Omar Rilver Velasco Portillo

Doble aguinaldo y la supuesta inflación

Omar Rilver Velasco Portillo
lunes, 25 de noviembre de 2013 · 20:37
Después de que el presidente Evo Morales anunciara el pago de dos aguinaldos a los trabajadores del sector público y exigiera similar tratamiento al sector privado, algunos comentaristas económicos, en franca posición especulativa y por demás irresponsable, mediante un análisis de aritmética básica, pretenden alarmar a la población al anunciar que la inflación podría dispararse y llegar este año a una cifra de dos dígitos, debido a la mayor inyección de dinero en la economía. 
No obstante, lo que estos analistas desconocen es el actual nivel de la liquidez del sistema financiero, las políticas del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y del Banco Central de Bolivia (BCB), llevadas adelante durante todo el presente año para garantizar la estabilidad de precios y la capacidad de ahorro de la población. En este artículo quiero referirme a dichos puntos.
Desde principios de año, el actual nivel de liquidez del sistema financiero en moneda nacional se ha reducido a cerca de la mitad, de 11.000 millones de bolivianos a 6.000 millones. La inyección marginal de liquidez con el segundo aguinaldo será aproximadamente de mil millones de bolivianos, con lo cual los recursos en poder del sector privado ascenderían a poco más de 7.000 millones de bolivianos, nivel cercano al promedio de la liquidez observado en el año, de 6.557 millones de bolivianos.
Asimismo, como indica el Informe de Política Monetaria del BCB, la autoridad encargada de regular la liquidez de la economía continúa con una política monetaria contractiva. Durante todo el presente año estas acciones permitieron la absorción de más de 8.000 millones de bolivianos, mediante todos sus instrumentos de regulación monetaria. 
Pero mayor importancia tiene el hecho de que más del 50% de la inflación en Bolivia correspondiente a este año, y concentrada en los meses de agosto a octubre, responde a efectos climáticos, producto de rigideces en la oferta de alimentos (característica estructural de los países en vías desarrollo, como teorizó en su momento la CEPAL) y no a presiones de demanda provenientes de la emisión de más dinero, cuya tasa interés anual de 10%  fue menor que el crecimiento de precios y la actividad real.
Por otro lado, es un error suponer que un mayor ingreso implica, necesariamente, mayor consumo, más aún cuando éste tiene un carácter transitorio. La teoría friedmaniana del ingreso permanente (pilar del enfoque neoliberal) asegura que un cambio en el componente transitorio de la riqueza no humana de las familias no altera el consumo privado.
Asimismo, los criterios de los opinadores desconocen el aumento en la capacidad de ahorro de las familias bolivianas. Los depósitos en el sistema financiero registraron, en promedio, un valor de 9.050 millones de dólares en el periodo 2006 a octubre 2013, frente a 3.848 millones de dólares en el periodo 1998-2005, reflejando un crecimiento sustancial de 135% de periodo a periodo. Tan sólo  este año los depósitos del sistema financiero han crecido más de 11.000 millones de bolivianos. 
Estos aspectos implican que la propensión marginal al ahorro de los hogares bolivianos también ha aumentado y, por tanto, la mayor parte de estos recursos estarán dirigidos a engrosar la riqueza financiera de las familias y no el consumo.
En resumidas cuentas: el doble aguinaldo no afectará el nivel de precios, sino el nivel de ahorro, profundizando la redistribución de los ingresos y la mejora en el bienestar de los bolivianos.

Omar Rilver Velasco Portillo es magíster en economía.


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