Sintiéndose espoleado por “los verdugos” de la justicia, habla de su situación

Diego Ayo: “Tengo miedo, pero tengo más miedo a quedarme callado”

El politólogo fue imputado por la Fiscalía por presunto incumplimiento de deberes en Bolivia Tv, en 2020. “Yo ya estoy condenado”, dice el paceño que hace un análisis de la justicia boliviana.

Nacional
Por 
La Paz - domingo, 25 de septiembre de 2022 - 0:00

Experimenta la fragilidad de la indefensión. “Es un momento de miedo”, se sincera. La imputación formal de la Fiscalía Anticorrupción, en su contra, lo sumerge en la intranquilidad. Pero Diego Ayo se galvaniza y se prepara. “Después vendrá un juicio y luego una condena. Yo ya estoy condenado”, formula el politólogo.

El 22 de este mes la Fiscalía acusó a Ayo, Gonzalo Rivera, Andrés Rojas y otros ocho exfuncionarios de Bolivia Tv por la presunta comisión de incumplimiento de deberes en 2020.

Sintiéndose espoleado por “los verdugos que antes se ponían una máscara y ahora sacan un título de abogado”, el paceño de 51 años accede a conversar con Página Siete para hablar de su situación, de la justicia boliviana y del MAS.

La Fiscalía Anticorrupción identificó una contratación irregular a su favor, ¿cómo toma esa acusación?

Bueno, me preocupa muchísimo porque la primera etapa antes de entrar a esta imputación era simplemente la declaración de toda la información, digamos de antecedentes y ya lo habíamos tenido hace dos o tres meses y claro, uno puede terminar ese primer momento judicial tranquilo y decir ya está pues, ya los he dejado convencidos, yo no tengo nada que ver; pero lo cierto es que no, lo cierto es que después de ese primer momento declarativo viene esta imputación y después vendrá un juicio, seguramente, y después vendrá una condena. Es decir, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que ellos ya tienen el veredicto relativamente considerado, eso hay que dejarlo en claro, todo esto es simplemente procedimental. Es gracioso lo que vemos ahora; en una época dictatorial, en los años 70, entraba seguramente un general, un soldado y me presionaban y me ponían todos los cargos en contra. Esto es más lento, es un juez el que se encarga de esto; esto es mucho más lento, esto va de a poco y sin embargo el resultado más allá de la posible incertidumbre que estamos viviendo ahora tiene una certidumbre clara, meternos presos, yo ya estoy condenado.

Para contar los antecedentes, ¿cómo llegó a Bolivia Tv?

Me invitó Gonzalo Rivera y acepté de muy buen gusto. Cuando Gonzalo renuncia, por invitación de Andrés Rojas. Yo no he tenido jamás ninguna ligación con el gobierno de turno, pero para nada, ni medio centímetro ni de Iván Arias ni de Arturo Murillo y menos de Jeanine Añez. Ni siquiera conozco a esa gente, con excepción del actual Alcalde, yo no tengo ninguna muñeca de nadie. Yo entré ahí porque yo le propuse a Gonzalo hace un año y medio hacer un programa y justo me llamó: “Hay la chance de director; ven, haz el programa que quieres hacer”. Fue así de simple y es un programa evidentemente crítico y es muy crítico, pero es crítico como soy yo, con una voz propia y suficiente respaldo académico; yo critico a Banzer del 70, critico a Goni neoliberal y critico por supuesto a Evo Morales. Es decir, para mí las críticas que hago son críticas digámoslo así, estructurales, no es un aprovechamiento coyuntural en contra de alguien, eso no lo acepto, no me parece correcto. Es una crítica estructural en general, las deficiencias de nuestro modelo, incluso tengo un programa que viene desde el 52 a la fecha, yo critico el abordaje del 52 y las fallas después con los militares a la cabeza. Esto no tiene un encuadre partidario ni una especie hasta de resentimiento con el actual Gobierno o con lo que era el anterior, para nada; es un análisis académico como soy yo, técnico, impecablemente técnico, discutible, seguro, por supuesto que es, pero discutible, no imputable.

Uno de los puntos que la Fiscalía toma es que Bolivia Tv tiene un manual de funciones. ¿Consideró ese manual?

Sin dudas, pero en todo caso yo jamás me he valido de ningún artificio específico como para hablar lo que tengo que hablar. Siempre que te contratan te dicen que hay un manual que comprende estas funciones, y en el manual claramente dice defensa de la institucionalidad del canal; yo he defendido en todo momento al canal; hablar con libertad de expresión es defender sobre todo al canal y a la democracia que representa. No puedo valerme de un artículo 28 de un manual que después forzosamente se malinterpreta para no hablar lo que tengo que hablar. Estamos en una democracia, supuestamente, y en la democracia el principal valor, y es principal valor del manual también es la libertad de expresión. Yo siempre me he valido de eso para poder hablar frente al público con la mayor franqueza y claridad.

¿Cuánto cobró?

El programa salía 20.000 bolivianos y un poquito más, pero yo no cobraba más de un tercio de eso, yo nunca he cobrado; es más, muchísimo menos, yo cobraba 5.500 bolivianos porque contrataba a tres personas. Es un programa, Afuera de la caverna, que yo en mil años lo podría hacer, es un programa con algunas cuestiones fílmicas muy bien hechas, y todo esto implica además conseguir información; para eso tenía una persona y media a mi cargo, digo una y media porque estaba media persona encargada de eso y la otra tiempo completo para toda la información que conseguíamos. Hacer estos cuatro programas por semana era dificultoso; si usted los ve, son ensayos, cada uno de ellos es un ensayo de 30 páginas, es profundo y realmente lúcido y claro.

Los organismos de prensa señalan una probable falta administrativa, pero en ningún caso un delito penal, ¿qué cree que hay detras de la imputación?

Habrá que preguntarles a ellos. Bueno, por supuesto que hay una intención política. Los verdugos antes se ponían una máscara, ahora sacan un título de abogado, intentan buscar el último resquicio como para anularte, puede haber 99 cosas bien hechas en el contrato y se agarran de la cosa 100 que tiene una falla evidentemente administrativa, no penal. Es el riesgo que tenemos ahora, ellos tienen en mente simplemente juzgarme y acusarme y si pueden meterme a la cárcel lo harán. Todo lo administrativo pasa a segundo plano, aquí de lo que se trata es de buscar una excusa judicial para legalizar lo que normalmente sería ilegalizable, pero ésa es la intención, tengamos en cuenta, cualquier falla que pueda tener es administrativa, pero ni siquiera tengo una falla administrativa. Analizando con mis abogados, hemos llegado a la verificación última que no tengo ni siquiera faltas administrativas, posiblemente las pueda tener el canal, yo no.

Usted habla de un objetivo político que hay detrás; si así fuera, ¿tiene sentido seguir con la defensa en el país al menos?

Bueno, no estamos en una dictadura. Siempre hay la chance de argumentar y argumentar hasta el final; en una dictadura por más que hayas argumentado sobre Cristo, los ángeles y la Virgen María igual te mataban o te metían a la cárcel. Aquí siempre hay un 5% o 10% de apertura, yo sabía eso desde el primer momento que me he presentado a los estrados judiciales. Uno sabe que los fiscales responden partidariamente. Lamentablemente es así, han prostituido la justicia y uno se enfrenta a eso, pero tienen siempre la posibilidad de luchar con cada argumento jurídico. No es la época de los 70, es la época actual donde los gobiernos autoritarios vienen de a poco, van acumulando históricamente sus artificios autoritarios; obviamente estamos en ese momento, yo sé perfectamente que mis chances son absolutamente minoritarias de salir sin ninguna raspadura, pero mientras haya que intentarlo definitivamente lo haré.

¿Cuánto se daña la libertad de expresión con estas imputaciones a usted y a periodistas?

Enormemente porque puede ser finalmente tres, cuatro o 10 personas nada más, pero el mensaje es claro, los que hablan fuerte van a la cárcel. Los que hablan fuerte tienen mínimamente un juicio, entonces la lógica es muy básica, mejor no hablo, mejor me callo, mejor no digo lo que estoy viendo, mejor no opino. Es un silenciamiento sutil, pero silenciamiento al fin, es la forma que tienen gobiernos como el de Nicaragua. Estamos en la fase de atacar con sutilezas legales, no te atacan con una pistola, te atacan con sutilezas legales, eso es lo que estamos viviendo.

Con esas sutilezas legales, ¿cuál es su análisis del discurso del presidente Luis Arce y la reforma judicial, en la ONU?

Bueno, es un contundente comentario en contra de un facilismo dialógico que nos puede llevar al engaño. La justicia está prostituida, mercantilizada y está tomada. Eso no significa que no haya jueces y fiscales de primer orden con una ética impecable, por supuesto que los hay y eso vale la pena remarcarlo, y espero que lo remarque.

¿Cómo se la reestructura?

No es fácil, sería medio largo explicar esto, pero lo primero, no es un artificio legal, no es a través de argumentos judiciales; no, señores, lo primero es un acuerdo político, una plataforma política en la que realmente definan qué se cambiará. No podemos escuchar al Ministro de Justicia cada dos por tres decirnos ‘voy a hacer este cambio’, que son simplemente reformas. Cuando te caes y tu pantalón se rompe, ¿le harás un parche y pare de contar? Estamos parchando la justicia, la reforma implica una despolitización total, no retornar a la elección directa de autoridades, tener jueces probos.

¿Qué opina del caso de Jeanine Añez, que está siendo juzgada en la justicia ordinaria?

Ésa es la muestra más patente de que si pueden con una expresidenta van a poder con todos los que vienen detrás de ella, el daño que ella ha ocasionado es un daño político. Evidentemente no ha sido una gestión, digámoslo así, pulcra.

¿Qué opina de la guerra interna que hay en el MAS?

Bueno, creo que hay distintas razones, pero la principal es que hay un proceso de desgaste que es el modelo masista que nace el 2006, que es básicamente de entrega dispendiosa de recursos. Solamente en 560 mil funcionarios públicos gastamos 47.000 millones de bolivianos o sea 7 millones de dólares.

El caso ABC, con coimas por más de 18 millones de bolivianos, aún no tiene detenidos. Su caso ya tiene imputados, ¿qué opina?

Ya lo he dicho, la justicia sirve para amedrentar a los opositores, sirve para callarlos. La justicia no funciona para ajusticiar en función a lo que realmente sucedió sino a lo que ellos creen que ha sucedido y quieren que haya sucedido para poder actuar políticamente.

Trabajó para Doria Medina, ¿hubiese trabajado con el MAS?

No, no, no hubiera trabajado con el MAS por una cuestión de antecedentes que hacen referencia a un partido que deja de ser democrático. En 2005 yo voté por el MAS, he votado por Evo Morales, eso lo dejo claro también; sin embargo, en la medida que esto se va degradando y el partido se convierte en un instrumento de poder, es evidente que no voy a trabajar para ellos.

¿En qué momento está?

Es un momento difícil. La gente no quiere que hable, tu madre se asusta, tu esposa se asusta; es un momento de miedo, pero yo tengo en claro las palabras de Marcelo Quiroga Santa Cruz, cuando le preguntaba si tenía miedo y decía: “Sí, tengo miedo, mucho miedo, pero tengo más miedo a quedarme callado” y eso siento, ése es mi miedo verdadero.

“El mensaje es claro, los que hablan fuerte van a la cárcel, buscan el último resquicio como para anularte”.
“Estamos en la fase de atacar con sutilezas legales: ésa es la forma, no te atacan con una pistola”.
“Si pueden con una expresidenta, van a poder con todos los que vienen detrás de ella”.

Mensaje de Página Siete

El periodismo independiente es uno de los pilares de la democracia porque al fiscalizar a los poderes del Estado se logra una Bolivia más justa.

Suscríbete a Página Siete, es una buena causa.

 

Hacer click

 

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS