Antenas y raíces

Llegó mami y trajo buenas noticias

Gonzalo Chávez A.
sábado, 26 de octubre de 2013 · 18:49
Con alguna frecuencia llegan funcionarios del Banco Mundial (BM) o del Fondo Monetario Internacional, las suegras de Bolivia, y traen buenas noticias y elogios oportunos. En la semana que termina, el BM  presentó el informe La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, que sostiene que en la región la clase media aumentó en 50 millones de personas. En Bolivia, un millón de almas ahora estaría  en el cielo clasemediero y un 50% de los pobres estaría camino a convertirse en lo que antes se denominaba un pequeño burgués. Por el momento sería una clase en transición vulnerable, porque si pasa la bonanza externa y se acaban los bonos, volvería a su condición de pobre.
Estos besitos de suegras son muy bienvenidos por los jerarcas del poder, que como yernos pródigos aceptan los mimos, pero aclaran que no son ellos los que dicen de las bondades de la gestión pública, sino el otrora odiado y vilipendiado organismo internacional. Recordemos que se pasan el resto del año despotricando contra la vieja metiche del pasado. En este romance de coyuntura, las coquetas páginas web del Gobierno y los periódicos oficialistas lucen orgullosas las noticias y bendiciones del BM. A su vez, la suegrita aplica la vieja ley de Soliz: "Hazte a la sonsita y serás feliz”. Al final, se confunden en un gran abrazo. El uno dice: "Mami poderosa y querida”; y la suegra responde: "Hijo soberano”.
Un amigo que circula en las esferas del poder me comentó detalles del último reencuentro. Reproduzco aquí una versión.
Después de los saludos protocolares, nuestras autoridades le saltaron al cuello a la veteca. "Nosotros le habíamos dicho, amada suegra, que nuestro modelo era una maravilla y qué bueno que finalmente se convenció de que ahora somos un país de renta media que ya no precisa de su plata. Lo único que reflejaba su informe son las bondades de la vuelta del Estado en la economía, las nacionalizaciones y muchas otras cosas más que usted, querida suegra, odiaba en el pasado. Y qué reconfortante es volver a verla humilde y tierna, queriendo olvidar su pasado neoliberal”.  La suegra/BM escuchó con una ternura estudiada y después dijo: "Qué bien, hijito, fuerte estás trabajando. Me alegro mucho, hijo, por tus logros”. El yerno le lanzó una mirada de chaqui rayo y le dijo: "Pero doña BM, no me está escuchando como siempre, el Estado ha vuelto y estamos nacionalizando todo”. La cascabel suspiró con condescendencia calculada y dijo para sus adentros: "Hecho al gallito chapareño este mequetrefe, mal sabe éste que nosotras del BM ahora estamos proponiendo la nacionalización hasta de la banca gringa, y lo del cash transfer (bonos), hace años que venimos impulsando en varios países. ¡Ay Virgen del puño, dame paciencia con este jovenzuelo! Que siga nomás pensando que todas sus políticas públicas son made in Bolivia. Él cree que está de ida, cuando en realidad nosotros ya estamos de vuelta y media, ahora que nos convertimos al keynesianismo”. Después de su reflexión interna dijo: "Bueno, querido yerno, creo que vas por muy buen camino, te felicito, tus ideas me parecen muy novedosas”. El yerno se infló como huminta cochabambina: esta señorona que tanto lo había hecho despotricar por fin reconocía su trabajo.
La copetuda señora pensó: "Qué le habrá visto mi hija a este, hecho al capo con plata fácil y ajena. Pero quiero verlo cuando la mamadera de los recursos naturales se acabe y le falten los billetes, seguro que me va a buscar con su cara de revolucionario de viernes para pedirme dinero.  En mi larga vida ya he visto a muchos de estos gastadorcitos en el mundo, siempre acaban a mis pies”. Pero calló una vez más y le dijo: "Bueno, estimado hijo político, tú sabes muy bien que yo no estoy para meterme en tus cosas, siempre he respetado tu autonomía, aunque me has acusado de cosas terribles que no son ciertas”. Dicen que el yerno abrió una sonrisa de oreja a oreja y le dijo: "Mami querida, qué bueno que viniste y trajiste buenas noticias, vuelve siempre, pero no te olvides de la chequera, ahora que te convertiste a la revolución, necesitamos de tus billetes”.
Pero en materia de suegras hay que ir con cautela. A Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, se le atribuye la siguiente historia, que es bueno tomarla en cuenta.
 El primer día, Dios creó el sol; el demonio creó las tinieblas. El segundo día, Dios creó el sexo; en respuesta, el demonio creó el matrimonio. El tercer día, Dios creó una suegra (BM)...  Esto fue un golpe para el diablo, pero, al final, después de pensarlo mucho, creo una segunda suegra (FMI).
Puede que el Gobierno haya hecho las paces con el BM, pero desde esta humilde columna lanzamos la siguiente consigna: si el Gobierno piensa que ahora tiene una joya de suegra, nosotros tenemos el estuche. Firmado funeraria Bolivia. Para terminar debo aclarar que mi suegra es una santa y maravillosa señora.

Gonzalo Chávez es economista.

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