Equidad en la distribución de escaños

Enrique Velazco Reckling
miércoles, 09 de octubre de 2013 · 20:57
El editorial de Página Siete del 8 de octubre comenta sobre las protestas por los escaños y afirma que estas protestas son excesivas porque "no es culpa de nadie que haya regiones que pierden población relativa, la migración interna y externa es un fenómeno tan antiguo como la humanidad y está presente en todo el mundo”. Para el periódico, la reasignación de diputados ha sido un trabajo bien realizado por el Tribunal Electoral porque "está claro que hay departamentos que bajan su población de manera relativa al total nacional”, citando puntualmente el hecho que Santa Cruz ha estado subrepresentado.
El argumento del editorialista es sólido en cuanto a las variaciones relativas de población, pero no refleja el espíritu de equidad del artículo 146, numeral V de la Constitución Política del Estado. Sobre la  base de los resultados del censo, la reasignación de escaños debe aplicar criterios de equidad que incluyen menor población y menor desarrollo económico relativo. En este sentido, la propuesta del TSE compensa con 24 escaños a los seis departamentos con población menor a la media nacional, mientras que por bajo desarrollo solamente asigna un escaño al departamento con el menor Índice de Desarrollo Humano (IDH).
 En el informe 2012 del PNUD sobre desarrollo humano en Bolivia, el 90% de los municipios tiene un IDH menor a la media nacional y apenas 34 municipios, concentrados en cuatro departamentos, la superan; es decir, en la práctica la metodología de distribución aplica solamente el criterio de población.
 Aplicar el criterio de equidad requiere una reflexión más profunda. Un par de ejemplos. En Potosí, el 77% de la población tiene IDH menor a la media nacional; en La Paz, sólo el municipio de La Paz lo supera, mientras dos  millones de paceños (72%) tienen IDH bajo. Por el contrario, en Tarija el 70% y en Santa Cruz el 72% tienen un IDH superior a la media nacional. En estas condiciones, si se aplican los criterios de la CPE, aunque La Paz y Santa Cruz tengan la misma población total, no es necesariamente equitativo asignarles iguales escaños porque el primero debe atender a tres veces más población con bajo IDH. Potosí tiene el doble de población que Tarija y su población con bajo IDH supera en 35% a la población tarijeña total; entre 2001 y 2012, la población aumentó en 115.000 personas en Potosí y en 91.000 en Tarija, por lo que tampoco les parece razonable a los potosinos que se les quite un escaño.
 Estamos seguros de que el efecto que tendría cualquier distribución depende, finalmente, de la calidad y del compromiso de las personas que las regiones elijan para llenar los escaños, especialmente los uninominales. Pero si la CPE establece específicamente los criterios a usar y éstos, en opinión de la gente, no se aplican, no deberían sorprender las reacciones, así sean emocionales o interesadas, de quienes se sienten (¿injustamente?) afectados.
 
Enrique Velazco Reckling es
doctor en física y presidente

de la Fundación Inaset.

El argumento del editorialista es sólido en cuanto a las variaciones relativas de población, pero no refleja el espíritu de equidad.

 

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