Los golpes y la intimidad del senador

Drina Ergueta
lunes, 4 de noviembre de 2013 · 21:34
Gran parte de los medios publicaron, con fotografía y todo, que el senador del MAS Adolfo Mendoza habría golpeado a su mujer y que le habría dejado con cuatro días de impedimento certificados por un forense. Sin embargo, se habló de una denuncia politizada y se argumentó que se trata de un proceso de divorcio, de algo privado, con lo que en casi dos semanas transcurridas no se volvió a hablar más del asunto.
Ya sea con el consentimiento o no, con la complicidad o no, de la supuesta víctima, la denuncia fue realizada por la diputada Norma Piérola, de partido opositor. Esto dio al hecho un sentido de conveniencia y aprovechamiento político que finalmente, como era de esperar, fue en desmedro de la denuncia misma.  Flaco favor o mala estrategia.
Es un divorcio, algo privado, afirmaron las autoridades políticas y se quedaron tranquilas.  La misma presidenta de la Cámara de Senadores, Gabriela Montaño, dijo que "el tema es privado”, mientras que la de Diputados, Betty Tejada, aseguró que se hará cumplir la ley que protege a la mujer contra la violencia, si corresponde. Eso es todo.
Ante la reacción general del partido de gobierno, el diputado masista Esteban Ramírez fue el único, no se sabe si por despiste o por conciencia, que se mostró crítico al señalar que su compañero les estaría haciendo quedar mal.
Es bueno recordar que si una persona roba en un espacio privado, dentro de una casa, es lo mismo que si roba en una plaza pública o en una institución estatal, que también es pública porque es de todos. Es igual en sentido de que igualmente comete un delito.
En el caso de la violencia machista, cuando una persona golpea a otra, cuando un hombre golpea a una mujer, da lo mismo si lo hace en una fiesta, en su casa, en un campeonato deportivo que no sea un pugilato o durante un proceso de divorcio, es igual un delito y por ser delito es algo público.
La violencia contra la mujer es algo que se ha mantenido tradicionalmente en la esfera privada y una de las conquistas sociales femeninas es que haya pasado a un terreno público y que se considere un delito.
Cuando se dice que es público no significa que sea algo realizado ante un número de personas que observan, sino que es de interés público porque afecta a toda la sociedad ya que se trata de algo delictivo, que provoca un daño social.
El matrimonio también es público, así se haga una ceremonia muy privada y no se nos invite. Muchos creen que es una manera de dar a conocer que una pareja convive, que se ama, que tiene sexo y que busca formar una familia, aunque nada de esto dice el contrato porque lo fundamental  es formalizar esa relación y establecer si se comparten los bienes o si cada parte pone a buen recaudo lo suyo.
Los divorcios también son públicos, aunque generalmente no se haga fiesta, pero su sentido es dar a conocer y formalizar todo lo contrario que en el matrimonio.
Es un divorcio, algo privado, escucharon los medios y se quedaron tranquilos.
El proceso de divorcio, que es civil, sigue su curso y la denuncia por violencia, que es penal, debería también seguir el suyo. El divorcio no puede socapar al delito y ese proceso no puede ser excusa.  Los medios deberían explicar y tomar en cuenta esta diferencia, especialmente porque quien habría cometido un delito es un representante electo del pueblo y, más especialmente todavía, porque es alguien que habría impulsado la ley contra la violencia machista.
A Mendoza se le acusó de haber golpeado a su mujer estando él en estado de ebriedad, han pasado dos semanas. ¿Cómo es, la golpeó o no la golpeó? ¿Existe esa certificación forense? ¿La certificación no es suficiente para iniciar un proceso penal y político? ¿Es Mendoza un hipócrita machista, un violento que se aprovecha de su posición de poder?

Drina Ergueta es periodista..

A Mendoza se leacusó de haber golpeado a su mujer estando él en estado de ebriedad, pasaron dos semanas. ¿Cómo es, la golpeó o no?

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