Entre ceja y ceja

Carlos Mesa en la historia

Ricardo Paz Ballivián
martes, 15 de octubre de 2013 · 20:58
Carlos Mesa Gisbert gobernó Bolivia entre el 17 de octubre del año 2003 y el 9 de junio de 2005. Se cumplen mañana diez años de su proclamación como presidente constitucional de la República por el Congreso Nacional, dando paso a una sucesión constitucional que salvó la continuidad democrática por un pelo. Mesa aceptó el reto de conducir al país en un momento caótico, con la anomia social campeando y con las minorías eficaces completamente empoderadas de las calles y de la toma de decisiones. Es obvio que lo más cómodo y seguro hubiese sido renunciar a la Vicepresidencia el 13 de octubre y lavarse las manos, eludiendo cualquier responsabilidad con la historia; pero prefirió enfrentar con arrojo y voluntad una agenda, que parecía imposible, para pacificar al país y reabrir la ventana a un futuro democrático.
Al iniciar su gestión, Carlos Mesa dejó clara la agenda política que le iba a servir de guía: aprobación de una Ley de Hidrocarburos que recupere la propiedad de los recursos naturales para el Estado boliviano, realización de un referéndum vinculante para definir la política energética y  de una Asamblea Constituyente que permita refundar el pacto social.
Pasó muy poco tiempo para que los partidos políticos mayoritarios en el Congreso, que habían sostenido al gobierno de Sánchez de Lozada, se sintieran nuevamente con fuerza para enfrentar al Gobierno. El MNR, el MIR y la NFR, por un lado, y el MAS, por el otro, con argumentos diferenciados pero con los mismos efectos, se opusieron a cuanta iniciativa surgiera del Poder Ejecutivo y ahogaron la posibilidad de cumplir plenamente la agenda política descrita.
El 20 de febrero de 2004 se logró reformar la Constitución inaugurando la era de la democracia participativa en Bolivia, incorporando a la Asamblea Constituyente, el referéndum y la iniciativa legislativa ciudadana. También se promulgó la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas que desmonopolizó la representación ciudadana, hasta entonces exclusivamente en manos de los partidos políticos. La Asamblea Constituyente inició su proceso durante el gobierno de Carlos Mesa y no pudo culminarse en ese periodo debido a la conspiración bicéfala de las oligarquías resistentes al cambio y los grupos de presión corporativos aglutinados en el MAS que años después llevaron adelante un proceso excluyente y que nos dejó más divididos que antes, y no aglutinados en torno a un nuevo paradigma como era la pretensión primigenia.
Por su lado, desde un inicio, la Ley de Hidrocarburos fue bloqueada y el Gobierno se vio muy pronto atrapado entre el tejido enmarañado de los intereses particulares de los grupos parlamentarios. Entonces Mesa pretendió resolver la querella anteponiendo la realización del referéndum del gas a la aprobación de la Ley de Hidrocarburos.
En una decisión histórica, el 13 de abril de 2004 convocó el referéndum y luego de superar un sinfín de tropiezos, boicots y amenazas de todo tipo, la larga marcha de Bolivia en pos de su independencia económica y el logro de una existencia libre y soberana en un mundo hostil, tuvo un nuevo hito fundamental: el pueblo aprobó la nueva política energética con un promedio de 73% de votos válidos en las cinco preguntas planteadas.
El gobierno de Carlos Mesa terminó debido a que los partidos tradicionales y sectores de poder del oriente boliviano lo definieron como a su enemigo principal y lo desestabilizaron abiertamente en la creencia absurda de que un adelantamiento de elecciones los favorecería; trabajaron para Evo Morales sin sospecharlo siquiera.  
Carlos Mesa nos brindó la posibilidad de superar nuestra crisis de Estado mediante la renovación de un contrato social más justo, igualitario, incluyente y adecuado a nuestra abigarrada realidad; ése es su privilegiado lugar en la historia. En ese asunto cardinal, este tiempo hemos padecido una década perdida, pero la necesidad para congregarnos y unirnos en torno a una comunidad de destino es ahora más imperiosa que nunca.
 

Ricardo Paz es sociólogo.

  Carlos Mesa nos brindó la posibilidad de superar nuestra crisis de Estado mediante la renovación de un contrato social más justo, igualitario, incluyent

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