Lo que aprendí de mi maestra

Billy Phillips
sábado, 12 de octubre de 2013 · 18:51
Karen Berg es directora espiritual del Centro Internacional de Kabbalah. Hace más de cuatro décadas, Karen y su esposo, el Rav Berg, se propusieron hacer la Kabbalah entendible y relevante para la vida diaria de las personas. Su meta era proveer a las personas de herramientas espirituales basadas en principios kabbalísticos que pudieran ser aplicadas para mejorar la vida y, al hacerlo, mejorar el mundo.   Quiero resumir mis mayores lecciones:
1. Lo que llamamos amor es en realidad necesidad. La necesidad sólo tiene que ver cómo la otra persona te hace sentir.  El amor es la ocupación sin condiciones, el cuidado y esfuerzo que hacemos para satisfacer las necesidades físicas y espirituales de la otra persona.
2. Cada noche al acostarnos, si buscamos y encontramos nuestras fallas y las reacciones negativas del día y sinceramente le pedimos ayuda a la Luz para transformar esos rasgos, no necesitaríamos ver cómo se producen los cambios en nuestra vida.
3. Quédate callado cuando desesperadamente quieras decir lo que piensas.  Di lo que piensas cuando estás asustado y te mantienes en silencio cuando tienes miedo de confrontar.   Nunca es la acción.  Es la conciencia detrás de nuestras acciones.
4. Nunca enseñes o le digas a alguien una sabiduría espiritual si primero no sientes amor y cariño por ellos.
5. Si ves algo malo en alguien, o si te hieren, despierta el amor primero antes de reclamarles. Y preguntáte a ti mismo: ¿Quieres reclamarles porque derivas cierto placer al hacerlo? ¿O vienes de un lugar de amor incondicional?   Está bien no ser perfectos, pero por lo menos esfuérzate por ella y reconoce que una parte de ti está recibiendo placer para tu ego.  Si tus ojos tienen a tu ego bajo la mirilla mientras conversas con la otra persona y tienes cautela con cada palabra, no se considera ego.
6. Nunca nos derrumbamos.  Sólo nos caemos hacia arriba, hacia el próximo peldaño en la escalera espiritual que nos lleva a una mayor conexión con la Luz y a la fuente de los milagros.  Sólo vamos hacia abajo si permitimos que el sentimiento de culpa entre en nosotros.
7. Cuando alguien te critica porque te ama o porque está enojado, quédate callado.  Siempre hay un mensaje.   Aun si el mensajero es totalmente reactivo, grosero y está equivocado con esta situación en particular.  Se te está  pagando con la misma moneda y hay un mensaje para ti, relacionado a un incidente anterior.
8. Cuando tus hijos están dormidos a medianoche, susurra en sus oídos palabras maravillosas de aliento, sabiduría profunda y verdades simples.
9. La inteligencia no es conciencia.  La inteligencia se refiere a la cantidad de información que posees.  La conciencia se refiere a la calidad de tu alma, tu pureza y habilidad de amar a otros sin condiciones.  Puedes ser brillante intelectualmente y poseer un nivel extremadamente bajo de conciencia,  y viceversa.
10. Si estás apresurado para llegar a tu lugar de oración y te detienes a ayudar un animal herido y esto causa que faltes completamente el servicio de oraciones, debes saber con certeza: habrás más que finalizado tus conexiones por ese día.    Pusiste una sonrisa en la cara de Dios e hiciste que los ángeles en el cielo bailaran de alegría.  El orar es un medio para un fin.  Ese fin es la bondad.
11. En realidad no existe el bien y el mal.  La Luz es infinita, así que ambos lados de un debate son parte de la Luz.  Sólo existe la conexión y la desconexión.  Uno puede estar en lo correcto y ser miserable.  O puede estar equivocado y ser feliz.  En vez de intentar estar en lo correcto, intenta conectarte a la Luz.  Lo logramos a través de un poco de tolerancia y de intentar mantener la unidad con esos que presionan nuestros "botones”.
12. El amor nunca es la causa de un matrimonio.  El amor verdadero es el efecto de un matrimonio; un matrimonio que ha soportado largos años de crecimiento, trabajo duro, diversión, peleas y genuina transformación espiritual.  Se necesita toda una vida para que el amor auténtico florezca entre dos personas.  El amor verdadero sólo florecerá si la relación está basada en un cimiento espiritual que incluya tiempo para contribuir tus talentos y dones para mejorar el mundo.
13. Nuestras lágrimas abren las puertas del cielo.  Nuestras lágrimas mantienen cerradas las puertas del cielo.  ¿Cómo es posible que ambas declaraciones sean ciertas?  Las lágrimas que derramamos en nombre de otros, estas lágrimas abren las puertas de par en par.  Las lágrimas que derramamos por nosotros mismos, por todo lo que no tenemos, estas lágrimas mantienen cerradas las puertas del cielo.

Billy Phillips es estudiante
de Kabbalah.

Confidencial

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