¡Que viva el aguinaldo!

Eduardo Mendizábal Salinas
domingo, 24 de noviembre de 2013 · 20:17
Doble aguinaldo, triple aguinaldo, cuádruple aguinaldo, ¡bienvenido sea!, ¿quién no quiere tener un fin de año de película y muchos bolivianos en la billetera? Porque según la escala salarial que nos cobija, ello nos permitirá acceder a tan buen pasar, particularmente a quienes detentan un cargo que les abre las puertas a este importante beneficio laboral -ahora duplicado-, por el solo hecho de ser llamados productivos y al buen pasar de la economía nacional, pregunta que me permito formular  a parlamentarios -oficialistas y opositores- que van a recibir más de 46.000 bolivianos por el solo hecho de asentar sobre una curul aquella parte del cuerpo donde la espalda cambia de nombre.
No voy a cuestionar si es una medida electoral o política, porque gracias a Dios no vivo de ese segundo estamento -parasitario a mi juicio- que sin hacer nada percibe mucho, porque es muy fácil adoptar medidas, imponer criterios, las más de las veces producto de impulsos mesiánicos que nada más obedecen a una sed demencial de poder, de poder efímero, de ese poder que tarde o temprano termina devolviéndolos a la realidad.
Retornando al tema en cuestión, el doble aguinaldo, lo que más me llama la atención es que ese gran ministro de Hacienda, a quien respeto por su capacidad, como a David Choquehuanca (mi favorito por su evolución política y, claro, fuera de esta materia como de la cúpula de poder), no haya "craneado” -por ejemplo- restituir el aguinaldo patrio, que hasta hace algunos o muchos años se pagaba el 6 de agosto en homenaje a las fiestas patrias, o ¿por qué merced al decreto supremo en cuestión no se creó un aguinaldo para cada aniversario departamental?, vale decir, el 10 de febrero para Oruro, el 16 de julio para La Paz, el 14 de septiembre para Cochabamba, el 24 de septiembre para Santa Cruz, etcétera, etcétera. Estoy hablando de dos aguinaldos anuales en lugar de dos pagaderos en un mes (diciembre).
¿Cuál es la finalidad de colocar sobre las espaldas del empresariado privado -particularmente agobiado por el contrabando y una economía informal cada vez más creciente-, al margen de las preferencias políticas, una medida que ya ha generado conflictos con muchos sectores, como los jubilados pasivos y todos los que no encajan en esta decisión?
Sin esperar que -como sucedió con el gasolinazo de 2011- se vean obligados a retroceder o anunciar  la ampliación del plazo al último día de enero de 2014, como lo adelantó el ministro de Trabajo. Lo ha dicho el presidente Morales, no es una medida política ni electoral; digamos que no lo es, señor Presidente, pero porque conminó a los empresarios a que en vez de financiar campañas paguen a los trabajadores. 
En sus palabras encuentro un mensaje político, no financien ustedes. Bien, pero, ¿quién financia a su partido? El Estado, ¿o me equivoco?, usted lo adelantó cuando dijo dediquen el 50% de su tiempo a hacer campaña.
Entonces, ¿no sería favorable al bolsillo de los trabajadores recibir un siguiente reconocimiento o aguinaldo patrio el 6 de agosto, o en el aniversario departamental? Sería un buen ahorro, porque fin de año es el mejor argumento para gastarse hasta el último centavo. ¿No sería acertado dar un respiro a las empresas para que tomen recaudos a esa fecha a objeto de reunir el dinero para cumplir  esa determinación ineludible?
Estamos a tiempo de sentarnos a dialogar y proponer: aguinaldo navideño hasta el  20 de diciembre, aguinaldo patrio hasta  el 5 de agosto o aguinaldo departamental hasta la víspera de celebración de cada departamento. Respiro para la empresa privada, respiro para el Gobierno y la adhesión incondicional de la COB.

Eduardo Mendizábal 
es periodista.

 

¿No sería acertado dar un respiro a las empresas para que tomen 
recaudos a esa fecha a objeto de reunir el dinero para cumplir?

 

 


   

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