Raíces y antenas

¿Un nuevo orden energético mundial?

Gonzalo Chávez A.
sábado, 12 de octubre de 2013 · 18:34
Hace varios meses que tengo una lectura pendiente, y ahora que me encuentro realizando un trabajo sobre la globalización y su impacto en nuestra economía, aproveché la oportunidad para leer el libro de Daniel Yergin, The Guest. Energy, Securury and the Remaking of the Modern World, que presenta una visión integral de los desafíos de las energías renovables y no renovables en el mundo. Este trabajo de Yergin me pareció más completo y mejor enfocado que el premiado The Prize, de los años 90, que presentó una historia fascinante del petróleo.
Una de las preguntas ordenadoras del libro The Guest es: ¿cómo las economías pueden proporcionar suficiente energía sostenible y limpia para 7.000 millones de personas sin dañar el medio ambiente? Yergin ensaya una respuesta, ordenándola en tres parámetros, a saber: la escasez de energía, la seguridad energética y el daño al medio ambiente.
Desde que en 1859 se comenzó a producir barriles de petróleo, se afirma que esta forma de energía está por terminar. Se han escrito ríos de tinta prediciendo que el combustible fósil desaparecería. Pero la geología y las entrañas de la tierra son tercas. Según Yergin, las reservas internacionales de petróleo y gas natural continúan en aumento impulsadas por los precios y las innovaciones tecnológicas en el sector. En 1980, el barril de petróleo costaba 10 dólares; en  2008 estuvo cerca de 150 dólares. En el año 2013 fluctúa en torno de 100 dólares. Mejores precios de los hidrocarburos han posibilitado extraer este energético de yacimientos cada vez más remotos. Es el caso de la exploración y explotación en aguas profundas en el mar ,que han convertido a Brasil en una potencia. Las mejoras tecnológicas, especialmente en sísmica de 3D, han permitido encontrar más reservas de petróleo y gas natural. Recientemente, las tecnologías de fracturamiento hidráulico o fracking han hecho posible la extracción del shale gas. Esta técnica "libera el gas o petróleo de rocas sedimentarias de muy baja porosidad y permeabilidad (shales) a base de inyectar en el subsuelo agua a presión, junto a pequeñas cantidades de arena y productos químicos”. Gracias al uso de esta tecnología, EEUU tiene reservas de gas natural por un siglo y va en la misma línea en el petróleo. De acuerdo con Yergin, hace 15 años el shale gas representaba menos del 1% del gas extraído en EEUU. En 2011, la producción de este energético fue más del 25% y en dos décadas podría alcanzar al 50%. Entre tanto, también existen fuertes críticas al fracking por su impacto sobre el medio ambiente, siendo éste un tema de debate complejo.
El shale gas está ayudando a consolidar la independencia energética de EEUU y está cambiando la dinámica interna y las perspectivas futuras del mercado del gas natural tradicional y del comercio del LNG. Por supuesto estos cambios en la producción de petróleo y gas también afectan y lo harán más a futuro, la geopolítica energética.   
El petróleo, gas y carbón, por lo menos hasta el año 2030, representarán cerca del 69% del consumo global. La demanda también seguirá aumentando impulsada por la China y la India. Éstas son buenas noticias para Bolivia si sabe mantener y diversificar sus mercados y, sobre todo, si es capaz de atraer inversión extranjera directa para el sector gasífero nacional. A futuro, es plausible que Bolivia tenga reservas de shale gas, pero nunca hay que perder de vista que la competencia está mucho más dinámica en el mundo y la región latinoamericana.
Para Yergin, en el ámbito de la seguridad energética, el sistema internacional seguirá preocupado con el tema de energía nuclear y sus usos pacíficos o bélicos; la inestabilidad política de Oriente Medio, de donde aún proviene el grueso de la oferta de hidrocarburos; y los posibles ataques cibernéticos a las redes de electricidad. En los temas de seguridad también es importante evaluar el peso de los nacionalismos petroleros que están surgiendo en todo el mundo y su impacto sobre la oferta y los precios de la energía.
Pero según Yergin, la preocupación más compleja es el calentamiento global. En la actualidad, la quema de combustibles fósiles envía 450 partículas de contaminación por millón y esta contaminación no tiene indicios de que parará, menos aún con el modelo chino de desarrollo que depende fuerte de la producción de carbono. En este tema Yergin sostiene que ésta es una amenaza a la vida en el planeta, que si bien está en la agenda del debate mundial, no fue asumida con convicción por ningún país; todos sin excepción priorizan un modelo de desarrollo económico contaminador.

Gonzalo Chávez es economista.

En la actualidad, la quema de combustibles fósiles envía 450 partículas  por millón y esta contaminación no tiene indicios de que parará.

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