Gas de cada día

José Luis Bedregal
lunes, 28 de octubre de 2013 · 20:55
Aunque aún faltan seis años para que los gobiernos de Bolivia y Brasil deban sentarse a la mesa y negociar un posible nuevo contrato de venta de gas, varios medios de comunicación  han hecho eco de las reticencias y desconfianzas que rodean este negocio entre ambos países.
De hecho, Brasil está tomando medidas para contar con otras fuentes de provisión, entre las que se encuentran, como no podía ser de otra manera, los nuevos campos descubiertos en mar y tierra brasileños.
Nuestros vecinos en la actualidad cuentan con 289 bloques exploratorios licitados en 11 estados, proceso que, de acuerdo con los especialistas, ya despierta interés en 71 empresas de 21 países. Para este año, Brasil planea realizar tres nuevas rondas exploratorias tanto en tierra firme como en aguas marinas. Frente a estos megaemprendimientos, las inversiones previstas por el Gobierno boliviano son realmente menores: apenas 351,4 millones de dólares.
La dirigencia política y el sector productivo brasileño, sin importar la tendencia ideológica, se están preparado para el momento en que prescindan de nuestro gas. Esto ante la realidad de contar con reservas propias, por demás suficientes y, en contrapartida, ver en Bolivia un proveedor no muy confiable en el corto, mediano y largo plazo, debido a la poca seriedad con que el Estado boliviano ha encarado las tareas de exploración de nuevos yacimientos, poniendo en duda la capacidad proveedora de nuestro país.
En este contexto, algunas de las medidas que deben tomarse con extrema seriedad son las siguientes:
Tener clara la estrategia con que se encarará la negociación de venta de gas a Brasil; prever la generación de nuevos mercados y ampliar, de manera decidida, el mercado interno para el gas natural boliviano y sus derivados. El gas domiciliario es prioritario para mejorar los niveles de vida, sobre todo para los sectores menos favorecidos. De igual manera, contribuye a hacer más competitivas a las empresas e industrias bolivianas respecto de sus pares en la región y el mundo.
También es necesario fortalecer institucionalmente YPFB, liberándola del uso político por parte del gobierno central, para de esta forma mejorar sus niveles de eficiencia en toda la gestión hidrocarburífera.
Finalmente, urge desarrollar una estrategia de mediano y largo plazo de inversión de los dividendos, que no incluya únicamente infraestructura, sino también riego y prevención de inundaciones para la ampliación de la frontera agrícola, uso de la genética y la tecnología, desarrollo del capital humano, etcétera, para que los recursos del gas sean invertidos en el presente con miras a resolver, de manera sostenible, los problemas que afectan a todos los habitantes de esta tierra y lograr la generación de valor (riqueza), empleo y bienestar para los bolivianos de la actual y las futuras generaciones.

José Luis Bedregal V. es especialista en gestión pública.

Urge desarrollar una estrategia de mediano y largo plazo de inversión de los dividendos, que no incluya únicamente infraestructura.

 

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