo, Dwyer falleció en su habitación del hotel. Pero esta versión no coincide con las declaraciones de Tóasó y Tadic.

En su declaración ante la Fiscalía, por separado y sin conocer la declaración del otro, ambos señalaron que Dwyer sobrevivió al operativo y que fue llevado junto con ellos al aeropuerto de Santa Cruz, desde donde serían trasladados a La Paz.

Fue ahí donde los policías lo apartaron y a La Paz solo llegaron los dos. Desde entonces denuncian que Dwyer no murió en el hotel, sino en el aeropuerto y que su cuerpo fue llevado hasta la escena del crimen.

$!Una parte de los más de 30 acusados.

8. El operativo en Cotas

De acuerdo a la informe conclusivo de la Cámara de Diputados, la existencia del otro lote de armamentos en un stand de Cotas fue notificada por los detenidos Tóasó y Tadic. Ambos, según el documento, tenían acceso al lugar.

Esta versión fue negada por Tadic y Tóasó. Afirmaron que no acompañaron a nadie, ya que ambos fueron llevados directamente del hotel al aeropuerto, para tomar un avión militar rumbo a La Paz.

Todos estos elementos fueron advertidos y denunciados desde el inicio de las investigaciones. Volvieron a tomar relevancia con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que reconoce serias vulneraciones en las que el Estado es responsable.

“Los fiscales no tenían cómo probar que el grupo estaba en una conspiración separatista o que querían tumbar al Gobierno”.
Gary Prado, abogado

Cronología del caso

28 /03/2009• El viceministro de Autonomías y exministro de Hidrocarburos de Bolivia, Saúl Ávalos, denunció que fue víctima de un atentado con dinamita en su casa de la ciudad oriental de Santa Cruz, que no provocó heridos.

14/04/2009 • Denis Rodas y Boris Villegas, representantes del Ministerio de Gobierno, presentaron ante la Fiscalía Departamental de La Paz una denuncia por graves delitos cometidos contra la seguridad interna del Estado.

15/04/2009 • Cerca la 1:30 de la madrugada un grupo de personas detonaron un explosivo en el domicilio del Cardenal Julio Terrazas, en Santa Cruz de la Sierra.

15/04/2009 • El fiscal Marcelo Soza informó el inicio de investigaciones preliminares al juez instructor de turno en la ciudad de La Paz, sin determinar hechos específicos o la identidad de los autores. Los representantes del Ministerio de Gobierno ampliaron su denuncia presentada un día antes de los hechos .

16/04/2009 • En la madrugada un contingente de la Utarc ingresó a las instalaciones del Hotel Las Américas en Santa Cruz. Los efectivos abrieron las puertas de las habitaciones de Rózsa, Dwyer, Tadic, Magyarosi y Tóasó con explosivos y dispararon en contra de los mencionados. El operativo cobró a vida de tres personas.

16/04/2009 • Casi al mediodía, desde Santa Cruz Soza emitió la resolución de aprehensión de Tadic y Tóasó por una presunta conexión con le atentado a la casa del Cardenal. Ambos fueron trasladados hasta La Paz en medio de varias irregularidades y abusos, donde fueron aislados en la Felcc.

2011• Con 39 acusados, 13 de los cuales estaban presos, se dio inicio al juicio por el caso Terrorismo, uno que se mantuvo por casi ocho años.

Rózsa: la muerte de 3 identidades

Nació en 1960 en Santa Cruz. Tenía triple nacionalidad: húngara, boliviana y croata. Utilizaba tres nombres, Germán Roca Aguilera, Luis Tamandua y Jorge Hurtado Flores.

Durante el asalto al Hotel Las Américas, aún con vida, recibió tres disparos que lo abatieron e impidieron que oponga resistencia. Un cuarto disparo fue el que le quitó la vida y fue hecho en la sien derecha.

Según la autopsia, hay tres disparos más en el abdomen que se presume que fueron hechos luego que cayó muerto.

$!Eduardo Rózsa.

Michel Dwyer, una muerte irresuelta

El irlandés de 25 años llegó al país con un pasaporte británico. Estudió ingeniería de construcción en la Universidad de Galway y trabajaba como guardia de seguridad.

En su cuerpo se hallaron las pruebas de seis disparos. Uno, el primero, fue hecho por la parte frontal a la altura del corazón, mientras que los otros cinco fueron hechos por la espalda.

En su caso hay dos autopsias, una hecha en Bolivia y otra en Irlanda. La segunda evidenció la gravedad del primer disparo que ocasionó su muerte.

$!Michel Dwyer

Arpad Magyarosi, sin auxilio

El estudiante hungaro-rumano era llamado “Carlos”. Tenía 28 años de edad y una carrera musical que iba camino a despegar.

El informe señala que hubo siete lesiones de disparos. La trayectoria de los primeros sugieren que fueron hechos de frente cuando estaba de pie, le hirieron el codo y el hombro derecho. El resto presenta otro ángulo que muestra que fueron hechos cuando él ya estaba tendido en el suelo.

Una segunda autopsia, en su país, develó una bala oculta. Murió desangrado, sin auxilio médico.

$!Arpad Magyarosi.

Elöd Tóasó, en busca de justicia

El informático de nacionalidad húngaro-croata es uno de los dos sobrevivientes del sangriento asalto. Tiene 41 años y vive en Budapest. Retomó su trabajo como profesor y realizador de audiovisuales.

Fue esta última actividad la que lo trajo a Bolivia. Su llegada fue a invitación de Rózsa, con quien firmó un contrato para rodar una película. Hasta hoy denuncia que no hubo un grupo terrorista y que se declaró culpable porque era la única forma de salir de una detención preventiva que ya pasaba los cinco años.

$!Elöd Tóasó

Mario Tadic, un sobreviviente

El croata-boliviano tiene 68 años y es uno de los sobrevivientes de aquella noche. Un informe de la Defensoría del Pueblo, hecho al inicio del caso, confirma que tanto Tadic como Tóasó fueron torturados al momento de su detención. Fueron acusados de formar parte del grupo terrorista que supuestamente intentaba dividir el país

Luego de ser condenados a cinco años y 10 meses, tras declararse culpables para lograr la libertad, recibieron ayuda de Hungría para abandonar Bolivia.

$!Mario Tadic

Una tipificación ambigua a la que se añadió separatismo y financiamiento al terrorismo

La tipificación de terrorismo del Código Penal boliviano está catalogada como “ambigua”. El artículo 133 señala que será acusado de terrorismo todo aquel que cometa delitos contra la seguridad común, la salud pública o atente contra los medios de transporte; o contra la integridad de jefes de Estado extranjeros u otras autoridades para mantener en alarma a la población; subvertir o alterar el orden constitucional o deponer al gobierno elegido.

También será acusado de terrorismo quien se apodere de una aeronave en vuelo o buque mediante la violencia, cometa un atentado violento o entregue, coloque, arroje o detone un artefacto explosivo en un lugar público. La norma sanciona a quien promueva, cree, dirija, forme parte o preste apoyo a una organización destinada a realizar las conductas citadas anteriormente.

Las críticas datan desde 2006, por su potencial para restringir los derechos de objetar políticas gubernamentales o de tener opiniones distintas. Desde las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, del que Bolivia fue parte, se instó a adaptar la legislación sobre terrorismo a estándares internacionales.

En 2011 y 2012, por el caso del Hotel Las Américas, la ley fue modificada para insertar los delitos de separatismo y financiamiento al terrorismo, pero no se logró cumplir con los parámetros. Al contrario, estas dos adiciones fueron abriendo aún más la norma.

Tras la crisis política de 2019, con este tipo penal se imputó formalmente al menos a 25 personas, entre ellas los expresidentes Evo Morales y Jeanine Añez: 15 durante el gobierno transitorio y 10 en la gestión de Luis Arce. En todos los casos, organizaciones internacionales criticaron el uso del tipo penal para realizar una revancha política, algo que se había advertido ya en el caso del Hotel Las Américas.

En agosto de 2021, el Gobierno promulgó la Estrategia de Lucha Contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y Financiamiento del Terrorismo, que más allá de solucionar las ambigüedades, las profundizó. En noviembre, tras seis días de protestas y paro cívico, la norma fue abrogada.

CIDH: Guedes y Mendoza, otras víctimas en el informe

En su informe filtrado la semana pasada, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que el gobierno tenía responsabilidad en las “graves violaciones de derechos” de tres ciudadanos extranjeros y dos bolivianos.

Estos últimos son Alcides Mendoza y Juan Carlos Guedes, quienes fueron acusados en el polémico “caso Terrorismo”, que empezó en 2009 y fue cerrado en 2020. Fueron los únicos involucrados que permanecieron recluidos durante todo ese tiempo.

“La comisión concluye que el Estado boliviano es responsable por la violación de los derechos a la vida, integridad personal, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial” en perjuicio “de las víctimas identificadas en el presente informe”, señala el documento.

El 29 de abril de 2009, enmanillado y con los ojos cubiertos con cinta adhesiva, Juan Carlos Guedes arribó a La Paz en calidad de aprehendido, acusado de tener vínculos con la supuesta organización terrorista de Rózsa. Con su cuerpo golpeado apenas podía mantenerse en pie. Pese al deterioro de su salud, sus peticiones de una detención domiciliaria fueron negadas, por lo que acudió a la CIDH.

Fue aprehendido alrededor de las 18:00 del 28 de abril de 2009, cuando salía de su casa -junto a su esposa Martha- para ir a recoger a sus hijas del colegio. Apenas llegaron a la esquina cuando tres vehículos los interceptaron. Era un operativo que hasta ese momento sólo habían visto en películas.

“¡Entregales el auto!”, pidió Martha mientras levantaba las manos pensando que se trataba de un asalto. Sintió un jalón que la sacó del auto y la tumbó boca abajo en el piso. “¡Callate, no me mires!”, le ordenó un hombre mientras le pisaba la espalda. Ella no olvidó el rostro y tiempo después aseguró que era Wálter Andrade, jefe de la disuelta UTARC.

Guedes fue involucrado por venderle una escopeta de colección a Rózsa. A Guedes se lo presentaron como Luis, pero luego fue el mismo Rózsa quien le pidió que lo llamara Germán. El intermediario de esa venta fue Mendoza.

Mendoza siempre negó toda relación directa con los extranjeros. Sostenía que lo involucraron por una fotografía del Carnaval, en la que aparecían detrás de él.

Alcides Mendoza fue apresado un día antes que Guedes. Fue interceptado en la avenida Virgen de Cotoca por un grupo de civiles. A golpes, lo subieron a un coche sin placas.

Llegó a La Paz al día siguiente, maniatado y con los ojos pegados con cinta de embalaje. Las imágenes de su arribo son contundentes. Se lo ve caer de bruces por caminar a ciegas y tener las manos atadas.


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