Bolivia goza de una mejor capacidad de endeudamiento

Octavio Machicao
lunes, 25 de noviembre de 2013 · 20:33
En las últimas semanas, algunos analistas y revistas económicas vienen opinando sobre el nivel de deuda pública de Bolivia, señalando, entre otras cosas, que el saldo actual de la deuda pública total (interna y externa) es la más alta de los últimos 10 años, pese a la condonación de los organismos internacionales.
Señalaron que debería haberse acudido a organismos internacionales tradicionales como la CAF y el BID, en vez de la emisión de bonos soberanos. Además, mencionaron que cada boliviano adeudaría cerca de mil dólares. 
El error de estas afirmaciones es que se omiten algunas precisiones conceptuales y técnicas, que se deben considerar al momento de analizar adecuadamente la capacidad de endeudamiento de una economía.
Un error que no debemos dejar pasar desapercibido es la comparación de la deuda por persona, sin tomar en cuenta el ingreso de cada boliviano, que es la manera adecuada para comparar el monto adeudado por cada ciudadano.
Según la información, el ingreso por habitante, medido por el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, se incrementó significativamente durante los últimos siete años. Este avance fue validado en 2010 por el Banco Mundial, al declarar a Bolivia como país de ingresos medios. Con base en el reciente censo, el ingreso per cápita para el año 2013 alcanzaría alrededor de los 2.914 dólares.
Si aplicamos una simple operación aritmética y comparamos los ingresos de cada ciudadano boliviano menos la deuda por cada habitante -que señalan los analistas-, queda un saldo positivo de cerca de los 2.000 dólares para ser utilizados en otros usos.
Otro error es evaluar la deuda en términos absolutos. Si bien los saldos deuda pública interna y externa de Bolivia fueron incrementándose, debemos preguntarnos si ¿para analizar la deuda basta con ver simplemente en términos nominales o expresados en dólares? 
La respuesta es No, ya que al mostrar la deuda pública solamente en moneda extranjera no se permite medir la verdadera capacidad de pago de una economía.
Para analizar correctamente la deuda pública de un país debemos comparar los saldos adeudados en términos de la proporción del PIB, lo que habitualmente se estila para el análisis de la sostenibilidad de la deuda pública. 
Ahora bien, veamos qué es lo que sucedía hace 10 años. Paradójicamente, en 2003 Bolivia alcanzó el nivel de deuda (interna y externa) respecto del PIB más alto de su historia, registrándose por encima del 86%. 
Hoy las cosas han cambiado, durante los últimos años, aún con las dos emisiones de bonos soberanos de mil millones de dólares, el actual Gobierno logró disminuir en más de la mitad la deuda pública como porcentaje del PIB en comparación con hace 10 años, alcanzando a octubre de 2013 solamente alrededor del 34%. 
Hoy por hoy, Bolivia goza de una mejor capacidad de endeudamiento que hace una década, convirtiéndose así en uno de los países menos endeudados de la región y del mundo, y con un amplio margen para endeudarse sin enfrentar riesgos de sobreendeudamiento.
Además, refleja la solvencia de la economía boliviana para generar los recursos suficientes y asumir los pagos de la deuda.
Otro elemento que debemos tomar en cuenta es el tipo de tasa de interés al que se contrae la deuda. Al igual que en los préstamos bancarios, un Gobierno accede a préstamos con tasa variable o con tasa de interés fija.
Los organismos internacionales tradicionales, como la CAF y el BID, otorgan préstamos a tasas variables. Este tipo de tasa, como su nombre indica, varía en el tiempo, sujeto a cambios de otros factores, lo cual incrementa el costo y riesgo del endeudamiento. 
Lo contrario sucede con las tasas de interés fijas, que se mantienen constantes en el tiempo y minimizan los riesgos cambiarios, como es el caso de las tasas obtenidas en las dos emisiones de bonos soberanos.

Octavio Machicao es economista

 

 


   

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