Feria del Libro: lo bueno y lo malo

Editorial
jueves, 17 de octubre de 2013 · 21:17
En pocos días más concluye  la 18 versión de la Feria Internacional del Libro de La Paz, la actividad literario más importante del país.  
La presidenta de la Cámara Departamental del Libro de La Paz, Carla María Berdegué, informó que en la feria participaron unos 180 expositores, entre libreros, editoriales e instituciones y añadió que los organizadores esperaban recibir más de 100 mil visitantes este año. En 2012  llegaron a la feria alrededor de 90.000.
Una feria del libro es la ocasión para que el ciudadano común, alejado lamentablemente de la práctica de la lectura de libros, se acerque a ella, los compre y luego aprenda de ellos. Es especialmente útil para los más jóvenes, a quienes ayuda a  adquirir más temprano este hábito. El libro informa, entretiene, educa e incluso concientiza y es un vehículo importantísimo para transmitir conocimiento e ideas.
No obstante, una feria no se limita sólo a la compra y venta de libros sino que organiza mesas redondas, conversatorios, presentaciones y debates sobre innumerables temas. Es en rigor una fiesta cultural que se "regala” a la ciudadanía que, en general, está sedienta de estos espacios de confraternización y aprendizaje cultural.
Con todo, y pese a las mejores intenciones de los organizadores, esta versión de la esperada Feria del Libro fue deslucida. Y fue así por la improvisación con que se adecuó un espacio: el nuevo campo ferial, que sin duda será uno de los mejores del país cuando esté concluido. Este aspecto opacó la mayor cantidad de expositores que se dieron cita este año y las presentaciones de obras denotaron limitaciones que también les restaron prestancia.
Esta situación amerita al menos una reflexión de parte de todas las instituciones involucradas en la organización y es que, frecuentemente, se sobrepone la decisión de realizar una actividad a las condiciones reales de llevarla a cabo. A estas alturas queda en el aire la pregunta sobre si no debió postergarse, privilegiando la comodidad de los visitantes a los compromisos que se hubieren asumido para realizarla. Si se parte de que el propósito es acercar el libro al ciudadano, ¿no es prioritario que éste se sienta seducido a ello?  

Finalmente, un llamado de atención a los expositores. Esta edición de la feria fue la primera que se realizó desde la aprobación de la Ley del Libro, hace unos meses, que básicamente anula los impuestos a los libros bolivianos y crea un fondo editorial y un comité de fomento a la lectura. Sin embargo, no se advirtieron promociones ni rebajas para el público y bien se sabe que las ferias se caracterizan precisamente por ofrecer lo que no se encuentra todos los días.

Una feria del libro es la ocasión para que el ciudadano común, alejado lamentablemente de la práctica de la lectura de libros, se acerque a ella.

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