Incomodidades del transporte en La Paz

Editorial
jueves, 21 de noviembre de 2013 · 21:12
A la espera de las soluciones integrales que se tiene ofrecidas a la ciudad para mejorar el servicio de transporte (buses de transporte masivo y teleférico), las y los ciudadanos paceños siguen viviendo un diario calvario para trasladarse de un lugar a otro en esta urbe.
Además de la pulseta nunca acabada por los precios, que varían según el tipo de transporte, la línea, la zona y hasta las simpatías o antipatías de los conductores, los paceños y paceñas deben someterse a las incomodidades propias de este servicio que son insufribles.
Por un lado están los minibuses que transitan dificultosamente por las calles debido a su estado y a la sobrecarga que acostumbran llevar: aunque están diseñados para 10 pasajeros, llevan hasta 15 en algunas rutas y como la mayoría son transformados (del volante a la derecha con que fueron fabricados en Japón, al volante a la izquierda que se usa en esta parte del mundo), presentan frecuentemente problemas mecánicos. Además, son casi todos muy viejos.
Los buses son un retorno al pasado: la mayoría representa  un milagro de conservación pues tienen entre 20 y 30 años de antigüedad (los hay más viejos) y, aunque constituyen un medio de transporte barato, son lentos y hasta peligrosos por su antigüedad.
A seguir, habría que hacer referencia a los trufis, que son -digamos- la aristocracia del transporte público en La Paz, aunque sean los inventores del quinto pasajero... Pues ahora sucede que, dados los últimos modelos de vehículos que son un híbrido entre el minibús y el coche de cuatro puertas convencional, se han introducido trufis de hasta siete pasajeros. Es decir, siete pasajeros que son "embutidos” en un vehículo que es trufi pero que parece micro.
Sólo en La Paz se entiende esta sutileza.
Ante esta evidencia, el gobierno municipal de La Paz determinó que los motorizados para seis y siete pasajeros ingresan en la categoría de carries y no en la de trufis, por la cantidad de pasajeros que transportan; lo que implicaría que no pueden cobrar la misma tarifa que los trufis.
En conclusión, la pugna da para largo, sobre todo si se asume que lejos de acatar estas disposiciones los transportistas se las ingenian a diario para hacer rendir mejor a sus vehículos, a costa de la comodidad y seguridad de los pasajeros; y éstos, urgidos de llegar de un lugar a otro, están dispuestos a cualquier sacrificio.

El transporte en una ciudad como La Paz, que se expande aceleradamente, es determinante para la calidad de vida. Es de esperar que los PumaKatari y el teleférico ayuden  a resolver éste que es uno de los mayores problemas de la ciudad de  La Paz.

Además de problemas con precios,  los paceños y paceñas deben someterse a las incomodidades propias de este servicio que son insufribles.

Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias