Un populismo desenfrenado

Alejandro Mariaca Álvarez
jueves, 21 de noviembre de 2013 · 21:17
Las medidas tomadas por los hoy en día llamados gobiernos socialistas (populistas por defecto), no son sino el típico actuar de organizaciones que no tienen la capacidad de planificar a futuro, y sustituyen aquello con acciones inmediatistas y coyunturales, que no aportan a un crecimiento y por ende bienestar de los habitantes de los países inmersos en este tipo de prácticas fofas, y sin un norte económico-social definido y planificado.
El "decretar” un doble aguinaldo en una falacia económica como la nuestra, denota una apresurada y desesperada medida político-electoral inmediatista y sin planificación alguna, la cual necesariamente va a repercutir en el corto plazo en la economía de los MAS y los menos, ya que esta borrachera coyuntural tiende a durar tres o cuatro meses, luego de los cuales veremos una inflación inusitada producto de inyectarle innecesariamente circulante a una economía actualmente inflada.
La inflación, en economía, es el aumento general de los precios del mercado que deriva en una disminución del poder adquisitivo de la moneda; es decir que con cada peso ganado se adquieren menor cantidad de productos o servicios. La inflación está directamente relacionada con los factores determinantes del Producto Interno Bruto (PIB), el cual es una variable de medida de bienestar material de las sociedades.
El mismo creador del método de cálculo del PIB, Simon Kuznets (1901-1985), graduado de la Universidad de Columbia en EEUU, advertía  que "hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo. Los objetivos de más crecimiento deberían especificar de qué y para qué”, conceptos que el mismo Kuznets vio obviados, al mencionar que "es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional (per cápita)” (al observar que la clase política hacía y deshacía a partir de las teorías por él mismo planteadas y hasta hoy empleadas por todos).
Básicamente se entiende que no es buena práctica el autoengañarse con mediciones inventadas que sólo sirven para convertir el "actual” en un "mientras tanto”, típico de administraciones  improvisadas sin una planificación clara más que el "tratar” de eternizarse en el poder.
Empero la debacle nace justamente cuando al pueblo le tocan el bolsillo, ya que la borrachera económica coyuntural va a durar una salva de cohetes, y luego tendremos a transportistas, panaderos, artesanos, productores y demás actores económicos clamando por mayores "subvenciones”, las cuales, dado el momento electoral en el que estaremos inmersos, no harán sino debilitar aun más la macro y micro economías de los bolivianos.
Qué tristeza el constatar que una coyuntura mundial especialmente favorable a países como el nuestro, esté siendo desaprovechada con medidas de corte populista, con el desenfreno que aquello conlleva, y no poder tener la capacidad o la voluntad de generar políticas encaminadas a un crecimiento sostenido y planificado, convirtiéndolas en políticas de Estado. La borrachera coyuntural de poder debe ser muy poderosa; empero la resaca posterior, de seguro, será mayor.

Alejandro Mariaca Álvarez es
administrador de empresas.

 

 


   

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