Riesgos de la parálisis en EEUU

Editorial
domingo, 06 de octubre de 2013 · 19:29

La administración federal de Estados Unidos está parcialmente paralizada a causa del bloqueo  de la Cámara de Representantes a un nuevo techo de endeudamiento público.
La parálisis afecta tanto a empleados de varios departamentos como a funcionarios de diversos servicios públicos no esenciales. Cerca de 800 mil personas quedaron temporalmente sin trabajo y otros miles laboran sin percibir un salario.
La crisis no ha trascendido hasta ahora las fronteras de EEUU. De hecho, es apenas perceptible en Washing- ton. Sin embargo, cuatros días después del estallido de la emergencia, la pulseta entre el presidente Barack Obama y los republicanos amenaza con repercusiones financieras globales.
El Departamento del Tesoro advirtió que el bloqueo podría tener un "efecto catastrófico” si deriva en un cese de pagos. "El mercado del crédito podría congelarse, el valor del dólar podría caer y las tasas de interés estadounidenses podrían dispararse, llevando a una crisis financiera y a una recesión que podría recordar los episodios de 2008, o incluso peor”, señaló el Tesoro, a dos semanas de la fecha límite para que el Congreso suba el techo de la deuda, actualmente situada en 16,7 billones de dólares.
El principal opositor a la elevación del endeudamiento es el Tea Party, ala ultraconservadora del Partido Republicano, que condiciona la aprobación del presupuesto a un recorte del gasto público. Concretamente quiere que se lo aplique a la reforma sanitaria propuesta por  Obama.
"Este cierre de la administración no tiene nada que ver con el déficit, ni con el presupuesto”, afirmó el mandatario al denunciar la "cruzada ideológica” del Tea Party contra la sanidad universal. "Este cierre pretende únicamente entorpecer nuestros esfuerzos para dotar de seguro de salud a quienes no lo tienen”, subrayó.
La inquietud parece extenderse en los mercados financieros a medida que crecen las advertencias sobre el peligro de un default. La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, afirmó que "la parálisis presupuestaria es ya suficientemente nefasta, pero la incapacidad de subir el techo de la deuda sería peor aún”.
Obama ha dicho que no va a negociar con una pistola en la sien, pero que tampoco dará marcha atrás en su reforma sanitaria. A medida que se acerca la fatídica fecha del 17 de octubre, día en que debería ser aprobado el presupuesto, crecen las voces dentro y fuera de EEUU a favor de un acuerdo que evite el peor de los escenarios. Entre tanto, buena parte de la administración pública continúa paralizada.

La inquietud parece extenderse en los mercados financieros globales  a medida que crecen las advertencias sobre el peligro de un default.

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