La curva recta

Loa al miedo

Agustín Echalar A.
sábado, 19 de octubre de 2013 · 19:23

Hay jóvenes con miedo y jóvenes sin miedo, hay  choferes con miedo y choferes sin miedo, hay profesionales sin miedo y profesionales con miedo, hay policías sin miedo y policías con miedo, hay fiscales sin miedo y fiscales con miedo, hay forenses con miedo y los hay sin miedo, hay ministras sin miedo y las hay con miedo, hay legisladores sin miedo y hay legisladores con miedo, hay presidentes con miedo  y presidentes sin miedo.
Los jóvenes sin miedo pueden drogarse, manejar a 200 kilómetros por hora en la Costanera, andar con un revólver y desenfundarlo sin que se les mueva un pelo. Los choferes sin miedo  pueden manejar sus buses en estado de ebriedad. Los profesionales sin miedo, digamos un ingeniero constructor, puede aumentar pisos a una construcción que fue hecha para soportar la mitad de ellos, y así puede ocasionar un derrumbe. Los policías sin miedo pueden dedicarse a extorsionar campesinos que tienen autos sin papeles, los fiscales sin miedo pueden inventar pruebas; y los forenses sin miedo  pueden enviar a una persona con insuficiencia cardiaca a declarar en la altura y a una muerte segura.
Una ministra del Interior sin miedo, puede mandar retirar  la guardia de un edificio prefectural cuando éste está por ser atacado por gente adicta al Gobierno y propiciar así la quema del edificio; los legisladores sin miedo  pueden aprobar leyes sin entenderlas; y los presidentes sin miedo  pueden meterle nomás, pueden hacer compras millonarias sin licitación, pueden cometer barbaridades jurídicas  y barbaridades cotidianas,  pueden dar los rodillazos que quieran, pueden desdecirse cuando quieran, y como ni siquiera tienen miedo del ridículo, pueden mandar hacer enormes monumentos a sí mismos en su pueblo natal.
Por esas consideraciones es que estoy espantado con la propaganda que Juan Del Granado ha estado desplegando estos días en las calles de La Paz. Creo que la propaganda política, el mensaje político, deben estar bien dosificados, y tiene que tener un sentido claro y conciso. Y creo que en estos tiempos, luego de tanta democracia directa, luego de bloqueos que aún 10 años después de la caída del antiguo régimen, siguen perjudicando, siguen violando los derechos más elementales de los ciudadanos, el mensaje válido no puede ser una  glorificación a quienes no tienen miedo, sino más bien una valorización  del miedo, del temor a cometer injusticias, a cometer ilegalidades, a cometer delitos. Por supuesto que no me refiero al temor y el espanto que impone un sistema fascista. A lo que  me refiero  es al temor a la conciencia propia , o si se quiere el temor a Dios para el creyente.
 Los paceños podemos estar orgullosos de nuestro alcalde, ha salido airoso de la persecución a la que ha sido sometido por el Gobierno; ellos, de alguna manera, le han dado un certificado de honestidad. También podemos estar orgullosos del alcalde anterior, de ese valiente hombre que se enfrentó a García Meza y su red de protección, pero la valentía y la honestidad no están reñidas con no tener miedo; es más,  es más valiente y valioso el gesto de aquel que con miedo se enfrenta al peligro, y lo hace por valor civil, que aquel que simplemente lo hace sin miedo, sin medir las consecuencias.
Quien se paraliza por el miedo, puede terminar sometido, pero quien no tiene miedo puede terminar siendo verdaderamente temible, y en el peor sentido de la palabra.

Agustín Echalar es operador  de turismo

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